Un antiguo escándalo bancario pone en aprietos al canciller Olaf Scholz

El dirigente socialdemócrata tendrá que comparecer por segunda vez ante una comisión de investigación del Parlamento de Hamburgo, donde arrancó el caso cuando él era alcalde de la ciudad

El canciller alemán, Olaf Scholz, a su llegada al consejo de ministros celebrado este miércoles en Berlín.
El canciller alemán, Olaf Scholz, a su llegada al consejo de ministros celebrado este miércoles en Berlín.Michael Sohn (AP)

Un escándalo bancario que colea desde hace años ha vuelto a primer plano en Alemania y ha puesto en aprietos al canciller, Olaf Scholz, que era alcalde de Hamburgo (ejerció entre 2011 y 2018) cuando arrancó el caso. El 19 de agosto, Scholz deberá comparecer en el Parlamento de Hamburgo para responder por segunda vez a las preguntas que le formule una comisión especial, que investiga la supuesta implicancia del Gobierno de la ciudad-Estado en el llamado caso Cum ex, a través de un supuesto trato de favor del entonces regidor de la ciudad y hoy líder socialdemócrata al banco M. M. Warburg & Co.

La entidad fue acusada en su momento ―junto a otras― de montar un sistema fiscal en torno a paquetes de acciones que le permitió recuperar impuestos de forma indebida. El banco fue finalmente condenado a devolver 176 millones de euros en impuestos en 2020, según publicaron medios alemanes. Y el departamento fiscal de Hamburgo quedó en entredicho por haber renunciado a reclamar una parte del dinero que les correspondía.

En la primavera del año pasado, Scholz ya compareció ante la misma comisión de investigación y afirmó que no recordaba gran parte de lo que había hablado con los dos principales ejecutivos del banco, Christian Olearius y Max Wartburg, que se entrevistaron con él entre 2016 y 2017 en varias ocasiones en sus oficinas en el Ayuntamiento. Las autoridades fiscales decidieron finalmente no exigir al banco la devolución de 47 millones de euros. Scholz niega haber influido de alguna manera en esa decisión.

La comisión de investigación reanudó su trabajo el pasado 8 de agosto, al tiempo que el periódico Bild revelaba que en una operación judicial en septiembre del año pasado se descubrió una caja de seguridad en un banco de Hamburgo que contenía 214.000 euros y 2.400 dólares en efectivo. Esta caja se vinculó a Johannes Kahrs, un influyente político socialdemócrata, exparlamentario y amigo del canciller, y que en su momento presuntamente medió para que Scholz recibiera a los dos banqueros. El hallazgo ha reavivado el caso y las sospecha de una posible relación del dinero de esa caja con el escándalo.

Según el semanario Der Spiegel, no hay de momento pruebas de esa vinculación, según recoge la agencia Efe. La revista destaca, no obstante, que el banco donó al menos 45.500 euros al SPD de Hamburgo, mayoritariamente a la agrupación que dirigía Kahrs. Este no se ha pronunciado de momento sobre el origen del dinero, mientras que un portavoz del Gobierno ha asegurado esta semana que Scholz no tenía conocimiento de su existencia.

En la investigación del escándalo colabora la Fiscalía de Colonia, que ha logrado algunos avances gracias a la confesión parcial de uno de los principales actores del fraude. La Fiscalía, además, ha comunicado que ha investigado el correo electrónico del entonces alcalde de Hamburgo y actual canciller; concretamente el intercambio de mails realizado entre 2015 y 2018, cuando Scholz abandonó Hamburgo para convertirse en ministro de Hacienda del Gobierno que dirigía Angela Merkel.

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La Fiscalía de Colonia ha enviado un informe de 140 páginas a la comisión de Hamburgo, pero se desconocen detalles sobre el análisis del correo electrónico de Scholz. “El trabajo de la comisión no ha hecho más que empezar”, opina el periodista de investigación Oliver Schröm, autor de un libro sobre el caso Cum Ex que saldrá a la venta en octubre próximo y en el que sostiene que Scholz no dice la verdad sobre su supuesta implicación en el escándalo. “El escándalo del banco Warburg puede hacer caer al canciller”, augura, por su parte, el exdiputado del partido Die Linke (La Izquierda) Fabio di Desi, uno de los primeros políticos en investigar la trama.

En 2018, la Fiscalía realizó un registro en las oficinas del banco M. M. Warburg & Co en Hamburgo y se incautó de la agenda privada de Christian Olearius. El contenido reveló los intentos del banquero por evitar los inminentes reembolsos de impuestos que debía hacer el banco tras haber sido descubierto el sistema fraudulento con el que conseguía evadirse del pago. En una entrada de esa agenda, el banquero muestra su confianza, después de una reunión con Scholz, en que no tendrán que pagar en torno a 90 millones de euros.

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