Erdogan, el equilibrista entre Kiev y Moscú, logra una victoria diplomática con el acuerdo del grano ucranio

El presidente turco, impulsor del pacto para desbloquear la exportación de cereales de Ucrania, reivindica su papel de mediador

Erdogan, este viernes, durante el acto de firma en Estambul del acuerdo para que se retome la exportación de grano a través del mar Negro.
Erdogan, este viernes, durante el acto de firma en Estambul del acuerdo para que se retome la exportación de grano a través del mar Negro.UMIT BEKTAS (REUTERS)

El acuerdo para desbloquear la exportación de cereales de Ucrania, firmado este viernes en Estambul, ha permitido al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, insistir en que la vía diplomática es la mejor para detener el conflicto entre Rusia y Ucrania. Pero más allá de la mesa de negociación, el líder turco se apunta una victoria en el escenario internacional como mediador. Tras la invasión rusa, el pasado febrero, y mientras caían las bombas sobre ciudades ucranias, Turquía se postuló como mediador entre los dos actores: el amigo de Kiev y el socio de Moscú. Ambos resultan ser, para Turquía, de suma importancia. Y el conflicto entre los dos ha demostrado que Ankara no quiere decantar la balanza por nadie. De hecho, mientras la comunidad internacional se cerraba en banda a Rusia y apoyaba los paquetes de sanciones contra el Kremlin, Turquía permanecía neutral y no seguía ninguna directriz de castigo a Moscú. Pero tampoco se olvidaba de Ucrania, a la que la industria armamentística turca ha vendido los drones Bayraktar, de suma importancia para los objetivos militares de Kiev y arma diplomática de Ankara.

Inmersa en una crisis económica galopante, con una lira desvaneciéndose día tras día y una inflación que no dejar de escalar, Turquía sigue buscando amigos en el exterior y quiere hacerse valer en el escenario internacional. António Guterres, secretario general de la ONU, ha destacado y agradecido el papel turco en la consecución del acuerdo ―en cuya firma ha participado―, que permitirá el reparto de alimentos básicos a millones de personas por todo el mundo. Erdogan, por su parte, ha sacado pecho al acoger el acto y ha recordado que tras cuatro meses de trabajo ―desde el primer encuentro propiciado por Ankara— las negociaciones empiezan a dar resultados positivos.

Sentar a Rusia y Ucrania en torno a una mesa negociadora no ha sido fácil. Turquía, que desde un principio se postuló como mediador en el conflicto por los intereses que tiene en ambos países, ya lo ha hecho en varias ocasiones y esta vez ha logrado presentar resultados. La firma, más allá del logro que significa desbloquear hasta 22 millones de toneladas de grano, puede sentar las bases para futuras negociaciones entre los protagonistas del conflicto, tal como Erdogan ha destacado detallando que las negociaciones siguen y, según espera, acabarán trayendo la paz.

No obstante, antes de la firma de este viernes ha habido desencuentros relacionados con las acusaciones de Kiev sobre el robo de cereales por parte de Rusia; choques que también han salpicado a Turquía al llegar a sus puertos buques sospechosos de transportar grano sacado de Ucrania. Las denuncias de Kiev eran escuchadas por Ankara, pero los registros de los navíos realizados por Turquía no reflejaban ninguna irregularidad. De hecho, a principios de julio, un barco comercial que Kiev catalogó como sospechoso fue registrado en Karasu por ―presuntamente― llevar grano robado y al final se le permitió partir. “Lamentamos que al barco ruso Zhibek Zholy, que estaba lleno de grano ucranio robado, se le permitiera salir del puerto de Karasu a pesar de las pruebas penales presentadas a las autoridades turcas”, criticó entonces el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Oleg Nikolenko.

A pesar de los dolores de cabeza que las denuncias en torno al robo de grano han traído y seguirán trayendo a Ankara, Erdogan logra hacer equilibrios para mantener a los dos países en zona neutral —aunque en esta ocasión no haya conseguido que se crucen en la firma del acuerdo― y su diplomacia ya ha sido elogiada, no solo por Naciones Unidas, sino también por los Estados Unidos.

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