El espionaje alemán interceptó conversaciones rusas que admiten las matanzas de civiles en Bucha

Las atrocidades cometidas en la ciudad ucrania eran parte del plan militar del Kremlin, según indican grabaciones sobre las que el servicio de inteligencia ha informado al Parlamento alemán, de acuerdo con el semanario ‘Der Spiegel’

Un cuerpo abandonado en una calle de Bucha, con un manojo de llaves que esta víctima probablemente llevaba en la mano, este domingo. Foto: LUIS DE VEGA | Vídeo: EPV

A los relatos de los testigos, el trabajo de reporteros sobre el terreno y las imágenes de satélite, se suma una nueva prueba de que los soldados rusos que ocuparon la ciudad ucrania de Bucha cometieron las atrocidades que el mundo descubrió el fin de semana, tras la marcha de las tropas del Kremlin. La agencia de espionaje alemana interceptó y grabó conversaciones entre soldados rusos que demuestran que los asesinatos de civiles formaban parte de la estrategia de guerra, según ha publicado el semanario alemán Der Spiegel.

El servicio federal de inteligencia exterior (BND, por sus siglas en alemán) ha informado al Parlamento alemán de sus hallazgos, que incluyen varias conversaciones en las que los soldados rusos hablan de cómo disparan a civiles. Algunas de ellas se pueden relacionar con casos de personas encontradas muertas en las calles de Bucha, una ciudad a 37 kilómetros de la capital ucrania, Kiev. Der Spiegel relata que en una de las grabaciones se oye cómo un soldado habla de que ha disparado a un hombre que iba en bicicleta, que podría corresponderse con uno de los cuerpos hallados en la calle.

El cadáver de un ciclista asesinado por soldados rusos en Bucha.
El cadáver de un ciclista asesinado por soldados rusos en Bucha.ZOHRA BENSEMRA (REUTERS)

Tras la retirada del ejército ruso de la ciudad durante el fin de semana, las autoridades descubrieron al menos una fosa común y los cuerpos de varias decenas de civiles abandonados en las calles. En algunos casos tenían las manos atadas; otros mostraban signos de tortura. Entre las víctimas hay mujeres y niños.

El Kremlin ha negado que las fuerzas rusas sean responsables de lo que todos los líderes occidentales han calificado de crímenes de guerra. El Gobierno ruso acusa a Ucrania de haberlos perpetrado después de la salida de sus tropas de Bucha, algo que se contradice con los testimonios de los habitantes de la ciudad y todas las pruebas recopiladas por periodistas sobre el terreno, organizaciones no gubernamentales y el análisis de imágenes de satélite que muestran que muchos cuerpos ya estaban allí dos semanas atrás, durante la ocupación rusa.

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En una de las grabaciones sobre las que el BND ha informado al Bundestag se escucha a un hombre afirmar que “primero se pregunta a los civiles, luego se les dispara”. El semanario alemán asegura que de las conversaciones se deduce que en los asesinatos participaron miembros del grupo Wagner, mercenarios rusos presentes en varios territorios africanos como Malí y República Centroafricana y conocidos por su participación en “atrocidades similares” en la guerra de Siria.

Según la exclusiva de este medio, que no revela las fuentes de las que ha obtenido la información, los audios indican que la matanza no consistió en “actos aleatorios ni fue producto de soldados individuales que se salieron de control”. Según sus fuentes, las grabaciones sugieren que “hablaban de las atrocidades como si simplemente estuvieran hablando de su vida cotidiana”. Ello demostraría que el asesinato de civiles se ha convertido en una acción estándar más de la actividad militar rusa como parte de una estrategia más amplia. El objetivo sería “sembrar el miedo entre la población civil y así reducir la voluntad de resistencia”, asegura la publicación.

Der Spiegel añade que se están analizando más conversaciones de radio interceptadas. Algunas de ellas indican que matanzas como la de Bucha podría haber sucedido también en otras ciudades ocupadas por las tropas rusas, como Mariupol, la estratégica ciudad portuaria del sur de Ucrania que lleva bajo asedio de Moscú más de un mes.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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