Bruselas denuncia a China ante la OMC por sus sanciones comerciales a Lituania

“El castigo de Pekín es una coerción económica”, critica el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, el pasado 17 de enero en Bruselas.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, el pasado 17 de enero en Bruselas.OLIVIER HOSLET (EFE)

La Unión Europea ha presentado una denuncia contra China en la Organización Mundial del Comercio (OMC) por las sanciones que Pekín ha impuesto a las exportaciones de Lituania o conectadas con el país báltico a través de las cadenas de fabricación (como componentes o proveedores). Esta respuesta llega tras varios meses en los que el gigante asiático ha aumentado su presión sobre el Gobierno de Vilnius para que cambiara su posición respecto a Taiwán, al que le permitió la apertura en su capital de una oficina de representación, lo que es de facto una embajada. “Esto es una coerción económica”, ha criticado duramente el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Comercio, Valdis Dombrovskis.

“Pensamos que esta acción [de China] no es legal según las normas de la OMC y por eso tomamos esta decisión”, ha analizado el comisario letón, en un encuentro telemático con varios medios europeos, entre ellos EL PAÍS. A pesar del paso dado, en Bruselas todavía confían en que los esfuerzos diplomáticos den pie a “una solución amigable”.

Una vez presentada la demanda ante la OMC, ahora China tiene 60 días para presentar más información a la Unión Europea para tratar de buscar una solución al desencuentro. Si no se llega a un punto de encuentro transcurrido este plazo, entonces la Comisión tiene la opción de acudir a lo que técnicamente se llama un “panel” en el que se dilucida a qué país le asiste la razón. “Lo ideal sería encontrar una solución rápidamente para resolver el problema y evitar llegar a la siguiente fase en la OMC”, ha señalado Dombrovskis, consciente de que cualquier disputa que se abre en este órgano puede tardar años en resolverse y más todavía por la situación de bloqueo que vive.

El paso que dio Lituania de permitir la apertura de una oficina de representación de intereses de Taiwán provocó el enfado del régimen chino, que en los últimos meses no cesa de hacer movimientos que sugieren que está dispuesto a todo para tomar el control de la isla y unificar así el país, un objetivo declarado abiertamente por Pekín. Para el Ministerio de Asuntos Exteriores chino, la decisión lituana “socava la soberanía e integridad territorial” de China y establece “un mal precedente internacional”.

La respuesta de Pekín fue imponer sanciones a las ventas de empresas lituanas a China restringiendo la entrada de productos de este país en su grandísimo mercado. Pero este castigo no se quedó ahí, y también es extensivo a compañías que utilizan componentes fabricados en Lituania en su proceso de producción, de ahí que la Comisión explique que las decisiones de Pekín “también están golpeando a otras exportaciones del mercado único de la Unión Europea”.

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Los sectores más afectados pueden ser el farmacéutico y el tecnológico, aunque, según explica el propio vicepresidente de la Comisión, todos podrían verse afectados a través de las cadenas de suministro. Esto ha llevado a los Veintisiete rápidamente a una posición común en la que hasta Alemania, que suele mostrarse cauta en las posiciones respecto al gigante asiático, mantiene una posición “de apoyo”. “Este no es un paso que tomemos a la ligera. Sin embargo, después de repetidos intentos fallidos de resolver el problema bilateralmente, no vemos otro camino a seguir que solicitar consultas de solución de diferencias de la OMC con China”, ha explicado. “La UE está decidida a actuar unida y actuar con rapidez contra las medidas que infrinjan las normas de la OMC, que amenazan la integridad de nuestro mercado único. Al mismo tiempo, proseguimos nuestros esfuerzos diplomáticos para aliviar la situación”.

El choque entre China y el pequeño país báltico comenzó en mayo, cuando Vilnius decidió salir de un foro diplomático que el gigante asiático mantiene con países del Este de Europa llamado 17+1. Después, Lituania permitió la apertura de la oficina de Taiwán y, además, se sumó al boicot diplomático de los Juegos Olímpicos de invierno. Las represalias de Pekín también han tenido la réplica de la isla de Taiwán, que este mismo mes anunció una inversión de 200 millones de dólares (unos 175 millones de euros) en el país báltico.

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Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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