El segundo regreso de los Zelaya

Con la victoria de Xiomara Castro en Honduras, se fortalece el poder del círculo familiar del expresidente Manuel Zelaya al incorporar a los hijos de ambos en puestos de gobierno y del partido

Manuel Zelaya y su esposa Xiomara Castro en 2013.
Manuel Zelaya y su esposa Xiomara Castro en 2013.Jorge Cabrera (Reuters)

Cuando el pasado domingo por la noche se iban conociendo los resultados a la presidencia de Honduras, el derrocado expresidente Manuel Zelaya, seguía atónito el escrutinio en su casa de Tegucigalpa: “los resultados han salido rápido, la calle está en paz, los opositores reconocen la derrota…por favor, pellízquenme”, le dijo a sus hijos. Solo unas horas antes, Honduras paseaba en el filo de la navaja ante la posibilidad de saltar nuevamente por los aires ante las elecciones más tensas y violentas de su historia. “Esto parece Costa Rica”, dijo.

A esa hora su esposa Xiomara Castro acababa de ganar las elecciones y después de 12 años de gobierno conservador, el país centroamericano, el segundo más pobre del continente después de Haití, consumaba el giro a la izquierda encabezado por una mujer. El proceso electoral dejó varios datos históricos con un padrón de cinco millones de electores: fueron las elecciones más votadas en la historia de Honduras (69,2%), Castro recibe más votos que ningún otro presidente antes (cerca de 1,7 millones), se puso fin al eterno bipartidismo con la irrupción de Libre y fueron los comicios más violentos, con 23 candidatos asesinados durante la campaña. A lo anterior se añade un asunto no menos importante: una mujer llegó al poder en el país con un mayor número de feminicidios de América Latina.

Nacida en Tegucigalpa hace 62 años, la primera vez que la mayoría de los hondureños escucharon hablar de Xiomara Castro fue en 2009. Aquel verano se movilizó en las calles para defender el Gobierno de su marido, expulsado tras un acuerdo cívico militar por coquetear con Chávez y Cuba y saltarse un buen número de leyes. Hasta ese día, Castro había sido una impecable primera dama de acuerdo al protocolo que para ellas impone Centroamérica: sonreír, inaugurar hospitales y visitar a los pobres, que en Honduras son el 74% de la población. Durante aquellos convulsos días, fue acosada en muchas ocasiones por los soldados golpistas y a todas las provocaciones hizo frente pacíficamente con gran dignidad y firmeza, acompañada de su hija. Doce años después de aquello ella es presidenta y la adolescente que la acompañaba en las protestas será diputada en el Congreso.

Afable, de tono suave y testaruda, Xiomara Castro ha ganado las elecciones sin necesidad de dar una sola entrevista en profundidad. Las fuentes consultadas señalan que fue durante el exilio en República Dominicana (2010-2012), cuando el matrimonio supo que jamás recuperaría el poder y comenzaron a prepararse para que fuera ella la encargada de hacerlo. En Santo Domingo surgió la idea de fundar el nuevo partido Libertad y Refundación (Libre) y allí comenzó a estudiar Administración de empresas y oratoria que la han ayudado a presentarse ante miles de personas sin la timidez de antaño. El resultado es un binomio ganador: Xiomel (Xiomara+Mel), como se lee en algunas paredes de Tegucigalpa, que tomará posesión el 27 de enero con el reto de afrontar la actual “crisis humanitaria que atraviesa Honduras”, explica Zelaya en entrevista con EL PAÍS.

El nuevo gobierno recibirá un país quebrado económicamente y penetrado hasta el tuétano por el narcotráfico. Un país con enormes posibilidades pero con el 74% de la población viviendo en la pobreza y un 53% en la pobreza extrema. Donde el sistema de salud o la empresa eléctrica (ENEE), que cobra a la población tarifas casi europeas en el segundo país más pobre del continente, están prácticamente quebradas y donde los expertos prevén que será necesario un ajuste fiscal debido a la caída por los ingresos por la pandemia y el impacto de dos huracanes seguidos en un año. “Cuando me sacaron (de Honduras) se debían 3.000 millones de dólares y ahora 17.000 millones de dólares. Ha habido un saqueo importante a las cuentas del país que tiene, además, la imposición tributaria más alta de Centroamérica”, explica el expresidente.

En este contexto de crisis, Zelaya ha pedido a todos los sectores un “pacto social y económico” para sacar adelante un país que, en los últimos años, ha estado presente en los noticieros de medio mundo por las caravanas de miles de personas que, casi cada mes, salen de San Pedro Sula. “Vivimos una crisis humanitaria para la que es necesario un acuerdo nacional que encare los rezagos económicos medioambientales o de Derechos Humanos para desmontar la dictadura de Juan Orlando”, dice el exmandatario.

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Las portadas de los periódicos locales sobre la victoria de Xiomara Castro en Tegucigalpa, Honduras.Foto: Getty Images | Vídeo: REUTERS

El tono conciliador de Zelaya, que en el futuro gobierno será “solo asesor”, insiste, es el de nueva etapa alejado del eje bolivariano de antaño para entrar en una dimensión más práctica. “Xiomara ha demostrado gran capacidad para lograr acuerdos y consensos tanto a nivel nacional como internacional”, explica en una de sus primeras entrevistas tras la victoria. “Actualmente, no hay un eje hegemónico en el mundo y eso es una ventaja. Xiomara está teniendo buenas relaciones con Estados Unidos y Europa y tradicionalmente tenemos una buena relación tradicional con la izquierda latinoamericana. Eso permite hacer balances. En nuestro Gobierno hemos logrado unir la izquierda moderada de Libre y la derecha de Salvador Nasralla y esa apertura también incluye el campo internacional”, señala.

Zelaya fue derrocado en junio de 2009 después de un golpe cívico-militar en el que empresarios y ejército se unieron para apartar al presidente que abrazó la causa bolivariana a cambio de gasolina barata y subió el salario mínimo lo que le dio altos índices de popularidad. Crecido en sus posibilidades planteó incluso una reforma constitucional (conocida como Cuarta urna) que provocó la reacción militar para impedir que se cometiera una ilegalidad, según la versión oficial de la época. Doce años después, la idea de refundar el país a través de una Asamblea Constituyente, una de las propuestas centrales de Xiomara Castro, ha quedado aparcada. “Actualmente, no hay condiciones para una Asamblea constituyente. Los sectores conservadores le tienen demasiado miedo y no hay condiciones”, responde Zelaya.

En esta nueva etapa la palabra “madurez” es la más repetida por todos. Según Eduardo Facussé, líder de la patronal en el departamento de Cortés, corazón industrial del país, “Los dos sectores que se confrontaron en 2009 han madurado y no van a dejar que se repita el error del golpe. Los dos fallaron y han entendido que necesitan colaborar para sacar al país adelante. Es una lección bien aprendida y necesitamos de todos los sectores”, explica. “Hasta el momento la actitud del equipo de Xiomara Castro ha sido muy positiva. Solo 24 horas después de su victoria nos convocaron para la puesta en marcha comisiones que puedan enfrentar los problemas del país cuanto antes”. “La ideología toma un papel secundario dada la urgencia que enfrentamos. Es necesario contribuir en todo lo que sea posible y haremos lo posible para que así sea”, señala. Para el líder de la patronal el reto más urgente es “rescatar el Estado de Derecho, ya que durante el gobierno de Juan Orlando la corrupción galopante y la inseguridad jurídica lastraron la inversión. La segunda urgencia es reducir la pobreza. Tenemos un 74% de la población viviendo en condiciones de pobreza y un 53% en pobreza extrema. El sistema de salud está quebrado y los niños llevan sin ir a la escuela dos años por la pandemia. Es necesario el rescate urgente del país”, señala Facussé. En esa dirección, la futura presidenta confirmó su “acercamiento” a Naciones Unidas para lograr la instalación de un Comisión Internacional Contra la Impunidad que ayude a combatir la corrupción.

Según Carlos Mauricio Flores, director del periódico El Heraldo “este país es una bomba de tiempo con mucha gente joven que no aguanta más. Las elecciones eran una olla exprés que, afortunadamente, ha terminado bien”, explica en el despacho del diario. Según el director del periódico más importante del país, lo más urgente ahora mismo “es rescatar la ética en el país después de una etapa negra en la que el crimen organizado se ha infiltrado de forma peligrosa en todas las estructuras del Estado”.

Para manejar el aterrizaje de Libre en el poder, Xioamara Castro se ha rodeado de los suyos. Ella será la presidenta, su marido, con el que lleva 40 años, asesor presidencial, su hijo Héctor Zelaya maneja el partido y encabeza la transición, su hija Hortensia, la Pichu, será diputada y el hermano de Manuel, Carlon Zelaya, repite como diputado. Con el desembarco del apellido Zelaya en las instituciones, algunos ven el peligro de un discurso de ‘paz y amor’ en manos de un puñado de familiares como los Ortega en Nicaragua.

A nivel internacional la victoria de Castro agita el ‘patio trasero’ de Estados Unidos. Honduras es uno de los 15 países del mundo que, a cambio de dinero y ayudas, mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán, prescindiendo de China, pero el nuevo gobierno anunció que restablecería relaciones con China lo que despertó la preocupación en Washington. Durante una visita a Honduras la semana antes de las elecciones, una delegación de Estados Unidos dejó en claro su esperanza de que el país mantuviera su relación actual con Taiwán, una actitud que el Ministerio de Exteriores chino denunció como “un comportamiento de presión e intimidación”. En un intento de salvar la relación, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, felicitó el miércoles a Castro por su victoria y le recordó sus relaciones bilaterales. “Espero trabajar con usted y fortalecer la asociación de larga data entre Taiwán y Honduras”, dijo Ing-wen en Twitter. La necesidad de efectivo de Honduras, sin embargo, hace de China una tentación demasiado atractiva.

Aparcado momentaneamente el giro bolivariano, los sectores que le dieron su apoyo comenzarán pronto a exigir avances en derechos como el aborto o las uniones homosexuales en uno de los países con la legislación más restrictiva del mundo. Paralelamente son muchas las voces que exigen una investigación sobre los delitos del pasado después de que el actual mandatario, Juan Orlando Hernández, fuera citado en una corte de Nueva York durante el juicio a su hermano Tony por narcotráfico. En este sentido, Manuel Zelaya dejó claro que “creemos en una justicia independiente” y el problema de Juan Orlando “es con los gringos”, dando a entender que no impulsará ninguna causa penal contra el exmandatario que agite la vida política del país y sirva de excusa legal para frenar una posible extradición.

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Sobre la firma

Jacobo García

Antes de llegar a la redacción de EL PAÍS en Madrid fue corresponsal en México, Centroamérica y Caribe durante más de 20 años. Ha trabajado en El Mundo y la agencia Associated Press en Colombia. Editor Premio Gabo’17 en Innovación y Premio Gabo’21 a la mejor cobertura. Ganador True Story Award 20/21.

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