Los obispos cubanos expresan su preocupación por la tensión en la isla en vísperas del 15-N

En una declaración, piden “cambios necesarios” para mejorar la vida en Cuba e “indulgencia” con los presos de las protestas del 11 de julio

Manifestantes gritan consignas contra el Gobierno en la protesta del 11 de julio en La Habana.
Manifestantes gritan consignas contra el Gobierno en la protesta del 11 de julio en La Habana.Alexandre Meneghini (Reuters)

A tres días del 15 de noviembre, fecha de la convocatoria de la Marcha Cívica por el Cambio promovida por la plataforma Archipiélago, la tensión sigue en aumento en Cuba y lo que sucederá ese día es una incógnita. El cambio de estrategia del principal líder de esa plataforma, Yunior García, que anunció su decisión de marchar en solitario el domingo en representación de todos los manifestantes para evitar que se ejerza la violencia, abre un escenario imprevisto, mientras miembros de ese grupo en diversas provincias insisten en que saldrán a las calles el 15-N, aunque cambiando la propuesta inicial de desfilar en una ruta definida. Si habrá o no marchas y cuál será su apoyo es difícil de saber cuando crece la presión internacional y cada vez más actores aparecen en escena. El jueves, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) emitió una declaración en la que expresó su preocupación por el “clima de tensión y confrontación” en el país.

Los obispos pidieron a las autoridades la implementación de “cambios necesarios” para mejorar la vida de los cubanos, “un gesto de indulgencia” hacia las personas que siguen presas por las protestas del 11 de julio, e “implementar mecanismos donde, sin temor a intimidación y represalias, toda persona pueda ser escuchada y se encaucen las insatisfacciones ante las duras realidades cotidianas que agobian a tantos, especialmente a los más empobrecidos y vulnerables”. El documento no menciona explícitamente la marcha del 15-N, declarada ilegal por las autoridades, pero señala que “todo cubano debería poder expresar y compartir libremente y con respeto, sus opiniones personales, su pensamiento o sus convicciones, incluso cuando disienta de la mayoría”.

“Cualquier acto de violencia”, dice la Iglesia Católica, “sea física, verbal o psicológica, hiere gravemente el alma de la nación cubana y contribuye todavía más al pesar, al sufrimiento y a la tristeza de nuestras familias”. La COCC exhorta “a todos” a no escatimar esfuerzos “para que se allanen los caminos del entendimiento, la reconciliación y la paz, de tal modo que las diversas propuestas sobre el destino presente y futuro de nuestro país encuentren un ámbito de cordura, tolerancia y concordia, y se establezca un diálogo armónico y civilizado en el cual se puedan encontrar las mejores soluciones a los problemas”.

El llamado de los obispos se difundió rápidamente en Facebook y las redes sociales, sin las cuales no puede entenderse lo que está sucediendo en Cuba, y donde las posiciones se radicalizan a medida que se acerca la fecha del 15-N. Desde sectores cercanos al Gobierno, hubo quien acusó a los obispos de no incluir un solo párrafo en su declaración sobre el embargo estadounidense, los males que genera a los cubanos y la necesidad de que Washington lo levante. Desde posiciones opositoras, a algunos les pareció demasiado tibia la declaración y hubieran preferido una denuncia descarnada.

Otro ejemplo de la polarización actual: en Segunda Cita, el blog del cantautor Silvio Rodríguez, alguien pidió recientemente mano dura contra los que pretenden marchar el día 15. “Creo que no tenemos que proteger a nadie. ¿Ellos no dicen que esto es una dictadura?... entonces que salgan a la calle a luchar como hacían los revolucionarios cuando Batista, así sus amos yanquis estarán más contentos y les pagarán mas”, escribió el internauta. Ante el comentario, el artista intervino: “No estoy de acuerdo en incitar a jóvenes discrepantes a que se inmolen, menos después de una voluntad pacífica manifiesta. ¿Qué sentido tiene incitarles a semejante sacrificio?.... tomemos distancia de todo lo inhumano”.

Con el ambiente caldeado y con el Gobierno atrincherado en su decisión de no permitir la marcha de ningún modo por considerarla una maniobra de EE UU, Yunior García anunció el jueves que desfilará en solitario el día 14. Sin desconvocar la marcha del 15-N en La Habana, pidió a los que salgan las calles ese día evitar “cualquier tipo de enfrentamiento violento, toda acción que genere represión, todo acto que los coloque en situación de peligro” y también “encontrar maneras ingeniosas para lograr expresarse sin dar pie a que se desate la violencia contra ello”.

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El movimiento de García fue observado con suspicacia por los sectores más radicales, que vieron en ello una “cesión” ante la presión del Gobierno. Pero muchos, dentro y fuera de Archipiélago, salieron a defenderle y recordaron lo que dijo el activista en su comunicado: “Nuestro objetivo es acabar con la violencia, no multiplicarla. Nuestro propósito es que liberen a los presos políticos, no aumentar las listas de detenidos. Nuestra meta es encontrar un camino cívico para alcanzar derechos y construir un nuevo pacto social, no nos interesa para nada reproducir la barbarie”.

¿Podrá desfilar en solitario Yunior García el próximo domingo? ¿Qué pasará el día 15, cuando Archipiélago ha pedido a los que les apoyen que salgan a la calle vestidos de blanco, sin seguir una ruta específica, y depositen flores donde haya estatuas o monumentos a los próceres de la patria? En medio del “clima de tensión y confrontación” mencionado por los obispos, en las redes sociales hoy flotan estas preguntas. Y todo el mundo mira.

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