La victoria de un líder verde y pragmático

Winfried Kretschmann, que gobierna la región alemana de Baden-Württemberg, defiende un ecologismo liberal en lo económico, lo que suscita críticas en su partido

An election placard shows Baden Wuerttemberg State Prime Minister Winfried Kretschmann, top candidate of The Greens for the upcoming Baden Wuerttemberg state elections in Stuttgart, Germany, March 10, 2021, REUTERS/Ralph Orlowski
An election placard shows Baden Wuerttemberg State Prime Minister Winfried Kretschmann, top candidate of The Greens for the upcoming Baden Wuerttemberg state elections in Stuttgart, Germany, March 10, 2021, REUTERS/Ralph OrlowskiRALPH ORLOWSKI (Reuters)

El cartel electoral no podría ser más sencillo. Winfried Kretschmann, traje y corbata, característico pelo blanco cortado a cepillo, mira directamente a los ojos del observador con una leve sonrisa. A su lado, tres palabras que se traducen como: “Ya me conocéis”. El eslogan no parece haber sido elegido al azar. Es la misma frase que hizo famosa Angela Merkel en 2013, durante el turno final de palabra del debate televisivo previo a las elecciones.

Como Merkel entonces, Kretschmann ha querido lanzar durante la campaña un mensaje de confianza, de estabilidad, a los habitantes de Baden-Württemberg, que efectivamente le conocen porque ha sido su presidente los últimos 10 años, y que, según los sondeos, le han reelegido este domingo en los comicios regionales. Si ha conseguido conjugar la defensa del medio ambiente con el fomento de la todavía contaminante industria automovilística de su región, por qué no darle otra oportunidad de seguir demostrando su pragmatismo. La misma característica que ha definido los 16 años en el poder de Merkel.

Kretschmann es el único miembro de los Verdes que preside uno de los 16 Estados federados alemanes y eso le convierte en el político ecologista con más poder en Europa. Cuando ganó por primera vez, en 2011, después de 58 años de férrea hegemonía de los conservadores de la CDU, él mismo se sorprendió. Fue poco después del desastre de Fukushima, que marcó a los alemanes y condicionó la política energética del país. Cuando ocurrió el accidente nuclear en Japón, Alemania tenía 17 reactores en funcionamiento; ahora hay seis y para finales de 2022 no habrá ninguno.

La transición energética, el progresivo abandono del carbón y el fomento de las renovables no tienen marcha atrás en el país, gobierne quien gobierne. Por eso la tercera victoria consecutiva de Kretschmann en su Estado da alas a una posible coalición con la CDU en el Gobierno federal tras las elecciones de septiembre. Hay en su partido quien le querría a él de candidato federal, pero los analistas no apuestan por ello.

Verde y a la vez liberal en lo económico, Kretschmann, de 72 años, empezó sus estudios universitarios bastante más a la izquierda en el espectro político. En los setenta militó brevemente en una organización comunista, de la que se desentendió cuando en 1980 se creó el partido verde alemán. Ya en sus filas, este antiguo profesor de instituto de Biología apostó por la corriente de los realos —más pragmáticos y posibilistas— en contraposición a la de los fundis —más radicales—. Estas dos sensibilidades aún existen en la formación ecologista, lo que explica que muchos críticos con la flexibilidad de Kretschmann estén en su propio partido.

Durante sus dos mandatos, opinan, debería haber puesto en práctica más reformas que los Verdes consideran fundamentales en materia de transición energética. En su conservadurismo verde, no siempre ha estado de acuerdo con la línea oficial, como cuando en 2013 firmó una carta pública contra la subida de impuestos que defendía el partido. Dijo que no apoyaría ninguna medida que pudiera perjudicar a las pequeñas y medianas empresas alemanas, conocidas como Mittelstand, que son la columna vertebral de la economía del país.

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Sobre la firma

Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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