Estados Unidos

La Cámara de Comercio de EE UU carga contra la iniciativa energética de México

El organismo advierte de que la propuesta quebrantaría el compromiso acordado en el tratado comercial firmado entre ambos países y Canadá

La refinería de petróleo de Tula, ubicada junto a la planta de energía que pertenece a la Comisión Federal de Electricidad de México.
La refinería de petróleo de Tula, ubicada junto a la planta de energía que pertenece a la Comisión Federal de Electricidad de México.Henry Romero / Reuters

La Cámara de Comercio de Estados Unidos ha dicho este viernes que la iniciativa legislativa para reformar el sector eléctrico de México incumple con lo acordado en el tratado comercial firmado entre ambos países y Canadá (TMEC). La Cámara ha calificado de “profundamente preocupante” la propuesta que envió el lunes al Congreso el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador, que busca reforzar el papel de la paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) sobre las centrales privadas para subir su producción a la red, lo que asestaría un golpe a las plantas de energía renovable.

“Cambios tan drásticos abrirían la puerta para el restablecimiento de un monopolio en el sector eléctrico y, creemos, quebrantarían directamente los compromisos de México en virtud del Acuerdo México-Estados Unidos-Canadá”, ha sostenido en un comunicado el vicepresidente senior para las Américas de la Cámara de Comercio de EE UU, Neil Herrington.

La Cámara también ha advertido que los cambios propuestos a la Ley de la Industria Eléctrica de México (LIE) “aumentaría significativamente” el costo de la electricidad y limitaría el acceso a la energía limpia para los ciudadanos. “Desafortunadamente, esta medida es la última de un patrón de decisiones preocupantes tomadas por el Gobierno de México que han socavado la confianza de los inversionistas extranjeros en el país” cuando necesita “más que nunca” una mayor inversión extranjera para salir de su peor contracción económica desde la Gran Depresión.

La iniciativa presentada por el presidente mexicano supone una revisión profunda a la reforma energética impulsada en 2013 por su antecesor, Enrique Peña Nieto. Uno de los mayores cambios supuso la creación de un mercado eléctrico basado en el principio del “despacho económico”, el que dispone que las centrales con un menor costo de producción - las más eficaces- deben ser las primeras en subir electricidad a la red. Este principio favorecía a las renovables, generalmente más baratas y en manos de privados. Mientras, las hidroeléctricas y termoeléctricas de la CFE, con mayores costos de producción, tenían que esperar su turno.

López Obrador ha sido un gran contrario a la apertura del sector energético de la Administración anterior, argumentando que la reforma favoreció a las privadas y provocó un “grave perjuicio” a la CFE, ya que en ocasiones impedía que las centrales de la paraestatal vaciasen su carga. La segunda sala de la Suprema Corte de México declaró el miércoles que la propuesta del mandatario obstaculiza la libre competencia y beneficia indebidamente a la CFE. Al igual que Estados Unidos, la representación de la Unión Europea en México también expresó su “profunda preocupación” por lo que los privados y organizaciones no gubernamentales ven como un retroceso del compromiso a transitar hacia energías limpias.

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