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Las elecciones de Hamburgo dan un respiro al SPD alemán y catapultan a Los Verdes

Los resultados apuntan a un retroceso para la formación de ultraderecha y para la CDU de Merkel

El alcalde de Hamburgo, el socialdemócrata Peter Tschentscher, deposita su voto este domingo en Hamburgo. En vídeo, la celebración de Los Verdes. Foto: AFP | Vídeo: REUTERS

Hamburgo como símbolo. Las elecciones de este domingo en el Estado-ciudad de Hamburgo han dado un respiro a la socialdemocracia alemana (SPD), que ha ganado las elecciones en su bastión del norte y ha quebrado la cadena de derrotas electorales en el resto del país. Hamburgo ha catapultado a Los Verdes, que emergen como los grandes ganadores al duplicar sus resultados. La ultraderecha, en retroceso, ha logrado un 5,3% de los votos, según los resultados definitivos difundidos este lunes, ligeramente por encima del límite del 5% para poder permanecer en el Parlamento.

El atentado en Hanau el pasado miércoles, cuando un ultraderechista mató a tiros a 10 personas, ha provocado una cascada de críticas y acusaciones contra una formación que ha hecho del discurso antiinmigración su bandera. Esa percepción del peligro real que puede conllevar la propagación del discurso xenófobo podría explicar la caída de Alternativa para Alemania (AfD), que desde su irrupción en la política alemana en 2013, ha ido entrando uno a uno en los 16 Parlamentos de los Estados federados alemanes.

Este domingo en Hamburgo AfD ha logrado un 5,3% de los votos, casi un punto menos que en los anteriores comicios, en un territorio que nunca le ha sido favorable. Por eso, el resultado en Hamburgo no es representativo de lo que sucede en el resto del país, pero la tendencia a la baja sí podría suponer un punto de inflexión. AfD entró en el Parlamento federal por primera vez en 2017 tras lograr un 12,6% de los votos.

El SPD se sitúa como la fuerza más votada, con un 39%, por delante de Los Verdes (24,2%), que vuelven a lograr un excelente resultado, también en la ciudad hanseática del norte. Para el SPD, la victoria supone una bajada de siete puntos porcentuales respecto a la cita electoral de 2015 (45,6%). El partido ecologista doblaría, sin embargo, su resultado respecto a hace cinco años y lograría su mejor resultado de la historia en Hamburgo.

Hamburgo es una ciudad-Estado pudiente, de 1,8 millones de habitantes, que sobrevive al margen de las turbulencias políticas que atraviesa el resto del país en la recta final de la era Merkel. Allí, los socialdemócratas gobiernan junto a Los Verdes desde 2015. Los Verdes alemanes experimentan un ascenso imparable desde hace meses y se perfilan incluso como una alternativa de Gobierno en Berlín con vistas al próximo mandato en 2021.

La principal candidata de Los Verdes, Katharina Fegebank, se ha inclinado este domingo por reeditar la coalición rojiverde y ha dicho que su partido negociaría con el SPD “con mucha confianza” y priorizando la protección el clima y la defensa de una sociedad abierta.

El partido conservador de la canciller, Angela Merkel, habría sufrido una derrota histórica con un 11,2% de los votos, lo que supone una caída de cuatro puntos y colocaría al partido que gobierna en gran coalición en Berlín en un tercer puesto. Solo una vez, en 1951 y en Bremen, la CDU obtuvo un resultado tan malo en una elección regional. “Hoy es un día amargo para la CDU en Alemania”, ha reconocido su secretario general, Paul Ziemiak, tras conocerse los primeros sondeos.

La CDU se encuentra inmersa en su propio caos sucesorio en busca de líder capaz de reemplazar a Merkel, tras su salida prevista para el año que viene y tras casi 15 años en el poder. Esta ha sido, además, la primera cita electoral desde que Annegret Kramp-Karrenbauer anunciara hace dos semanas que tiraba a la toalla y renunciaba a la presidencia del partido, así como a la carrera por la sucesión de Merkel.

Los liberales, FDP, caen también hasta el 5%. El partido liberal es uno de los principales responsables del caos que ha seguido a las elecciones de Turingia y que ha desestabilizado la política en todo el país.

El alcalde de Hamburgo, Peter Tschentscher, ha sido uno de los grandes triunfadores de la noche con una campaña de corte pragmático, en la que la vivienda asequible y políticas públicas han ocupado un papel central. Un vencedor indirecto es Olaf Scholz, ministro de Finanzas y vicecanciller, que dirigió la ciudad hasta 2018 durante siete años. En estas elecciones estaba también en buena medida en juego su legado.

El SPD aspira a que Hamburgo ejerza de palanca y marque el inicio del fin de la erosión de un partido que no logra remontar en las encuestas de intención de voto en el ámbito nacional. Si hoy se celebraran elecciones federales en el país, la socialdemocracia lograría apenas el 14% de los votos, por detrás del bloque conservador CDU/CSU y de Los Verdes y prácticamente igualado con la extrema derecha.

El pasado diciembre, el SPD renovó su cúpula y eligió a Saskia Esken y Norbert Walter Borjans, una pareja del ala izquierdista, para dirigir el partido, sin que de momento eso haya propiciado la esperada remontada. El triunfo en Hamburgo del ala más centrista del partido reforzará previsiblemente esa corriente también en el ámbito federal frente a los defensores del giro a la izquierda.

Bloqueo en Turingia

La CDU encadena sobresaltos y desgarros internos tras el fiasco en Turingia. En ese Estado federado del Este, la ultraderecha y Die Linke fueron los partidos más votados el pasado otoño, lo que supone un reflejo extremo de la polarización de la política alemana y la pérdida de peso de los partidos tradicionales en el este del país.

La CDU mantiene un cordón sanitario contra la ultraderecha, pero también a la izquierda, lo que dificulta cualquier posible formación de Gobierno en Turingia y ha provocado la rebelión de la CDU local, dispuesta a desobedecer al partido en Berlín, con tal de preservar su cuota de poder.

Este fin de semana, el partido ha vuelto a fracturarse, después de que la CDU de Turingia decidiera tolerar la elección de Bodo Ramelow, de Die Linke en el Parlamento y la formación de un Ejecutivo de izquierdas en minoría. La respuesta no se hizo esperar desde Berlín, donde el secretario general, Paul Ziemiak, y algunos barones del partido rechazaron cualquier posible cooperación con la izquierda poscomunista.

De momento, no hay una solución a la vista de un bloqueo que ha provocado la salida del líder regional de la CDU, Mike Mohring, pero que sobre todo ha precipitado la caída de la presidenta del partido Annegret Kramp-Karrenbauer.

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