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“Mis hijos verán cómo el Reino Unido regresa a la Unión Europea”

El autor del artículo 50 del Tratado de Lisboa lamenta el "error" del Brexit

El miembro de la Cámara de los Lores John Kerr.
El miembro de la Cámara de los Lores John Kerr.

John Kerr, barón Kerr de Kinlochard (Grantown-on-Spey, Reino Unido, 77 años) nunca pensó, al redactar el borrador del artículo 50 del Tratado de Lisboa [el referido a la retirada de un miembro de la UE] que sería su país el primero en invocarlo. Triste por el inmenso "error" que ocurrirá el próximo viernes 31 de enero, se aferra a dos convicciones que hoy los hechos, sin embargo, parecen desmentir: el Reino Unido regresará en algún momento a las instituciones comunitarias y Escocia, su tierra natal, se resistirá a iniciar el camino a la independencia que persiguen los nacionalistas.

Pregunta. ¿Cómo se siente?

Respuesta. Me siento muy triste. Hemos cometido un error grave. Los que nos han conducido hasta este error no lo sufrirán directamente, porque individuos como Johnson tienen sus espaldas cubiertas. Lo sufrirán los habitantes del norte de Inglaterra, los trabajadores de la industria automovilística o los de la industria aeronáutica. Será la clase trabajadora la que pague las consecuencias. Y me entristece también el hecho de que la gente mayor haya dado la espalda a los jóvenes. La gente joven se siente europea, y para mi sorpresa, la gente mayor se ha olvidado de la razón por la que se creó la Unión Europea. No creo que sea un error definitivo. Creo que mis hijos verán al Reino Unido regresar al seno de la UE.

P. Pero ahora mismo es un hecho consumado. ¿Qué se puede esperar a continuación?

R. Estoy convencido de que Johnson alcanzará un acuerdo definitivo a finales de año, y que no pagará ningún precio político por ello. Será un acuerdo de mínimos, muy superficial, que incluya solo el comercio de bienes, y que dejará fuera a los servicios, que suponen el 80% de la economía británica. Su único propósito, en un primer momento, fue presentar una rendición como una victoria, y le salió bastante bien. Intentará repetir la jugada, y demostrar que en contra del escepticismo general fue capaz de cerrar otro acuerdo con la UE.

P. ¿Hicieron algo mal los defensores de la UE o realmente no entendieron su propio país?

R. El eslogan Get Brexit Done (Cumplamos Ya con el Brexit) que empleó Johnson en la campaña fue un golpe de genialidad. La gente estaba harta del prolongado proceso de negociación y no le interesaban los detalles. Nadie supo desmontar la idea. Y el optimismo de Johnson supuso un soplo de aire fresco frente a la personalidad de [la ex primera ministra] Theresa May, que no era una gran comunicadora. Ayudó también la desastrosa campaña de los laboristas. La pena es que creo que anduvimos muy cerca de lograr que se celebrara un segundo referéndum. No sé si lo hubiéramos ganado, pero estuvimos a punto de conseguir una nueva consulta. Fue entonces cuando los liberales demócratas decidieron respaldar unas segundas elecciones y eso fue un terrible error.

P. Escocia, Irlanda del Norte...¿se confirmarán los augurios de que el Brexit romperá al Reino Unido?

R. Creo que en Irlanda del Norte la política seguirá la senda de la economía. Irlanda del Norte seguirá siendo, en muchos aspectos, un miembro del mercado interior. Y habrá una barrera comercial entre el Reino Unido e Irlanda del Norte. Al mismo tiempo, Irlanda del Norte no tendrá ningún representante en el Parlamento Europeo o en el Consejo o en la Comisión. Así que pedirán al Gobierno de Dublín que defienda sus intereses. Lo lógico es que la integración económica conduzca hacia una mayor integración política. Creo que en 15 ó 20 años es previsible que veamos la unificación de Irlanda. En el caso de Escocia, todo es más complicado. Crear una frontera entre Escocia e Inglaterra sería extremadamente dañino para la economía escocesa, que está totalmente integrada en la economía del Reino Unido. Habrá otro referéndum de independencia, porque la negativa de Johnson a celebrarlo no se sostiene. Pero los escoceses no son estúpidos, y piensan más con la cartera que con el corazón. Dudo que los nacionalistas logren una mayoría de apoyo a la independencia en los próximos cinco años.

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