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Di Maio dimite como líder del Movimiento 5 Estrellas

El 'grillino' seguirá siendo ministro de Exteriores de un Ejecutivo que se tambalea con la enorme crisis abierta en el partido populista

Luigi Di Maio, este miércoles en Roma.
Luigi Di Maio, este miércoles en Roma. AP

Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y ministro de Exteriores de Italia, ha dimitido este miércoles de sus funciones en el partido y ha certificado la crisis que atraviesa la formación grillina. Di Maio, uno de sus principales pilares, ha decidido dar un paso al lado justo antes de las elecciones del domingo en Emilia Romaña, donde se prevé que su partido obtenga un desastroso resultado. Di Maio, de 33 años, anticipa así la derrota y trata de poner fin a las enormes tensiones que se viven dentro de una formación que ha pasado de ganar las últimas elecciones (marzo de 2018) con un 33% de votos a asumir una descomposición que amenaza con desintegrarla completamente.

Las turbulencias en el partido, que hoy no pasa de una estimación de voto del 15% —por debajo del Partido Democrático (PD) y amenazado ya por Hermanos de Italia— empezaron desde el momento en que Di Maio, elegido como jefe político de su formación en septiembre de 2017, apostó por firmar un acuerdo de gobierno con la Liga. Una parte importante del partido se opuso entonces a esa idea, consumada en junio de 2018, por razones ideológicas, pero el líder esgrimió la oportunidad de la estrategia política para seguir creciendo desde el Gobierno y poder alcanzar la mayoría suficiente a medio plazo. Pocos meses de después, tampoco esa vertiente dio resultados y el partido de Salvini devoró a los grillinos desde dentro del aparato político, convirtiéndose en la fuerza más votada en las elecciones europeas y en la preferida de muchos exvotantes del M5S.

En un acto solemne en Roma y durante un largo discurso con referencias a la confianza y a políticos como el democristiano Aldo Moro, el ya exlíder del M5S ha anunciado su decisión la tarde de este miércoles. "Mi labor ha terminado", ha señalado. Pero ha subrayado que seguirá "trabajando por el bien de los italianos como ministro de Exteriores". "Hoy se cierra una era y el movimiento debe reformarse", ha defendido mientras daba su confianza y apoyo a quien "vendrá después". Las luchas internas y las disputas por el poder han desgastado enormemente a un partido que llegaba para enterrar los viejos vicios de la política. "Si en los últimos años no nos hubiéramos vuelto tan a menudo los unos contra los otros, habríamos conseguido resultados aún más importantes", ha lamentado. "Somos un proyecto revolucionario y seguiremos siendo determinantes para Italia", ha añadido. Pero la realidad en los últimos tiempos señala lo contrario.

Una treintena de representantes del M5S, entre diputados y senadores, ha abandonado el partido en las últimas semanas. Una fuga gravísima teniendo en cuenta la fragilidad de la mayoría parlamentaria formada por M5S, PD e Italia Viva para mantener en pie el Gobierno. Especialmente cuando a las puertas se encuentra la la coalición de centroderecha liderada por Matteo Salvini tratando tratando de delegitimar al Ejecutivo. El primer portazo lo dieron en diciembre tres senadores, que se refugiaron en los brazos de la Liga: luego presentó su dimisión el ministro de Educación, Lorenzo Fioramonti, alegando la falta de compromiso en el Consejo de Ministros para cumplir con la dotación prometida en la materia. Pero el goteo de bajas no ha cesado hasta llegar incluso a algunas expulsiones, como la del senador Gianluigi Paragone, por rebelarse contra la disciplina de voto.

Uno de los mayores puntos de fricción con Di Maio se produjo este verano tras la ruptura con la Liga. El todavía líder político era contrario a realizar una alianza con el PD para desalojar a Salvini y evitar elecciones anticipadas. Él hubiera preferido recomponer la relación con el líder de la Liga, que le ofreció ser primer ministro si lograba dar marcha atrás al plan que se había activado en su contra, y mantener un Ejecutivo de corte extremamente populista. Los pesos pesados del movimiento, el cómico Beppe Grillo y el empresario Davide Casaleggio, le convencieron para que aceptase el cambio de tornas y se amoldase a la nueva situación. Pero él jamás se sintió cómodo en esa tesitura.

El Ejecutivo, presidido por Giuseppe Conte —Di Maio hace meses que prácticamente no se habla con él— deberá ver ahora como gestiona una situación complicada. El primer ministro ya ha adelantado que respetará cualquier decisión de Di Maio, y que está seguro de que actuará con “responsabilidad”. Una idea que no coincide exactamente con la realidad, porque según fuentes cercanas al líder del M5S, en realidad busca dar un paso al lado para volver con otras funciones una vez pasado el huracán de las próximas semanas. En cualquier caso, ya se barajan nombres para sustituirle entre los que están el ministro de Desarrollo Económico, Stefano Patuanelli, o el agitador Alessandro Di Battista. De momento, y hasta el próximo congreso del M5S, las riendas pasan provisionalmente a Vito Crimi, miembro más viejo del comité de garantías del partido.

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