Un informe denuncia la ejecución de 49 presos este mes en Egipto

El repunte se produce tras un incierto altercado ocurrido en el principal complejo penitenciario del país en el que fallecieron cuatro reclusos y cuatro guardias de seguridad

Una mujer frente a la prisión de Tora, en el Cairo, en una imagen de archivo.
Una mujer frente a la prisión de Tora, en el Cairo, en una imagen de archivo.Asmaa Waguih (REUTERS)

Las autoridades egipcias han ejecutado a al menos 49 reclusos en 10 días a lo largo de este mes, lo que representa el mayor repunte de esta práctica documentado en el país como mínimo en este año, según ha anunciado este jueves el grupo de derechos humanos Human Rights Watch (HRW). La organización detalla que se ha aplicado la pena capital a 15 hombres condenados en tres casos de violencia política y a otras 34 personas, entre ellas dos mujeres, que habían sido sentenciadas en casos criminales. Dos diarios afines al régimen del presidente Abdelfatá Al Sisi habían informado previamente de al menos 34 de estas ejecuciones, que tuvieron lugar en cuatro días entre el 3 y el 13 de octubre en tres cárceles diferentes de Alejandría, El Cairo y Menia, en el sur de Egipto. El Gobierno no suele anunciarlas.

“[Estas ejecuciones] encajan con la tendencia que hemos observado durante años”, señala Amr Magdi, investigador de HRW sobre Egipto. “Con Al Sisi, Egipto se ha convertido en uno de los 10 países del mundo con mayores números de sentencias a muerte y de ejecuciones, lo que supone un evidente cambio respecto al Egipto bajo [sus predecesores] Adly Mansour, Mohamed Morsi y Hosni Mubarak, que contaban con un historial de conmutar y perdonar estas sentencias”, agrega Magdi, que también denuncia flagrantes irregularidades y abusos en los procesos judiciales de muchos de estos casos.

Hasta la fecha, Magdi calcula que este año las autoridades egipcias ya han ejecutado a unas 90 personas, lo que representa un aumento vertiginoso de esta práctica con respecto a los años previos. Entre 2016 y 2018, cuando se documentó el mayor número de ejecuciones en Egipto del último lustro sin contar 2019, grupos de derechos humanos registraron anualmente entre una treintena y una cuarentena de casos, una cifra que se habría superado ahora en solo 10 días.

El repunte de ejecuciones registrado este octubre se produce después de que el 23 de septiembre tuviera lugar un sospechoso altercado en una prisión apodada Escorpión, ubicada en el complejo penitenciario de Tora, en el sur de El Cairo, que se saldó con la muerte de cuatro reclusos y cuatro miembros del personal de seguridad. Según la versión difundida por las autoridades a través de medios pro-gubernamentales, las muertes se habrían producido durante un intento de fuga de los prisioneros, todos ellos condenados a muerte. De los 15 ejecutados este mes, 13 permanecían en la cárcel de Escorpión.

“La ejecución de penas de muerte durante el mes de octubre podría estar relacionada con las muertes ocurridas en Escorpión, pese a nuestras reservas con la versión anunciada por el Ministerio del Interior”, señala Khalaf Bayoumi, director del centro de derechos humanos Al Shehab, que documentó una quincena de ejecuciones el 13 de octubre. “En todo caso, la Fiscalía es responsable de no haber investigado el incidente o de no haberlo anunciado para disuadir al régimen de vengarse”, agrega.

En esta línea, HRW ofrece una versión diferente de aquellos hechos, más acorde a la que han ofrecido desde entonces algunos abogados y familias de reclusos. Según la organización de derechos humanos, que se basa en la palabra de un abogado en contacto con allegados de dos presos, los cuatro internos habrían sorprendido a los guardias en una inspección rutinaria y los habrían matado con algún objeto punzante improvisado. Poco después, los agentes que acudieron al lugar habrían disparado a los reclusos.

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“El aumento [de ejecuciones] se produce en el marco de unos oficiales egipcios, incluido el propio Al Sisi, que han justificado las ejecuciones diciendo que son una venganza por la muerte de oficiales o de civiles”, observa Magdi, que advierte que ello “refleja una mentalidad de venganza, en lugar de cumplimiento de la ley, muy problemática”.

Tras el anterior incidente, las autoridades penitenciarias llevaron a cabo una amplia batida en al menos cuatro bloques de una cárcel en el complejo de Tora, que incluyó la requisa de todo tipo de objetos personales de los reclusos, incluidos comida y bebidas, y se han reforzado severamente las medidas de seguridad, afectando el acceso a la clínica, la cantina y el patio, según han informado seis grupos de derechos humanos conjuntamente. Además, dos presos fueron asaltados durante las inspecciones con choques eléctricos y trasladados semidesnudos a calabozos disciplinarios, según el mismo relato. A raíz de este recrudecimiento del trato, la mayoría de reclusos de los anteriores bloques empezaron el 11 de octubre una huelga de hambre para exigir una mejora de las condiciones. Las organizaciones han recibido noticias de que campañas de represión similares se habrían producido también en otras cárceles del país.

Paralelamente, 222 miembros del Parlamento Europeo y 56 del Congreso de Estados Unidos han publicado esta semana dos cartas dirigidas a Al Sisi en las que le instan a poner fin al encarcelamiento de presos políticos en el país, en una muestra poco frecuente de su preocupación por las condiciones en sus cárceles, en especial en plena pandemia del coronavirus.

Elecciones parlamentarias

El próximo sábado arrancará en Egipto la primera vuelta de unas enrevesadas elecciones que servirán para actualizar el Parlamento, controlado de cerca por los aparatos de seguridad. Se concluirá así con la renovación del descafeinado poder legislativo egipcio que arrancó en agosto con los comicios para restaurar el Senado. La votación se celebrará en dos fases. En cada una de las cuales se citarán a las urnas 14 gobernaciones, con el fin de elegir un total de 568 diputados a través de un sistema mixto de listas cerradas en cuatro distritos y de elección directa en 143 distritos. Las elecciones podrían durar hasta el 8 de diciembre.

Como ocurrió con la Cámara Alta, se espera que el partido Futuro de la Patria, vinculado a los aparatos del régimen y ya principal formación del Parlamento saliente, domine la próxima Cámara Baja al frente de una coalición sin apenas rivales y consume así el control del legislativo. Este monopolio ha provocado malestar en algunas formaciones que querían participar en la coalición, como el histórico partido nacionalista Wafd, que se encuentra ahora sumido en un profundo conflicto interno. En la elección de los escaños independientes se espera un cierto margen de competición. Varias figuras independientes y miembros de la oposición que planeaban participar en estas elecciones en coalición fueron arrestados a mediados de 2019 y la mayoría aún permanece en prisión.


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