China juzgará por espionaje a los dos canadienses detenidos tras el ‘caso Huawei’

Michael Kovrig y Michael Spavor permanecen bajo arresto desde diciembre de 2018 y se enfrentan a un mínimo de 10 años de cárcel

Un grupo de manifestantes muestra carteles con las fotos de Michael Kovrig y Michael Spavor para exigir su puesta en libertad, durante una vista judicial contra Meng Wanzhou en Vancouver en 2019.
Un grupo de manifestantes muestra carteles con las fotos de Michael Kovrig y Michael Spavor para exigir su puesta en libertad, durante una vista judicial contra Meng Wanzhou en Vancouver en 2019.LINDSEY WASSON / Reuters

Las autoridades judiciales chinas anunciaron este viernes que han imputado por espionaje a dos canadienses, Michael Kovrig y Michael Spavor. Ambos se encuentran detenidos desde diciembre de 2018, pocos días después de que Canadá arrestase a la directora financiera del gigante tecnológico chino Huawei, Meng Wanzhou, a petición de Estados Unidos. El caso ha motivado un drástico deterioro en las relaciones entre Ottawa y Pekín.

El Ministerio de Exteriores chino anunció en diciembre de 2019 que habían concluido las investigaciones de la policía sobre los dos canadienses y el caso quedaba en manos de la fiscalía. Tras el paso dado a conocer este viernes, ambos detenidos podrán ser llevados a juicio en un país donde los tribunales declaran culpables a los acusados el 99% de las veces. De ser condenados, podrían afrontar un mínimo de 10 años de cárcel.

Kovrig, antiguo diplomático, queda bajo la jurisdicción de un tribunal de Pekín por cargos de recolección de secretos de Estado. El caso de Spavor, empresario de 44 años especializado en organizar viajes turísticos a Corea del Norte, depende de una corte en la ciudad de Dandong, en la frontera con ese país. El empresario está acusado de robar y entregar secretos de Estado a países extranjeros.

Canadá ha exigido la puesta en libertad inmediata de sus dos nacionales, de los que denuncia que se encuentran sometidos a una “detención arbitraria”. International Crisis Group (ICG), la organización no gubernamental para la que trabajaba Kovrig, especializada en la prevención y resolución de conflictos, había calificado previamente las acusaciones contra su empleado de “vagas y sin fundamento”.

China por su lado defiende las imputaciones. “Los hechos delictivos son claros y las pruebas están verificadas y son suficientes”, ha asegurado en rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijian, sin aportar detalles sobre la naturaleza exacta de las pruebas.

Occidente percibe la detención de los dos canadienses como una represalia por el caso de Meng Wanzhou. Pekín lo niega, aunque los arrestos llegaron 48 horas después de que amenazara a Canadá de “graves consecuencias” por la detención de la ejecutiva de Huawei. China considera no obstante que la retención de Meng se debe a razones políticas. “Su pregunta rebosa malicia”, respondió Zhao en la rueda de prensa a un periodista que aludió a una “diplomacia de rehenes” por parte de China. “Pregúntele mejor al Gobierno canadiense qué es una diplomacia de rehenes”, dijo.

Meng, hija del fundador de Huawei, Ren Zhengfei, quedó detenida a comienzos de diciembre de 2018 cuando hacía transbordo en Vancouver de camino hacia México. Estados Unidos había emitido una orden de detención contra ella al considerarla sospechosa de fraude para evadir sanciones estadounidenses a Irán.

La ejecutiva reside en libertad bajo fianza en una de sus mansiones en Vancouver a la espera de que se resuelva la solicitud de extradición pedida por Estados Unidos. El mes pasado, los tribunales canadienses propinaron un duro revés a las esperanzas de Meng de quedar en libertad, al considerar que el delito del que se le acusa lo sería también en territorio canadiense, por lo que su caso sigue adelante.

Kovrig comenzó a trabajar para el ICG en febrero de 2017 y se ocupaba como analista senior de estudiar cuestiones de seguridad en China, Japón y las Coreas. Previamente había sido diplomático y había representado a su país en la ONU, en Pekín y en Hong Kong. En 2016 solicitó una excedencia del servicio exterior canadiense para poder continuar en China.

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