Miles de militares en cuarentena en Rusia tras participar en los ensayos del Día de la Victoria

Tras apurar la cancelación de la histórica conmemoración del 75 aniversario de la derrota de los nazis por el Ejército rojo, Defensa confina a los uniformados sin aclarar si hay contagios de coronavirus

Militares rusos desfilan por sus tanques en Yekaterimburgo durante un ensayo para la parada del Día de la Victoria, el pasado martes.
Militares rusos desfilan por sus tanques en Yekaterimburgo durante un ensayo para la parada del Día de la Victoria, el pasado martes.ALEXEI KOLCHIN / Reuters

Participaron, pese al coronavirus, en decenas de ensayos del que sería el mayor desfile militar de la historia de Rusia. Ahora, tres días después de que Putin aplazase –apurando al máximo y obligado por el incremento de casos de la Covid-19– las celebraciones del Día de la Victoria, que conmemoran 75 años de la victoria del Ejército rojo contra los nazis, el Ministerio de Defensa ha puesto en cuarentena a miles de militares que preparaban la gran parada militar. El Kremlin ya había recibido críticas por realizar entrenamientos en plena pandemia. Ahora, los uniformados deberán volver a sus bases en distintos puntos del país y permanecer aislados y en observación durante 14 días. Defensa ha eludido aclarar si ha detectado contagios entre los participantes de los ensayos.

Ya a principios de abril, un vídeo que mostraba a miles de soldados en formación a las afueras de Moscú, cuando los casos empezaban a despuntar y la capital apuntalaba las medidas de confinamiento, causó indignación en las redes sociales. “Cuánta gente hay ahí, ¿15.000? Joder, y se supone que han dicho que no pueden juntarse más de 50 en el mismo sitio. Y ni una maldita mascarilla”, se escucha a la persona que graba el vídeo, que se publicó de forma anónima pero que corrió como la pólvora en los medios independientes rusos.

Desde entonces, pese a que había mantenido sus entrenamientos y ensayos para el gran desfile en la plaza Roja de Moscú en el que iban a participar más de 10.000 soldados, decenas de aviones y tanques, el Ministerio de Defensa se cuidó mucho de colgar imágenes en Internet. Hasta que finalmente, el viernes, el presidente ruso, Vladímir Putin, anunció que la gran conmemoración, prevista para el 9 de mayo, se aplazaba hasta nuevo aviso. Un duro golpe para el líder ruso, que ha convertido ese día en la fiesta nacional y en uno de los elementos más importantes de su discurso nacionalista de Rusia como gran potencia, vencedora, liberadora y fuerte.

Pero el incremento de casos de coronavirus –con 47.121 casos detectados y unos 4.000 contagios diagnosticados al día–, pese a que los datos oficiales indican una baja mortalidad (405 fallecidos en un país de 145 millones de habitantes), ha forzado a Putin a aplazar el desfile, en el que esperaba recibir al presidente francés, Emmanuel Macron. El mandatario había insinuado que podía asistir, aunque todavía no había confirmado una visita que había levantado ampollas en el seno de la Unión Europea, que en 2014 impuso sanciones a Rusia por anexionarse la península ucrania de Crimea; y provocado una gran tensión con los países de Europa del Este, que tras la ocupación nazi vivieron la soviética.

Putin, ansioso por huir del aislamiento internacional y volver a presentarse como el gran anfitrión ante invitados de gran perfil, también había invitado a Donald Trump ―que al principio se mostró encantado con la invitación pero que más tarde terminó delegándola en su asesor de seguridad nacional, Robert O’Brien– y al primer ministro japonés, Shinzo Abe.

“Es una especie de negligencia de las autoridades”, critica Alexánder Soloviov, jefe de la división moscovita del Partido de los Cambios. “Sabían hace tiempo que era muy probable que el desfile por el Día de la Victoria iba a tener que reprogramarse pero han esperado hasta el final. Han seguido con los ensayos automáticamente, porque la máquina burocrática es extremadamente lenta; y en Rusia, a esta maquinaria no le importa la gente. Nadie va a ser castigado por esta estupidez que puede costarle la vida a alguien, porque a nadie le importa. Y si castigan a alguien, será de bajo rango. Así es como funciona el poder en la Rusia moderna”, abunda el político opositor.

Defensa ha detectado a decenas de infectados entre sus filas. Los últimos este lunes, en la Academia Médica Militar Kirov, en San Petersburgo, donde 55 cadetes fueron diagnosticados de la covid-19. Pero también alumnos de la Escuela Naval Najímov (ubicada en San Petersburgo), en la Escuela Superior de Comando de Ingeniería Militar de Tyumen o en la Escuela Militar Suvorov de Perm.

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