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Bruselas ve con inquietud la negativa de Londres a prolongar la transición del Brexit

"Estamos preocupados porque el periodo va a ser muy limitado", admite el vicepresidente económico de la Comisión Europea

Valdis Dombrovskis, el 10 de diciembre en la COP25 en Madrid.
Valdis Dombrovskis, el 10 de diciembre en la COP25 en Madrid. Europa Press

En solo cinco días, la Unión Europea ha pasado de las felicitaciones a Boris Johnson por su victoria electoral a la inquietud por los planes que el fortalecido primer ministro británico tiene pensado llevar a cabo. Bruselas ve con gran preocupación la intención de Londres de descartar por ley cualquier posible prórroga del periodo de transición del Brexit, una guillotina que podría desembocar en una ruptura brutal entre el Reino Unido y la UE el 31 de diciembre de 2020.

"Estamos preocupados porque el periodo [de transición] va a ser muy limitado", ha reconocido este martes el vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, al término de la reunión semanal del organismo comunitario, celebrada en Estrasburgo.

La cita de la Comisión tenía lugar poco después de que fuentes británicas indicaran que el Gobierno de Johnson planea incluir en la ley de salida del Reino Unido de la UE una cláusula que impida la prolongación del periodo de transición previsto en el acuerdo suscrito por Bruselas.

El propio Johnson, en conversación telefónica, ha confirmado este martes a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, su intención de guillotinar el periodo transitorio pase lo que pase, según indicaron fuentes diplomáticas.

Londres dispone hasta el 30 de junio para pedir una prórroga. Pero la ley de Johnson podría vaciar ya de contenido ese plazo y la posibilidad de una nueva tregua.

La amenaza deja a Bruselas y Londres sin apenas tiempo para negociar un acuerdo comercial que permita mantener la misma intensidad de relaciones comerciales que en estos momentos.

El negociador europeo del Brexit, Michel Barnier, ha indicado este martes que "haremos todo lo posible" para acelerar el futuro acuerdo comercial. Pero Barnier ha advertido ya varias veces de que la posibilidad de alcanzar un pacto tan complicado en solo 11 meses es muy reducida.

Bruselas esperaba que Londres activase una prórroga del periodo transitorio (de uno o dos años) para disponer de más tiempo para negociar la futura relación. Pero la decisión de Johnson reduce drásticamente el margen de maniobra y aumenta el peligro de una turbulenta relación con Londres.

El plan de la Comisión Europea para reducir el riesgo es iniciar las negociaciones por los sectores en los que no hay acuerdos multilaterales que puedan sustituir a la legislación comunitaria o en aquellos en los que no se pueden adoptar medidas de contingencia para evitar una ruptura total.

Aun así, Bruselas teme encontrarse a finales del año que viene con el mismo abismo que logró evitar el pasado mes de octubre con el acuerdo de salida suscrito con Johnson: es decir, fronteras colapsadas y relación comercial interrumpida.

El acuerdo con Johnson, que salvo en lo relativo a Irlanda recoge los mismos términos que el suscrito con la primera ministra Theresa May, prevé un periodo transitorio durante el que se mantendría intacta la situación actual, con el Reino Unido sujeto a las normas comunitarias, incluida la libre circulación, y con obligación de contribuir al presupuesto comunitario.

Ese período de tranquilidad para negociar la nueva relación era inicialmente de 20 meses (de marzo de 2019 a diciembre de 2020), pero las sucesivas negativas del Parlamento británico a ratificar el acuerdo de salida han dejado esa transición en solo 11 meses (de 1 de febrero de 2020 a 1 de enero de 2021). Sin la prórroga de 12 o 24 meses, la calma puede volverse tempestad rápidamente.

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