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Miles de argelinos llaman al boicot de las presidenciales del próximo jueves

Amnistía Internacional denuncia el endurecimiento de la represión mientras el general Gaid Salah promete que los comicios serán una “fiesta electoral”

Miles de argelinos se manifiestan este viernes en las calles de Argel.
Miles de argelinos se manifiestan este viernes en las calles de Argel. AP

Las calles de las principales ciudades argelinas han vuelto a llenarse este viernes con decenas de miles de ciudadanos que han protestado contra el poder militar y reclamado unas verdaderas elecciones democráticas. Según varios participantes, esta última marcha antes de las elecciones presidenciales convocadas para el próximo día 12 ha sido una de las más populosas de las que se han venido registrando cada viernes durante los últimos diez meses. El poder, encarnado sobre todo en la figura del jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah, de 79 años, sigue haciendo oídos sordos a los reclamos de la población y ha convocado elecciones como toda respuesta.

A las elecciones concurren cinco candidatos, antiguos dirigentes del régimen bajo el mandato de Abdelaziz Buteflika (1999-2019). Los activistas rechazan los comicios por entender que las elecciones se celebran bajo el férreo control del poder militar y sin las mínimas garantías de transparencia. Hay dos grandes incógnitas: cuál será el nivel de abstención y qué ocurrirá a partir del día 12. “Organizar una elección en estas condiciones es una locura”, señala un analista argelino que prefiere no revelar su nombre. "Medios censurados, prensa extranjera con acceso muy limitado, detenciones arbitrarias, amenazas cotidianas... Así se van a desarrollar estos comicios. Es lo nunca visto en este país", apunta la misma fuente. "Los argelinos quieren elecciones, pero no estas elecciones. Quieren un mínimo de garantías. No han salido a la calle desde hace diez meses para poner a un alumno de Buteflika en el poder".

Gaid Salah ha prometido este viernes en Orán que los comicios serán una gran “fiesta nacional”. Pero mientras pronunciaba su discurso, decenas de miles de personas se manifestaban contra esos mismos comicios en Argel, Orán, Constantina, Bouira, Tlemcen, Mostaganem, Annaba… las principales ciudades del país. Entre los lemas más difundidos se escucharon: “Liberad a los detenidos políticos”, “No a las elecciones de la vergüenza”. Muchos de los manifestantes llamaban a una huelga general para el próximo domingo.

Las movilizaciones comenzaron el 22 de febrero, para protestar contra la candidatura del octogenario Abdelaziz Buteflika a un quinto mandato. En aquel momento, el hombre fuerte del país, el jefe del Estado Mayor, Ahmed Gaid Salah, era el principal defensor de su candidatura. Al cabo de varias semanas, el general cambió de bando y forzó la dimisión de Buteflika. Desde ese momento impulsó la detención de los principales colaboradores de Buteflika, incluidos su hermano Said, varios hombres de negocios, políticos y militares. Pero la calle no pedía purgas selectivas sino una verdadera transición democrática. Gaid Salah promovió primero unas presidenciales para el 4 de julio, que tuvieron que ser anuladas ante la falta de candidatos. Esas elecciones se celebrarán el próximo jueves día 12.

Amnistía Internacional denunció el pasado jueves, a través de un comunicado, el aumento de la represión en Argelia desde que el 17 de noviembre comenzó la campaña electoral. “Al menos 300 personas fueron detenidas entre el 17 y el 24 de noviembre, según abogados de la Liga Argelina por la Defensa de los Derechos del Hombre (LADDH, por sus siglas en francés)”, señalaba Amnistía. Esos 300 detenidos podrían ser ahora más de 700, según estima un periodista argelino que solicita el anonimato.

A pesar del aumento de la represión, a pesar de que el Estado ha prohibido portar banderas bereberes en las manifestaciones, a pesar de que han sido encarcelados activistas muy carismáticos, las protestas se han seguido desarrollando durante 42 viernes consecutivos en un ambiente pacífico, casi festivo. Ciertas críticas por parte del poder han sido acogidas hasta con sentido del humor.

El ministro del Interior, Salah Eddine Dahmoune, tachó el pasado martes a los manifestantes de “traidores”, “perversos”, “mercenarios a sueldo del colonialismo francés” y “homosexuales”. Enseguida proliferaron los chistes en Twitter bajo una etiqueta en árabe que decía: “Nosotros somos todos mercenarios perversos y gais”. Y otros llamaban a una marcha del “Orgullo Gaid”, para este viernes.

Respecto a la participación de Francia en el discurrir de las protestas, el Gobierno de Emmanuel Macron ha evitado en todo momento pronunciarse sobre la situación de Argelia, dado que fue colonia francesa. Sin embargo, el Gobierno español ha sido uno de los pocos que ha apoyado de forma explícita estas elecciones. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó a Argelia el jueves 28 de noviembre, se entrevistó con su homólogo, Salah Eddine Dahmoune, y declaró ante la prensa: “España siempre ha considerado que [la sutuaición en Argelia] es una cuestión interna, y el gobierno Español apoya el proceso electoral que se va a celebrar el próximo 12 de diciembre”.

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