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Macron y Merkel intentan cerrar filas ante los retos de la cumbre

El presidente y la canciller, pese a los roces recientes, coinciden en el mensaje sobre el Brexit y Turquía

La canciller Angela Merkel y el presidente Emmanuel Macron, en Toulouse
La canciller Angela Merkel y el presidente Emmanuel Macron, en Toulouse AFP

Emmanuel Macron y Angela Merkel ajustan los relojes ante una cumbre y una quincena claves en la que la UE afronta la fecha límite del Brexit, el día 31, y debe desatascar el accidentado proceso de nombramientos en las instituciones comunitarias.

El presidente francés y la canciller alemana se reunieron ayer en Toulouse (Francia) junto a sus principales ministros para aproximar posiciones después de meses salpicados de roces y desconfianza. Ambos coincidieron en lanzar un mensaje de unidad ante la salida del Reino Unido de la UE y una advertencia ante el riesgo de resurgimiento del ISIS que entraña la ofensiva militar turca en el norte de Siria. Pero, desde la venta de armas a países como Arabia Saudí a la ampliación de la UE a los Balcanes, los desacuerdos persisten.

“A veces oigo decir que la relación franco-alemana es difícil. Pero es la situación del mundo lo que es difícil”, se defendió Macron en una rueda de prensa junto a Merkel. “Ninguna de estas situaciones se resolverá sin una Europa fuerte y soberana. Y, por tanto, con una pareja franco-alemana aún más fuerte y aún más unida”, recalcó.

“La cooperación franco-alemana no es siempre cómoda. Pero, ¿por qué iba a ser más fácil, por ejemplo, que la cooperación política nacional en nuestros países?”, añadió Merkel. “En Alemania siempre tenemos dificultades entre el Estado federal y los länder [Estados federados]”.

París ha vivido como un desaire insoportable el rechazo la semana pasada, por parte del Parlamento Europeo, a Sylvie Goulard, candidata francesa a uno de los cargos de más peso en la Comisión Europea. Macron atribuye el veto a una venganza de los eurodiputados conservadores y, entre estos, especialmente a los alemanes, que pertenecen al partido de Merkel. Según este argumento, los eurodiputados le habrían hecho pagar al presidente francés su negativa, tras las elecciones europeas de mayo, a aceptar a su jefe de filas, Manfred Weber, como presidente de la Comisión Europea.

No es el único motivo de incomprensión. En los dos años y medio que lleva en el poder, Macron no ha logrado el respaldo de Merkel a sus iniciativas más ambiciosas para “refundar” la UE y el euro. Los alemanes observan a veces con recelo la voluntad de Macron de afirmar a Francia como potencia con iniciativas propias, como la apertura hacia Rusia. También topan con la incomprensión políticas como la de la venta de armamento francés a Arabia Saudí, que está en guerra en Yemen, mientras que ambos países han suspendido la venta de armas a Turquía, aliado de la OTAN. O el freno de Francia a la ampliación de la UE a países como Macedonia y Albania.

Los desencuentros no significan que la alianza, motor histórico desde la construcción europea, no esté rodada. El Consejo de Ministros conjunto en Toulouse —acompañado esta vez de un consejo conjunto de defensa y seguridad— es la prueba. Incluyó una visita a la fábrica de Airbus, ejemplo de la cooperación industrial, donde ambos envían un mensaje al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en defensa del made in Europe ante la perspectiva de guerras comerciales. Y sirvió para reafirmar la unidad a unas horas de la cumbre europea de hoy y mañana y la negociación de un acuerdo sobre el Brexit.

“Esperamos poder adoptar el acuerdo en las próximas horas”, dijo Macron. Merkel lo corroboró: “Estamos en el esprint final”.

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