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Un ataque aéreo de Hafter deja 43 muertos en el sur de Libia

Un bombardeo de las fuerzas de Al Karama (Dignidad), dirigidas por el mariscal y hombre fuerte del país, golpea un barrio residencial de Al Murzuq

libia
Las tropas que combaten a los uniformados de Hafter, la semana pasada. DPA

Al menos 43 personas han muerto y más de 60 han resultado heridas este domingo en un bombardeo aéreo contra la ciudad de Al Murzuq (suroeste de Libia) ejecutado por las fuerzas que lidera del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este país, según ha informado la agencia Reuters citando un representante del consejo municipal de la ciudad. De acuerdo con su versión, las fuerzas aéreas de Hafter atacaron el barrio residencial de al-Kala, mientras que los responsables del llamado Ejército Nacional de Libia han negado que ese fuera su objetivo. “Este domingo, hacia las 17 horas, un edificio gubernamental en el que se habían reunido 200 personas ha sido atacado tres veces”, dijo Ibrahim Omar, miembro el consejo municipal de Murzuq. Según este último, notables y ancianos de la ciudad se habían reunido para zanjar disputas pendientes.

A principios de este año, las tropas de Hafter se hicieron con el control de Murzuq en el transcurso de una exitosa ofensiva en la región meridional del país. Sin embargo, la ciudad recuperó su autonomía después de que el ambicioso mariscal redirigiera sus tropas hacia los alrededores de Trípoli. En un comunicado, el Ejército Nacional Libio ha asegurado que el blanco de sus ataques aéreos eran "los combatientes chadianos de la oposición", una frase que utiliza con asiduidad para referirse a los ciudadanos libios de etnia tebu contrarios a Hafter. De hecho, el barrio de al-Kala está mayoritariamente habitado por tebus. La UE ha condenado el bombardeo mediante un comunicado: "Ataques indiscriminados contra áreas residenciales densamente pobladas pueden constituir crímenes de guerra y deben cesar inmediatamente".

El bombardeo se inscribe en el conflicto que enfrenta a Hafter con el llamado Gobierno de Unidad Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), el reconocido por la comunidad internacional y que controla Trípoli, la capital. Hafter, por su parte, domina la región oriental del país, donde se hallan la mayoría de los yacimientos de petróleo, y buena parte del sur. El pasado mes de abril, Hafter lanzó una ofensiva para hacerse con Trípoli. Hasta el momento, los combates ya han provocado más de 1.000 víctimas mortales, unos 5.000 heridos, y más de 100.000 desplazados.

La semana pasada, el enviado especial de la ONU, Ghassan Salame, instó a las partes del conflicto a sellar un alto el fuego con motivo de la festividad religiosa del Aïd al Adha, la fiesta del cordero para los musulmanes, como paso previo a un nuevo proceso de diálogo. La iniciativa ha sido bien acogida por los países europeos. "La Unión Europea y sus Estados Miembros, dan la bienvenida a la propuesta del enviado especial del Secretario General de la ONU", declaró en un comunicado Federica Mogherini, máxima responsable de la diplomacia europea. Sin embargo, de momento, el Consejo de Seguridad no se ha manifestado.

El conflicto en Libia tiene una dimensión internacional que dificulta su resolución. Mientras que el mariscal Hafter, y el Gobierno emplazado en el este del país, cuentan con el apoyo militar de Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Francia y Rusia, el GNA en Trípoli está sostenido por Turquía, Italia y Catar. Hasta ahora, la posición de Washington ha sido más bien ambigua, probablemente, fruto de la falta de interés que despierta en el presidente Trump la región del Magreb.

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