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Irán detiene un petrolero extranjero por “contrabando” en Ormuz

La difusión de las imágenes de la captura por la Guardia Revolucionaria envía el mensaje de que sus fuerzas están alerta

El petrolero iraní 'Grace 1', el pasado día 6. En vídeo, anuncio de la retención del petrolero de una televisión iraní.

La Guardia Revolucionaria iraní ha anunciado este jueves que ha interceptado “un petrolero extranjero” cuya nacionalidad no ha identificado y al que acusa de “contrabando de carburante” en el golfo Pérsico. Poco después, ha difundido imágenes del momento en que sus unidades navales procedían a la detención en las proximidades del estrecho de Ormuz. Aunque Irán ha tratado de desvincularlo de las tensiones de los últimos meses, el incidente, justo cuando Estados Unidos promueve una coalición que proteja la libre navegación en la zona, ha hecho subir el crudo un 1%.

Las imágenes, que pueden verse en la web de PressTV, muestran a tres planeadoras iraníes dando vueltas alrededor del barco. En la popa se lee Riah, Panamá,datos que coinciden con los de un pequeño petrolero cuyo transpondedor dejó de emitir el pasado sábado cuando cruzaba el estrecho de Ormuz y que fuentes estadounidenses dieron a entender que estaba detenido en Irán. Sin embargo, el portavoz de Exteriores iraní dijo el martes que habían escoltado el buque hasta su costa después de que pidiera ayuda por una avería. No está clara la propiedad del navío que, según Reuters, ha cambiado de manos en los últimos meses.

La Marina de la Guardia Revolucionaria ha informado de que sus fuerzas interceptaron el buque cisterna el pasado domingo y lo confiscaron porque trasportaba un millón de litros (unos 6.200 barriles) de combustible de contrabando. Un comunicado del que se hace eco la agencia Tasnim afirma que el petrolero, con 12 tripulantes a bordo, había recibido el carburante de lanchas iraníes y pretendía entregarlo a otros barcos extranjeros que se encontraban más distantes. La captura se produjo al sur de la isla de Larek y tras obtener autorización judicial, según la misma fuente.

La pequeña isla de Larek se encuentra justo en la boca del estrecho de Ormuz, el paso que comunica el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por el que a diario transita una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Desde que el pasado abril, Estados Unidos aumentara la presión sobre Irán con el objetivo de obligarle a renunciar a sus ambiciones regionales y su programa de misiles, media docena de petroleros han sido saboteados en esas aguas, desatando la alarma internacional.

Aunque Teherán ha negado tener ninguna relación con esos incidentes, muchos observadores interpretan que se trata de su respuesta a la imposibilidad de vender petróleo como resultado de las sanciones estadounidenses. Con anterioridad, portavoces iraníes amenazaron con impedir que sus vecinos exportaran crudo si ellos no podían hacerlo. Además, a raíz de la detención en Gibraltar del Grace 1, un petrolero de bandera panameña del que se sospecha que transportaba crudo iraní a Siria, algunos sectores del régimen islámico pidieron que se capturara un buque británico en represalia y la Marina del Reino Unido aseguró hace una semana que había impedido un intento.

Teherán ha tratado de desvincular la detención del Riah de esas tensiones y enmarcarla en la lucha contra el contrabando. “Hacemos esto [inspeccionar barcos] a diario. Es gente que trafica con nuestro petróleo”, ha declarado el ministro de Exteriores, Mohammad Javad Zarif, en Nueva York donde asiste a reuniones en la sede de la ONU. El bajo precio de los carburantes en Irán, donde están altamente subsidiados, y la debilidad de su divisa alientan el contrabando con los países vecinos y que se aprecia a simple vista en las fronteras terrestres. No obstante, el anuncio y la difusión de las imágenes por parte de la Guardia Revolucionaria también envían un mensaje de que sus fuerzas están en alerta.

Poco antes de que se conociera la intervención del petrolero, el jefe del Mando Central de Estados Unidos, el general Kenneth McKenzie, aseguró que su país está trabajando “enérgicamente" para garantizar la libre circulación por aguas del Golfo y del estrecho de Ormuz. Desde los sabotajes del pasado junio, Washington intenta forjar una coalición militar para proteger la navegación frente a las costas de Irán y de Yemen, en cuyo extremo occidental se halla otro estrecho estratégico, el Bab el Mandeb. Washington ha añadido las costas yemeníes a petición de Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Ambos se hallan enzarzados en una guerra por interposición con la República Islámica en Yemen y temen que los incidentes navales puedan extenderse hasta allí.

El general estadounidense comparecía ante los medios en Riad, junto al responsable de la coalición árabe que combate en Yemen, el príncipe Fahd Bin Turki. A la pregunta de si Arabia Saudí va a participar en el plan norteamericano de seguridad marítima, el príncipe confirmó implícitamente su respaldo. “Hemos estado activos en este terreno, estamos practicando en el mar Rojo y el Bab el Mandeb”, respondió.

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