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Los socialdemócratas daneses anuncian un acuerdo para gobernar en solitario

Tres fuerzas de la izquierda respaldan el programa de la primera ministra, Mette Frederiksen, que incluye una ambiciosa ley climática

La líder de los socialdemócratas daneses, Mette Frederiksen, anuncia el acuerdo de Gobierno este miércoles en Copenhague.
La líder de los socialdemócratas daneses, Mette Frederiksen, anuncia el acuerdo de Gobierno este miércoles en Copenhague. AP

El Partido Socialdemócrata danés ha alcanzado este miércoles un acuerdo para gobernar en solitario con el apoyo externo del resto del llamado "bloque rojo" (de izquierdas): Social Liberales, Socialistas Populares y la rojiverde Lista Unitaria, según la cadena pública DR. "Con gran placer puedo anunciar que, después de tres semanas de negociaciones, contamos con una mayoría para formar un nuevo Gobierno", ha confirmado Mette Frederiksen, que a sus 41 años se convertirá en la primera ministra más joven de la historia de Dinamarca. El acuerdo pone fin a 20 días de negociaciones tras unas elecciones, celebradas el pasado 5 de junio, en las que los cuatro partidos de centroizquierda obtuvieron 91 de los 179 escaños y Frederiksen ganó con el 25,9% de los votos.

Pese a que el Gobierno de socialdemócratas será en minoría, Frederiksen está abierta a un Ejecutivo "cooperativo" con otras fuerzas, ya que no quiere que Dinamarca entre en una política de bloques, según explica la televisión pública DR. "Otras partes son bienvenidas para llegar a acuerdos y también están invitadas a la negociación política", ha dicho. Rune Stubager, experto en Ciencia Política de la Universidad de Aarhus, sostiene que, pese a que aún no se conocen los ministros, cree "firmemente" que todos pertenecen al partido, según relata en un correo electrónico. Los Gobiernos en minoría son algo inusual en los países nórdicos, con una larga trayectoria de Ejecutivos de coalición entre dos o más fuerzas políticas (Finlandia acaba de formar un Ejecutivo con cinco partidos diferentes, todos ellos con cargos ministeriales y liderados por el socialdemócrata Anti Rinne). Sin embargo, Dinamarca podría ser la excepción. El anterior primer ministro, Lars Lokke Rasmussen, inició su primera legislatura en 2009 también en solitario, solo con 34 escaños. Un año más tarde su gestión perdió fuerza y tuvo que incorporar a su equipo a los conservadores. En el caso de Frederiksen, según Stubager, "habrá que esperar", aunque lo más probable es que, según él, funcione.

Pese a que en el reino danés, tres semanas de negociación son consideradas un periodo largo (en Suecia fueron cuatro meses), el récord en tiempos modernos está en 35 días en 1975, con cuatro rondas de consultas con la reina y tres candidatos a primer ministro diferentes, según fuentes diplomáticas. En 2011, cuando se formó un Gobierno socialista liderado por Helle Thorning-Schmidt, la primera mujer en ostentar el cargo, las negociaciones duraron 17 días.

Las fuerzas políticas han consensuado un documento bautizado como Una dirección justa para Dinamarca, que incluye por ejemplo impulsar una ley climática y reducir las emisiones de gases invernadero en un 70% para 2030. "Es un acuerdo político, el primero en el mundo que verdaderamente refleja ambiciones verdes", ha dicho Frederiksen, según reflejan los medios daneses. El cambio climático, de hecho, ha sido la piedra angular en las negociaciones para recabar apoyos en una investidura socialista y es el primer punto del acuerdo político que este miércoles por la tarde ya ha sido presentado a la reina Margarita II. La transformación del transporte (realizar una transición a los vehículos eléctricos), la lucha contra los plásticos, y lo que han bautizado como "diplomacia verde", son algunos de los puntos de los que se va a hablar durante los próximos cuatro años. Está previsto que la composición del Ejecutivo se desvele mañana jueves sin necesidad de una votación de investidura.

El programa de 18 páginas firmado por los cuatro partidos el martes 25 de junio establece también un compromiso para aumentar la inversión en Sanidad, facilitar la llegada de mano de obra cualificada extranjera y algunos cambios en inmigración, según la prensa. Pese a que Frederiksen se alineó durante la pasada legislatura del liberal Lars Lokke Rasmussen con las políticas migratorias más restrictivas —apoyando incluso el envío de 125 migrantes con antecedentes a una isla deshabitada en las costas del mar Báltico—, los socialdemócratas han decidido ahora enterrar este polémico proyecto. Pese a este anuncio puntual, los expertos creen que la línea general migratoria no se va a suavizar, pues fue uno de los alicientes para ganar los comicios.

"Se mantiene la línea general en política de extranjería. Todo lo relacionado con reagrupación familiar, bandas criminales, expulsión de delincuentes, acuerdos sobre ciudadanía y el cambio de paradigma seguirá igual", avisó no obstante Frederiksen. Y es que, en línea con Bruselas, el objetivo ya no es la integración e inclusión de los inmigrantes y refugiados, sino que vuelvan de una forma segura a su país de origen. La lucha contra la desigualdad, la promoción de la educación y convertir el país escandinavo en el mejor para criar niños son otros de los puntos del acuerdo que regirán el país hasta 2023.

El líder del centro-derecha, el liberal Lars Lokke Rasmussen, dimitió como primer ministro tras ser derrotado en las elecciones del pasado 5 de junio. Los últimos comicios supusieron un golpe para los ultranacionalistas del Partido Popular Danés, que perdieron más de la mitad de los votos, y supusieron la vuelta de la izquierda al poder en un país marcado en su historia reciente por la alternancia. Los analistas atribuyen la caída en picado de los ultras a que los socialdemócratas asumieron en la legislatura pasada parte del discurso xenófobo del Partido Popular Danés y los conservadores quitándoles terreno. Y también a que dos formaciones extremistas surgieron más a la derecha del Partido Popular Danés, una de ellas, además consiguió en las elecciones representación en el Folketing (Parlamento).

La región nórdica empieza a dar giros muy ilustrativos para el resto de Europa. Dinamarca se suma con este nuevo Ejecutivo a Finlandia y Suecia, que también formaron este año Gobiernos socialdemócratas, aunque en estos casos, de coalición. Y Mette Frederiksen se suma a Katrín Jakobsdóttir y Erna Solberg, de Islandia y Noruega respectivamente, siendo ya tres las mujeres que llevan las riendas de un país en la región nórdica.

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