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Retahíla de victorias peronistas en las elecciones provinciales argentinas

La oposición ha ganado nueve elecciones frente a una de la alianza gobernante entre macristas y radicales

Juan Manzur (dcha) celebra con Osvaldo Jaldo su reelección como gobernador de la provincia de Tucumán.
Juan Manzur (dcha) celebra con Osvaldo Jaldo su reelección como gobernador de la provincia de Tucumán. TÉLAM

Las elecciones provinciales argentinas están decantándose con claridad del lado peronista. De entre las realizadas hasta ahora, la alianza de macrismo y radicalismo solo ha ganado una, la de Jujuy, mientras la oposición ha vencido en nueve. Pero este es un indicador poco fiable para las elecciones generales de octubre, porque casi siempre se ha reelegido al gobernador ya en el cargo y porque el peronismo no está unido. Lo que sí parece perfilarse es una elección presidencial entre dos bloques, el de Mauricio Macri por un lado y el de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner por otro. La debilidad de las opciones intermedias podría hacer que la primera vuelta, el 27 de octubre, fuera ya decisiva.

Lo que han demostrado hasta ahora las elecciones provinciales es que la popularidad de Macri no remonta, aunque tampoco se desploma, y que la coalición presidencial carece de la implantación territorial de que disfruta el peronismo. La mayor elección provincial, la de Buenos Aires, se celebrará en octubre, el mismo día en que se votará por la presidencia de la República y por los parlamentarios de ambas cámaras, y esa sí tendrá una enorme relevancia: quien gane en Buenos Aires, con sus más de doce millones de electores, será muy probablemente quien lo ganará todo.

La desconfianza respecto al atractivo electoral de Macri ha hecho que la mayoría de los gobernadores, macristas incluidos, alejaran sus fechas electorales del 27 de octubre: no querían verse afectados por una posible oleada de rechazo hacia el presidente. Buenos Aires no lo ha hecho y su gobernadora, María Eugenia Vidal, se jugará la reelección al mismo tiempo que Macri frente al candidato kirchnerista, el ex ministro de Economía Axel Kicillof.

Los liberales de Macri anotaron por fin una victoria el domingo, en Jujuy, una de las provincias más pobres del país. El radical Gerardo Morales ganó la reelección y aprovechó para pedirle al presidente que abriera su coalición al peronismo moderado, en la convicción de que, de momento, los números de Cambiemos no alcanzan para una victoria nacional.

La retahíla de derrotas de Macri es larga. En San Juan, su candidato perdió frente a Sergio Uñac, aglutinador del peronismo moderado y del kirchnerismo. En Misiones venció Oscar Herrera, peronista moderado. La Pampa fue para Sergio Ziliotto, otro unificador del peronismo, y la capital provincial, Santa Rosa, quedó en manos del kirchnerista Luciano di Nápoli. En Neuquén arrasó Omar Gutiérrez, del Movimiento Popular Neuquino. En Santa Fe venció el socialista Antonio Bonfatti, pero las dos candidaturas peronistas sumaron más votos. Tucumán quedó en manos de Juan Manzur, ex ministro de Salud de Fernández de Kirchner. En Entre Ríos ganó Gustavo Bordet, y en Río Negro, Arabela Carreras, aliada del kirchnerismo.

En la provincia de Córdoba, la segunda del país, se mantuvo como gobernador Juan Schiaretti, peronista muy cercano a Macri. Tanto Schiaretti como el influyente senador peronista Miguel Ángel Pichetto han adelantado que en una segunda vuelta presidencial que enfrentara a Macri y Kirchner, votarían por Macri. La gran cuestión es si esa segunda vuelta tendrá lugar, o si el resultado de la primera vuelta dará una ventaja lo bastante clara a una candidatura como para convertir en casi simbólica una nueva votación.

Los estrategas de Mauricio Macri contaban con que Alternativa Federal, el bloque de los peronistas moderados, obtuviera un buen resultado en la primera vuelta y volcara luego sus votos a Cambiemos. Esa ayuda, unida al rechazo a Cristina Fernández de Kirchner por parte de una amplia porción del electorado, debía proporcionarles la victoria. Pero el dúo de Alberto Fernández, como candidato a presidente, y Cristina Fernández de Kirchner, como candidata a vicepresidenta, ha sofocado a Alternativa Federal. Y si el kirchnerismo consigue atraerse a Sergio Massa, presidente de Alternativa Federal, puede aspirar a una victoria prácticamente decisiva en primera vuelta. Massa y Fernández llevan días negociando y necesitan un acuerdo antes del miércoles, cuando se cierra el registro para las coaliciones electorales.

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