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ANÁLISIS i

Juventud, clima y otras lecciones para CDU y SPD

Los dos históricos partidos alemanes se interrogan sobre las causas de la imparable hemorragia de votos que sufren

elecciones alemania
La presidenta de Los Verdes alemanes, Annalena Baerbock, y el candidato al parlamento europeo del mismo partido, Sven Giegold. EFE

Quiénes somos y a dónde vamos

Los dos –hasta el domingo– grandes partidos alemanes, que además comparten coalición de Gobierno han sufrido un descalabro histórico en estas europeas. El bloque de centro-derecha (CDU/CSU -8,4 puntos porcentuales) algo menos que los socialdemócratas (SPD, -11,5), que han acabado relegados por primera vez a un tercer puesto. Las presidentas de los partidos, la conservadora Annegret Kramp-Karrenbauer y Andrea Nahles, asumieron el domingo sus fracasos ante la prensa y anunciaron sendas concentraciones en los próximos días para analizar qué ha pasado y sobre todo qué hacer a partir de ahora. De ese examen dependerá en buena medida el futuro de una gran coalición que nació sin amor y a la fuerza aritmética entre dos partidos que no brillan en pareja.

Verde es el nuevo rojo

Por primera vez, los Verdes alemanes se han convertido en el segundo partido más votado de Alemania. Han sido la revelación de unas elecciones en las que el medio ambiente se ha convertido en EL tema. Una reciente encuesta de Infratest Dimap para la Ard situaba el clima y el medio ambiente como la primera preocupación para el 48% de los encuestados. El resto de partidos –salvo la extrema derecha- también han prometido en campaña combatir la crisis climática. El problema es que los votantes han creído más a los que llevan décadas haciendo de la protección del medio ambiente su identidad política. Hasta 1.250.000 votos de los socialdemócratas han acabado en el cesto de Los Verdes. Y 1.100.000 de los del centro derecha.

Juventud, clima y otras lecciones para CDU y SPD

Los partidos de la gran coalición pintan canas. El análisis postelectoral es un espejo en el que la CDU y el SPD aparecen como señores mayores y los Verdes como jóvenes briosos y primeros votantes dispuestos a comerse el mundo. De los menores de 30 años, un 30% votó al partido ecologista, un 9% al SPD y un 13% a la CDU, según los datos de la cadena ZDF. Hasta el 40% de los mayores de 60 años votaron a la CDU. El lunes, Kramp-Karrenbauer repitió varias veces la necesidad de buscar la vía para reconectar con los jóvenes.

Bremen como síntoma

Este pequeño Estado del Este de Alemania amenaza con precipitar la implosión en un partido “en caída libre” como titulaban el lunes en Alemania. En Bremen se celebraron también elecciones regionales el domingo y la socialdemocracia perdió la delantera por primera vez en 73 años. Al margen de que puedan acabar gobernando en una alianza local, el golpe es devastador para un partido que acumula caídas y que se enfrenta (otra vez) a un intenso debate acerca de su liderazgo y sobre todo (también otra vez) de si tiene sentido seguir gobernando con los conservadores en una coalición que solo les reporta fracasos electorales. Un dato sintomático. En toda Alemania, hasta dos millones de antiguos votantes del SPD no han ido a votar esta vez, según los datos de la Ard.

La ultraderecha tiene nuevos enemigos

Alternativa por Alemania (AfD)retrocede respecto a las generales de 2017 al obtener un 10,9% de los votos. El lunes, sus líderes se presentaron ante la prensa en Berlín como víctimas de campañas antifascistas y de una “histeria” “basada en datos falsos” en torno a la protección del clima. Reconocen también que el escándalo de sus homólogos austriacos, cuyo líder fue grabado en vídeo ofreciendo contratos públicos en una noche ibicenca “entre machos bajos los efectos el alcohol”, según el protagonista del sarao, les ha hecho daño. Ante el nuevo panorama político abierto en Alemania, Alexander Gauland, copresidente de AfD, no alberga dudas de que “luchar contra los Verdes es ahora nuestro principal objetivo”.

Polarización, también geográfica

La distribución de los votos a lo largo del mapa de Alemania indica que el voto de extrema derecha se ha concentrado, como viene siendo habitual en el este del país. A pesar de su discreto resultado nacional, en algunos distritos de Brandenburgo y de Sajonia, AfD ha resultado el partido más votado. Estos datos anticipan además, que las elecciones regionales este otoño en tres Estados del este pueden desencadenar un verdadero terremoto político.

Gran ganadora: la participación. Hasta un 61,4% de las personas censadas votaron. En 30 años no había habido una participación tan alta.

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