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Irak condena a muerte a tres franceses por pertenecer al ISIS

Son los primeros miembros europeos del Estado Islámico sentenciados a la pena capital

Un soldado del ejército iraquí presenta una bandera del ISIS encontrada en un hospital en Mosul.
Un soldado del ejército iraquí presenta una bandera del ISIS encontrada en un hospital en Mosul. NurPhoto/Getty Images

Un tribunal iraquí ha condenado a muerte a tres ciudadanos franceses este domingo, tras declararlos culpables de haberse unido al grupo Estado Islámico (ISIS, en sus siglas inglesas), según una fuente judicial citada por las agencias de noticias. Los convictos, que disponen de 30 días para recurrir la sentencia, son los primeros miembros europeos del ISIS que reciben la pena capital en Irak. Su caso vuelve a poner sobre la mesa el dilema que afrontan los países de origen sobre qué hacer con estos presuntos terroristas.

Los condenados han sido identificados por la agencia France Presse como Léonard Lopez, Kévin Gonot y Salim Machou. Forman parte de un grupo de doce franceses trasladados el pasado febrero a Irak desde Siria, donde habían sido detenidos por una alianza de fuerzas arabo-kurdas que combaten al ISIS con apoyo de Estados Unidos. Los otros nueve aún están pendientes de juicio. Tres franceses procesados con anterioridad, dos mujeres y un hombre, fueron condenados a cadena perpetua.

Rechazo al regreso

Los tres convictos este domingo rechazaron la sentencia y pidieron ser juzgados en Francia, algo que fue rechazado por el tribunal. Su caso reabre el debate en la Unión Europea, donde está abolida, sobre qué hacer con los ciudadanos que se unieron al ISIS en Irak y Siria, a menudo renegando de su nacionalidad y destruyendo sus pasaportes. Hasta ahora, la mayoría de los países han rechazado su regreso de forma más o menos explícita para evitarse el engorro de enjuiciarlos. Temen tanto que los procesos den visibilidad a sus ideas, como no tener la capacidad de reunir las pruebas necesarias para enviarlos a prisión y dejar en libertad a potenciales miembros de células durmientes.

Las organizaciones de derechos humanos han denunciado la dureza de la ley iraquí: contempla la pena de muerte para cualquiera que se una a una organización terrorista, haya combatido o no. Pero les preocupa, sobre todo, la falta de garantías procesales. En un informe titulado Justicia defectuosa: Responsabilidad por los crímenes de ISIS en Irak, Human Rights Watch ya advertía a finales de 2017 de las graves deficiencias en los procesos de investigación, detención y enjuiciamiento de los sospechosos. En muchos de los casos, las vistas apenas duran diez minutos.

“Se ha condenado a muerte a un ciudadano francés sólo sobre la base de una serie de interrogatorios pasados en la cárcel en Bagdad”, ha declarado Nabil Boudi, el abogado de Lopez, a France Presse.

Según los medios franceses, Lopez, un parisino de 32 años convertido al islam, ya estaba bajo vigilancia judicial en Francia por su activismo en webs yihadistas cuando en julio de 2015 se fue con su mujer y sus dos hijos primero a Mosul (Irak) y luego a Siria. Allí se hacía llamar Abu Ibrahim al Andalusi (El Andaluz). En 2018 fue condenado en rebeldía por haber cofundado una asociación, Sanabil, vinculada con diversos atentados.

Gonot, también de 32 años y que se trasladó a Siria con varios familiares, ha manifestado durante la vista que se arrepentía de haberse unido al ISIS. Originario del suroeste de Francia, está condenado a nueve años en rebeldía, ha tuiteado Jean-Charles Brisard, presidente del Centro de Análisis del Terrorismo (CAT). En cuanto a Machou, de 41 años, pertenecía una unidad del ISIS dirigida por un antiguo legionario francés y que llegó a contar con 300 combatientes europeos.

Desde el verano de 2017, los tribunales iraquíes han abierto unos diez mil casos relacionados con el ISIS, de los que se han cerrado cerca de 3.000, según fuentes judiciales citadas por las organizaciones de derechos humanos. El 98% de los encausados han sido declarados culpables, incluidos medio millar de extranjeros. Aunque no hay cifras claras de cuántas de las sentencias han sido de muerte, las ejecuciones colectivas han suscitado la preocupación de los activistas.

El problema se ha agravado tras la expulsión del ISIS de su último reducto en Siria. Las milicias kurdas que controlan el noreste de ese país tienen detenidos a otro millar de extranjeros que quieren devolver a sus países de origen. Ante la negativa de estos a hacerse cargo de ellos, Irak se ha ofrecido a juzgarles a cambio de que esos países costeen los gastos, que Bagdad estima en dos millones de dólares por persona.

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