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La defensa de una Unión de paz frente a los extremismos

La comisaria eslovena Violeta Bulc hace un llamamiento a superar las divisiones del pasado y recordar que nunca más debe haber una guerra en suelo europeo

Hasta que estalló la guerra, aquí, en la Risiera di San Sabba, se descascarillaba el arroz. Luego esta fábrica de Trieste se transformó. Detrás de estos muros de ladrillos rojizos, se destruyeron y quedaron reducidas a cenizas miles de vidas humanas.

Los nazis, con los que se alió la Italia fascista de Mussolini, ocuparon Trieste a partir de septiembre de 1943. La fábrica se transformó entonces en un campo de concentración. Era el único campo equipado con una cámara de gas y un horno crematorio en Italia. En él murieron asesinados judíos, prisioneros políticos, miembros de la resistencia, partisanos y rehenes eslovenos y croatas apresados en la vecina y Yugoslavia, ocupada. Otros esperaron a que los deportasen a Auschwitz.

Durante la posguerra, el campamento se utilizó como lugar de paso para miles de refugiados italianos, pero también eslovenos y croatas que huían de las represalias de la Yugoslavia comunista de Tito, que ocupaba una parte de Trieste y de la región. Un pasado terrible y desconocido.

Conmemoración en la Risiera di San Sabba

Actualmente, la Risiera di San Sabba es un monumento nacional, un museo. Este 25 de abril, día festivo en el que se celebra el 74º aniversario de la liberación del régimen fascista y nazi en Italia, el trino de las golondrinas se amplifica con los micros abiertos para la celebración del final de la Segunda Guerra Mundial. Las organizaciones patrióticas salen a la calle. Y los exploradores también. Los carabinieri lucen su uniforme de gala. Los representantes de los cultos religiosos están presentes, así como las organizaciones judías. “Honor a los muertos”, proclama una corona de flores.

La conmemoración del 74º aniversario de la liberación del régimen fascista y nazi en Trieste, Italia. ampliar foto
La conmemoración del 74º aniversario de la liberación del régimen fascista y nazi en Trieste, Italia.

Varios centenares de ciudadanos se agolpan en el patio del antiguo campo, alrededor del espacio reservado para la ceremonia oficial, grave y emotiva, acompañada de una desgarradora Bella ciao, la canción de los miembros de la resistencia. El alcalde de Trieste, el gobernador y los regidores de varias localidades vecinas se han desplazado hasta allí.

 “Nuestra generación tiene suerte: hace 70 años que no vivimos ninguna guerra”, afirma una de las autoridades. Algunos se expresan en esloveno. Y entre los VIP, la comisaria europea Violeta Bulc ha venido como vecina. Bulc es una de las candidatas de los liberales para ocupar un alto cargo en la próxima legislatura europea, pero casi no tiene posibilidades de repetir en la Comisión debido a la configuración política actual de su país. Es eslovena. Y la frontera se encuentra a tiro de piedra de Trieste. “Miles de personas fueron asesinadas en este edificio y muchas más fueron deportadas hacia otros campos de concentración y también perdieron la vida”, recuerda la comisaria de Transportes. “El mensaje fundamental es que la Unión Europea es una unión de paz”. Pero Violeta Bulc añade: “En cierta manera, parece que nos olvidamos de todo eso...”.

Contra una repetición de la historia

El alcalde de Trieste, de Forza Italia, toma la palabra. “La resistencia es un patrimonio de nuestro país. No es la bandera de un partido, sino el símbolo de toda Italia”, afirma Roberto Dipiazza. Y luego, el regidor del pueblo de San Dorligo della Valle-Dolina, muy aplaudido, advierte, primero en esloveno y después en italiano: “Los servicios secretos italianos nos han puesto sobre aviso: el neofascismo es una importante amenaza para la estabilidad del país. Tenemos que estar en guardia”. Y Bulc remata: “Por desgracia, algunos políticos populistas siguen utilizando estos horrores del pasado para seguir difundiendo el miedo entre la población y fomentando el odio y las divisiones. Los políticos tienen la responsabilidad de construir una nueva Europa y crear una nueva esperanza”.

Tras las huellas del pasado

El anuncio de la presencia de la comisaria europea en la Risiera di San Sabba no pasó desapercibido. El 15 de febrero, Violeta Bulc difundió públicamente en Twitter la carta que dirigía al italiano Antonio Tajani, el presidente del Parlamento Europeo (institución que ha financiado este reportaje), que sueña con repetir en ese cargo. Bulc aplaudía la “voluntad [de Tajani] de rendir homenaje a las víctimas del fascismo y del nazismo”.

La carta se envió tras una viva polémica. La controversia estalló unos días antes, el 11 de febrero, siempre en Twitter. Violeta Bulc denunciaba unas “declaraciones inquietantes” del presidente (PPE, derecha) del Parlamento y le invitaba a sumarse a ella en las ceremonias del 25 de abril.

El 10 de febrero, Antonio Tajani tomó la palabra en una ceremonia que se organiza desde hace unos 15 años en memoria de los italianos muertos en la revancha de las fuerzas de Tito contra los que, desde cerca pero también a veces desde (muy) lejos, habían apoyado al régimen fascista y la italianización violenta de las regiones de Istria, hoy eslovenas y croatas.

El presidente del Parlamento Europeo hizo sus declaraciones junto al incendiario ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, el hombre fuerte de la Liga, el partido de la derecha extremista, populista y nacionalista, quien dijo acerca de las conmemoraciones nacionales del 25 de abril: “El derbi entre los fascistas y los comunistas no me interesa”. Una equiparación que denuncia Violeta Bulc. La liberal recuerda que el “comunismo”, allí y en esa época, era “la resistencia contra el fascismo y el nazismo. Y no podría ni siquiera imaginarme a qué se parecería Europa si hubiesen ganado”.

Las palabras malinterpretadas de Tajani

Tajani exclamó: “¡Viva Trieste, viva la Istria italiana, viva la Dalmacia italiana, vivan los exiliados y vivan los hijos de esos exiliados!”, como una referencia a la época en que la península de Istria, hoy compartida con Eslovenia y Croacia, fue anexionada por Italia. ¿Revisionismo nacionalista? ¡Enfado de las autoridades eslovenas y croatas!

Una manta en contra del fascismo en Trieste, Italia.
Una manta en contra del fascismo en Trieste, Italia.

El presidente del Parlamento se explicó unos días más tarde, rechazando cualquier “reivindicación territorial” y lamentando unas palabras “malinterpretadas”. Pero, en Twitter, Bulc denunció en seguida la “distorsión de hechos históricos”, antes de invitar al presidente del Parlamento a acompañarla a la Risiera de Trieste este 25 de abril y en el discreto monumento conmemorativo erigido en recuerdo de los “héroes de Bazovica, víctimas eslovenas del régimen fascista”.

I am ready” [estoy listo], le contestó Tajani, antes de que le llamasen “fascista” en un tuit, al que el político romano contestó, siempre en la red social: “¡Comunista!”.

Finalmente, no se cogieron del brazo, un poco como Kohl y Mitterrand (salvando las distancias) que se cogieron de la mano en Verdún. O todavía no. En un correo del 11 de abril compartido con Le Soir, el presidente del Parlamento indicaba a la comisaria que no estaba disponible en la fecha “que había sugerido”, ya que él también estaba haciendo campaña para los comicios europeos y “otros compromisos institucionales” reclamaban su presencia el día del aniversario de la liberación. Pero proponía una visita conjunta en junio con tres fechas posibles. En el programa estaría la visita de la Risiera di San Sabba y de las… foibe (simas) de Bazovica.

Ahí es donde Tajani hizo sus declaraciones en febrero. El monumento es reciente. Domina las alturas de Trieste y está situado a solo unos cientos de metros del dedicado a los “héroes” mencionados en la invitación de Violeta Bulc. El 25 de abril, el lugar es muy frecuentado, especialmente por los numerosos... ciclistas que disfrutan de la belleza de la región.

El horror de las ‘foibe’

En las foibe, un museo, numerosas lápidas y una inmensa cruz recuerdan, como explicaba Tajani tras la polémica con la comisaria, “el horror de las miles de personas lanzadas, a menudo vivas, a las profundidades de las simas”, las foibe en friulano, que horadan estos terrenos cársticos. Personas lanzadas al abismo por los partidarios de Tito.

Entre las víctimas había sobre todo antiguos fascistas italianos, soldados y policías, pero también eslovenos que se oponían a Tito e inocentes; una matanza, que, sin embargo, no se puede comparar con el Holocausto. Pero para el presidente del Parlamento, nos dice su portavoz, también es conveniente recordar a las “víctimas del comunismo”. Tajani subraya que, “entre las víctimas italianas de este intolerable odio ideológico, étnico y social, muchos no tenían nada que ver con los fascistas y sus persecuciones”.

Un poco más lejos, encontramos a Violeta Bulc. La comisaria se recoge sola, con su círculo más íntimo, ante el modesto monumento a los “héroes de Bazovica”, según la ortografía eslovena. “Mi mensaje es que la guerra siempre es devastadora y los vencedores siempre se lo llevan todo. No intento justificar lo que pasó tras la Segunda Guerra Mundial, pero, por desgracia, es lo que hacen los vencedores en las guerras. Y por eso defiendo la paz. No quiero ver nunca más una guerra en suelo europeo”.

Es una extensa pradera ocupada esa tarde solo por un grupo de adolescentes en pleno picnic, sorprendidos por la llegada de una pequeña comitiva de coches oficiales escoltados por la policía. En este preciso lugar fueron fusilados cuatro jóvenes antifascistas eslavos. Fue en 1930. La justicia mussoliniana los había condenado por una serie de atentados, especialmente contra la imprenta de un periódico pro-fascista, Il Popolo di Trieste, en el que murió una persona. Fueron “las primeras víctimas del rumbo que iba a tomar Europa”, afirma Bulc.

“La paz duradera entre los enemigos del pasado es el mejor ejemplo de que la Unión Europea es un éxito”, manifestaba Antonio Tajani en sus “explicaciones” tras la controversia de febrero. “Una cosa es la retórica política”, concluye Bulc, pero “pertenecemos a la era de la paz. Simplemente con mi presencia espero enviar un mensaje sobre lo que representa la UE”. A pesar del auge de los extremismos, de los populismos, de la xenofobia, del nacionalismo y de los estigmas de las divisiones del pasado, solo en Italia, Alessandra Mussolini, la nieta del Duce y eurodiputada del PPE, declaró un día que era mejor “ser fascista que marica”. Sin embargo, el bisnieto, Julio... César, se presenta a las europeas en la lista posfacista de Fratteli d’Italia.

“¿Por qué tenemos que reavivar otra vez estos extremismos y mirar nuevamente a los demás, a los que no son iguales que nosotros, como ciudadanos de segunda o indignos de una vida decente? Es algo que sobrepasa la comprensión de un ser humano moderno. Por eso estoy aquí”.

Traducción: News Clips.

Este artículo se publica en el marco de la alianza de medios LENA.

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