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Sri Lanka prohíbe el velo islámico tras los atentados

La prohibición afecta a todo tipo de prenda que cubra el rostro por completo

Una mujer vestida con un hiyab camina por Colombo, este lunes.
Una mujer vestida con un hiyab camina por Colombo, este lunes. REUTERS

Las autoridades esrilanquesas han prohibido este lunes que las mujeres vistan cualquier tipo de velo que les cubra el rostro, medida que forma parte de una ley de emergencia aprobada tras los atentados del Domingo de Resurrección cometidos por yihadistas.

La decisión, aseguran las autoridades, facilitará la identificación por parte de las fuerzas de seguridad de posibles sospechosos. “Es una orden presidencial prohibir cualquier vestimenta que cubra la cara con efecto inmediato”, declaró un portavoz del presidente Maithripala Sirisena. Como muestra de la tensión que viven el presidente y el primer ministro, Ramil Wickremesinghe, este emitió un comunicado diciendo que había ordenado al ministro de Justicia hacer los cambios legislativos necesarios para prohibir el burka.

La comunidad musulmana teme que una prohibición de estas vestimentas pueda reactivar las tensiones religiosas en un país que hace solo una década que salió de una guerra civil con la minoría étnica separatista tamil. Alrededor de un 9,7% de los 22 millones de habitantes que tiene Sri Lanka son musulmanes y solo una pequeña minoría de mujeres cubre completamente su rostro.

Human Rights Watch condenó la decisión. “Esa innecesaria decisión significa que las mujeres musulmanas cuya práctica religiosa les lleva a cubrirse ahora no podrán salir de su casa”, tuiteó su director Kenneth Roth. Sin embargo, el máximo órgano de los estudiantes musulmanes en Sri Lanka aceptó la prohibición si era solo de manera temporal y no se regulaba mediante una ley. “Si lo conviertes en ley, la gente se sentirá afectado y eso tendrá un mal impacto sobre la población. Es su derecho religioso”, dijo un responsable de la asociación de ulemas.

Mientras, sigue la investigación sobre el alcance de la red islamista que cometió los ataques y desde el convencimiento de que planeaban más atentados suicidas, en esta ocasión vestidos de militares. “Podría haber una nueva ola de ataques”, decía un responsable de la Policía en una carta dirigida a los congresistas, “Nuestra información apunta que personas vestidas en uniformes militares y haciendo uso de una furgoneta podrían estar implicados en los ataques”.

El primer ministro insistió en que el grupo responsable de los ataques “era tan pequeño que no utilizaban las comunicaciones habituales”. Sin embargo, Wickremesinghe aseguró a Reuters que la coordinación de las explosiones, el tipo de explosivos utilizados y el estrecho control de la red revelan algún tipo de vínculo internacional. “El ISIS ha reivindicado el ataque, nosotros también creemos que hay vínculos internacionales”, apuntó.

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