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La UE se debate entre el Brexit duro y dar más tiempo a Londres

Bruselas se resiste a seguir negociando con May, pero no oculta su vértigo ante una salida sin acuerdo

Activistas anti-Brexit se manifiestan ante el Parlamento británico horas antes de la votación de este martes. En vídeo, declaraciones de Pierre Moscovici, comisario europeo de Economía.

Espanto o prórroga. El nuevo rechazo del acuerdo de salida de la UE en el Parlamento británico obliga a los socios comunitarios a elegir entre un Brexit brutal el próximo 29 de marzo o resignarse a aceptar una prórroga de la negociación con Londres a pesar de la incertidumbre que ello supone.

"Lamentamos el resultado de la votación de esta noche y nos decepciona que el Gobierno británico no haya sido capaz de asegurar una mayoría para aprobar el acuerdo de salida", ha señalado un portavoz de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, tras la votación en Westminster. Pierre Moscovici, comisario económico de la UE, ha declarado este miércoles que el Parlamento británico ha perdido su "última oportunidad" para llegar a un acuerdo sobre el Brexit. "Hemos hecho todo lo que pudimos hacer", ha añadido. 

El equipo de Michel Barnier, negociador europeo del Brexit, aseguró que "la UE ha hecho todo lo posible para ayudar a la primera ministra a sacar adelante el acuerdo". Y advirtió que en caso de que Londres solicite una prórroga, estamos dispuestos a considerarla pero tomando en cuenta los motivos y la duración".

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, descartó el lunes proseguir las negociaciones si los Comunes no aprobaban el acuerdo. Pero Bruselas no oculta su vértigo ante una salida sin acuerdo y ambas partes parecen dispuestas a agotar hasta el último minuto de un plazo que, en teoría, no expira hasta la medianoche del 29 de marzo.

Los líderes comunitarios deben ponderar ahora la conveniencia de asumir el riesgo de un 30 de marzo al borde de lo desconocido o admitir un aplazamiento del Brexit durante varias semanas, hasta que Londres se aclare.

El artículo 50, que regula las negociaciones de salida, establece que “los tratados dejarán de aplicarse al Estado de que se trate a partir de la fecha de entrada en vigor del acuerdo de retirada o, en su defecto, a los dos años de la notificación [en este caso, el 29 de marzo] salvo si el Consejo Europeo, de acuerdo con dicho Estado, decide por unanimidad prorrogar dicho plazo”.

EL CAMINO HACIA EL BREXIT

Fuente: The Guardian y elaboración propia.

La próxima cumbre del Consejo Europeo, el 21 y 22 marzo, tendrá que tomar esa decisión. En cuanto al acuerdo del Reino Unido, todo parece indicar que será confirmado por el Parlamento británico en otra dramática votación prevista para mañana.

La unanimidad de los 27 no está garantizada. Todas las capitales se han mostrado de acuerdo en conceder una prórroga “técnica” en caso de que Londres necesitase más tiempo para rematar la tramitación del acuerdo de salida, incluida media docena de leyes asociadas y centenares de normas secundarias todavía pendientes. Pero el rechazo del acuerdo de salida convierte la prórroga en un terreno minado para la UE, que corre el riesgo de verse arrastrada al caos político que vive el Reino Unido desde la celebración del referéndum del Brexit, en junio de 2016.

Bruselas no descarta que en Londres estalle una crisis política sin precedentes que obligue a parar todo el proceso y esperar a que un nuevo Gobierno tome las riendas. En ese caso, la prórroga no sería de días ni de semanas sino de meses, una posibilidad que sumiría a la UE en un período de incertidumbre aun mayor que el actual.

“No podemos permitir que el desbarajuste de Westminster se contagie a nuestras instituciones”, advierte un alto cargo comunitario. Fuentes comunitarias señalan que la posible prórroga se evaluará en función de tres criterios. “Para qué es, por cuánto tiempo y qué impacto tiene en el funcionamiento de nuestras instituciones”, subrayan.

Los tres criterios convergen en torno al problema de las elecciones al Parlamento Europeo, cuya celebración está prevista del 23 al 26 de mayo.

Juncker recordó el lunes que si el Reino Unido no ha salido de la UE para esas fechas “estará obligado legalmente a celebrar esas elecciones, en línea con los derechos y obligaciones de todos los Estados miembros”. El Parlamento Europeo actual, sin embargo, rechaza que parlamentarios británicos participen en el arranque de la próxima legislatura, en la que podrían influir en medidas tan importantes para el largo plazo como la elección del nuevo presidente de la Comisión Europea (prevista para julio) a pesar de que abandonarían el club poco después.

Fuentes comunitarias consideran, no obstante, que el obstáculo de las elecciones podría esquivarse siempre y cuando el Brexit se consume antes del 2 de julio, fecha prevista para la constitución del nuevo Parlamento. En ese caso, una prórroga de tres meses podría resultar aceptable, según esas fuentes, siempre y cuando haya garantías de que el acuerdo de salida será aprobado en Londres. Una condición que, vistos los precedentes, no está garantizada.

“Mantengan sus manos en el volante, miren hacia delante y abróchense el cinturón”, avisaba el vicepresidente de la Comisión, Jyrki Katainen, solo unas horas antes de la decisiva votación en Westminster. El dirigente comunitario advertía que “en función del resultado del voto en los Comunes, o nos movemos hacia una salida ordenada o el Brexit duro estará más cerca que nunca”. El resultado confirmó los peores presagios.

Y, aunque la derrota del Gobierno de Theresa May no alcanzó las proporciones bíblicas de la de enero, el segundo batacazo resulta casi más peligroso para el futuro de la primera ministra y del propio Brexit porque se produce a solo 17 días del plazo fijado para consumar la salida de la UE. “Si este acuerdo no se aprueba, podríamos quedarnos sin Brexit”, amenazó May a los parlamentarios reacios a secundar las condiciones de salida pactadas por el Gobierno británico con los otros 27 socios comunitarios.

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