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Detenidos dos expolicías militares en Río sospechosos de asesinar a la concejal Marielle Franco

Los primeros arrestos en una investigación plagada de interrogantes llegan dos días antes del primer aniversario del atentado. Uno de los agentes está jubilado y el otro fue expulsado

Un grafiti de la concejal este martes cerca de donde fue asesinada en Río.
Un grafiti de la concejal este martes cerca de donde fue asesinada en Río. REUTERS

A dos días del primer aniversario del asesinato a tiros de una concejal de Río de Janeiro convertida en símbolo de la izquierda brasileña, Marielle Franco, de 38 años, la policía civil ha detenido esta madrugada a un policía militar jubilado y a otro que fue expulsado del cuerpo. Uno está acusado de apretar el gatillo; el otro, de conducir el coche utilizado en el atentado. Los de este martes son los primeros resultados concretos en un caso cuya investigación ha sido duramente criticada por organizaciones de defensa de derechos humanos y por los propios compañeros de la combativa concejala negra que creció en una favela de Río y que era feminista, defensora de los derechos LGTBI y fiscalizadora de abusos policiales.

El anuncio de la policía ha sido una gran sorpresa en el muy polarizado Brasil, donde el asesinato y la elección del primer presidente ultraderechista desde la dictadura, Jair Bolsonaro, son los hitos políticos del último año. La imagen de Marielle es omnipresente en los centros de las grandes ciudades. Franco, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), circulaba el 14 de marzo por una calle de Río del año pasado cuando su coche fue tiroteado con un arma automática. El pistolero disparó 13 tiros. Ella recibió cuatro balazos en la cabeza. Su chófer, Anderson Gomes, también fue asesinado. Solo sobrevivió la jefa de prensa, que la acompañaba en el coche. El caso conmocionó a Brasil, un país con una altísima tasa de muertes violentas pero que no sufría hacía décadas un asesinato de un político electo.

Antes del amanecer, y a dos días de las protestas convocadas para exigir justicia para Franco, el grupo de combate al crimen organizado de Río de Janeiro ha arrestado a los sospechosos en sus casas. Ronnie Lessa, de 48 años, sargento retirado de la policía militar, está acusado de empuñar el arma; y Elcio Viera de Queiroz, de conducir el automóvil que siguió al de la concejal para matarla. Queiroz fue expulsado del cuerpo. Aunque la información no precisa los motivos de esa salida forzada, en la segunda mayor ciudad brasileña operan varios grupos criminales —denominados milicias— integrados por agentes de policía retirados y en activo.

La escasísima información oficial sobre el crimen y los nulos avances tangibles hasta este martes han sido duramente criticados durante los últimos meses. Amnistía Internacional publicó hace un mes un informe sobre los muchos interrogantes de la investigación. Y ha reiterado este martes su petición de que el caso sea investigado por un grupo independiente, no vinculado a la policía carioca.

Los detenidos: el supuesto tirador Lessa (izquierda) y el conductor Queiroz.
Los detenidos: el supuesto tirador Lessa (izquierda) y el conductor Queiroz. EFE

El clima político ya estaba entonces polarizado pero el cisma entre la ultraderecha, que encarna Bolsonaro, y la izquierda para la que Marielle se ha convertido en una bandera solo se ha incrementado desde entonces. El crimen fue “meticulosamente planeado durante tres meses”, según las fiscales que lo investigan.

Las fiscales sostienen que "es incontestable que Marielle Francisco da Silva fue sumariamente ejecutada con motivo de la actuación política en la defensa de las causas que defendía. La barbarie practicada en la noche del 14 de marzo de 2018 fue un golpe al Estado democrático de derecho “, según O Globo, que ha adelantado la noticia de los arrestos.

Bolsonaro, que como presidente sigue atacando a la izquierda y a sus críticos en general, declaró sobre el crimen: "Yo también estoy interesado en saber quién la mandó matar", al referirse por la tarde a la noticia que copa las portadas e informativos de Brasil tras comparecer con el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, de visita oficial. Bolsonaro no se había referido al tema en ninguno de sus tuits del día, pero sí usó esa red el domingo para lanzar un ataque personal a una periodista del diario Estadão basado en una información falsa y en un audio editado. Junto al nombre y apellido de la reportera, Bolsonaro mencionaba al padre de ella, precisamente uno de los periodistas que este martes ha adelantado la noticia del arresto de los supuestos asesinos de Franco.

El supuesto asesino material, que casualmente vivía en el mismo barrio que Bolsonaro hasta que se mudó a Brasilia, nunca había sido condenado ni procesado aunque sí era sospechoso de vínculos con mafias criminales. Durante la investigación se le ha descubierto una mansión frente al mar en Río que difícilmente podría haber pagado con su pensión de policía en la reserva: 7.000 reales al mes (1.600 euros). La policía dio con él porque una cámara captó el momento en que dentro del coche que emboscó a Franco se encendió un móvil por una llamada entrante, la triangularon y resultó ser de una persona vinculada al agente retirado. Los investigadores lograron permiso para acceder a los datos de su móvil alojados en la nube y pudieron ver que monitoreaba los movimientos de la concejal, de su mentor político y de otras figuras de la izquierda brasileña. A partir de ahí tiraron del hilo. Lessa perdió una pierna en un ataque con una granada en 2009.

La diputada federal del PSOL Talíria Petrone, que se formó políticamente en Río junto a la concejala asesinada, ha declarado poco después de conocerse estas primeras detenciones que, “aunque es importante saber quién disparó”, considera crucial que la ciudadanía se movilice en las protestas convocadas el día 14 para exigir “una respuesta del Estado sobre quien mandó matar a Marielle, quién organizó el grupo que perpetró esta ejecución política”.

El delegado de homicidios de Río, Giniton Lages, ha dado una detalladísima rueda de prensa sobre las pesquisas en un aparente intento de acallar a quienes acusan a las autoridades de desinterés en el crimen. Lages ha asegurado que el asesinato de Marielle fue siempre prioritario “porque es un caso emblemático” para insistir en que el arresto de los autores materiales cierra “una primera fase, pero las investigaciones continuarán. Ahora entramos en una fase aún más difícil”. El jefe de la investigación policial ha detallado que la policía ha dedicado 47 agentes al caso, ha recogido 230 testimonios, ha interceptado 318 teléfonos, ha analizado los datos de registro de 33.000 teléfonos, etcétera.

Fe de errores

En una versión anterior, el texto se refería a las fiscales que investigan el asesinato como juezas.

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