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Macron reúne en París a los jefes de los servicios de espionaje europeos

La cumbre de los agentes secretos de la UE pretende construir una cultura estratégica común

Emmanuel Macron, el pasado miércoles en París.
Emmanuel Macron, el pasado miércoles en París. REUTERS

El presidente francés, Emmanuel Macron, clausurará este martes en París una cumbre sin precedentes a la que asisten los responsables de una treintena de servicios secretos europeos, incluido el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el español Félix Sanz Roldán. El objetivo del encuentro, según fuentes de el Elíseo, es poner en marcha un colegio o foro común que sirva para intercambiar experiencias y alentar la reflexión sobre los retos a los que se enfrentan los servicios de inteligencia europeos, desde el yihadismo a la creciente agresividad del Kremlin o el ascenso imparable de China.

La red contará con un pequeño Secretariado en París que se encargará de organizar reuniones periódicas en los Estados miembros, como la dedicada a la gobernanza que tendrá lugar en Madrid a finales de marzo. En los talleres celebrados en la capital francesa participan desde el lunes unos 300 expertos de los servicios de información exterior, interior y militar; mientras que en una mesa redonda intervienen este martes los máximos responsables de los servicios de inteligencia exterior e interior de Francia, Bernanrd Émié y Nicolas Lerne, y el propio Sanz, a quien los organizadores califican de “locomotora” del proyecto.

La idea de crear este foro la lanzó Macron el 26 de septiembre de 2017 en su discurso de La Sorbona, junto a una batería de medidas para relanzar el proyecto europeo tras el Brexit. Algunas de aquellas iniciativas han naufragado, como la de sustituir a los eurodiputados británicos por parlamentarios elegidos en listas transnacionales, y otras han salido adelante muy descafeinadas, como la firma en enero pasado de un nuevo tratado franco-alemán para complementar el de 1963. Al igual que pasó con el tratado de Aquisgrán (al que la ultraderecha acusó de propiciar la entrega a Alemania de Alsacia-Lorena), los responsables del Elíseo se han esforzado sobre todo en explicar qué no será esta red de servicios secretos: no será el embrion de un servicio de inteligencia de la UE ni tampoco una academia para formar a los espías europeos, como sugirió inicialmente Macron, sino un foro para construir una cultura estratégica común.

Los servicios secretos de Europa Occidental cuentan, desde principios de los setenta, con un foro informal que reúne periódicamente a sus máximos responsables, el denominado Club de Berna, del que forman parte los 28 socios de la UE junto a Noruega y Suiza. Además, los comunitarios forman el GCT (Grupo Contraterrorista), creado a raíz del 11-S, que cuenta incluso con un centro de intercambio de información operativa en La Haya (Holanda). También hay clubes de los servicios secretos del Mediterráneo, en los que los responsables del espionaje del sur de Europa se sientan con sus homólogos del norte de África.

La red de París, según las fuentes consultadas, pretende jugar un papel diferente: facilitar la puesta en común de los retos a los que se enfrentan los espías europeos y la búsqueda de instrumentos para afrontarlos. Como todos los foros que afectan los servicios de inteligencia, reducto último de una soberanía que con celo guardan los Estados, la red estará al margen de la Comisión Europea, pero pretende trabajar en colaboración con esta, como prueba la presencia en París del comisario europeo de Seguridad, el británico Julian King.

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