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Un barco de rescate busca un puerto seguro para 32 migrantes

La nave de la ONG Sea-Watch está en alta mar sin recibir ayuda desde el sábado

Migrantes en el interior del barco Sea-Watch 3, el pasado lunes.
Migrantes en el interior del barco Sea-Watch 3, el pasado lunes. AP

Un barco de una ONG con 32 rescatados el sábado, entre los que hay tres menores no acompañados, está bloqueado en el Mediterráneo Central desde hace siete días, pendiente de que le asignen un puerto seguro. Se trata de una nave de la organización alemana Sea-Watch que este jueves denunció que Italia, Malta, España, Países Bajos y Alemania le negaron ayuda para encontrar un lugar de desembarco. Además, durante la tarde del mismo día el barco tuvo que desplazarse nuevamente a la zona de rescate para salvar a 75 migrantes de otra barcaza a la deriva.

Fuentes de la ONG en Italia han confirmado a EL PAÍS que el barco alemán, siguiendo indicaciones del Centro de Roma, intentó ponerse en contacto con los guardacostas libios, encargados de coordinar un eventual rescate, para solicitar la posición de la barcaza en peligro, pero no hubo éxito, por lo que navega sin más información detallada.

La ONG describió en Twitter la reacción de migrantes al conocer el cambio de rumbo después de seis días de odisea: “Pensábamos que sería difícil decir a nuestros 32 huéspedes que la nave se dirige de nuevo hacia Libia, el infierno del que han escapado, para alcanzar a otro barco en dificultades. Pero, en cambio, la respuesta ha sido un aplauso y un ‘estamos felices si ayudáis a nuestros hermanos y hermanas".

Los 32 migrantes y los los 22 miembros de la tripulación se encuentran en buen estado, “todo lo bien que se pueda estar en invierno, en un barco en el Mediterráneo con el mar agitado”, explicó la ONG. El jefe de la misión, Phillip Hahn, dijo que “Europa debe asumir la responsabilidad ahora y Alemania debe dar un buen ejemplo”.

Sea-Watch asegura que 30 ciudades alemanas están dispuestas a alojar a los migrantes, que proceden en su mayoría de Costa de Marfil, Nigeria y Libia. “El barco permanece varado en el mar, en otro limbo político, que demuestra la flagrante resistencia de la UE a hacer incluso la más pequeña concesión humanitaria”, denunció la organización.

Tras la política de puertos cerrados decretada por Italia, el endurecimiento de las políticas migratorias de los Gobiernos europeos y la falta de acuerdo en la UE para gestionar la crisis, la presión sobre las ONG de rescate en el Mediterráneo ha ido aumentando. La situación ha llegado hasta tal punto que en la actualidad solo son dos los barcos de rescate de ONG que continúan trabajando en la ruta más mortífera de los que huyen de la guerra y la miseria: el Open Arms, de la española Proactiva Open Arms, que se dirige hacia España con un grupo de rescatados; y este de la alemana Sea-Watch.

Este año, 2.242 migrantes murieron ahogados en el camino a Italia por el Mediterráneo, según la ONU. Es frecuente que los que lograron sobrevivir relaten que otros barcos que se habían cruzado con ellos siguieron su ruta sin ser rescatados. Además, las llegadas han descendido drásticamente: 28.210 personas han alcanzado Italia a través del mar este 2018, frente a las casi 120.000 que lo hicieron el año pasado.

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