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Los socialistas europeos anuncian la candidatura de Timmermans a la presidencia de la Comisión Europea

El holandés pidió a su compañero Jeremy Corbyn que luche por un nuevo referéndum del Brexit y el líder laborista pronostica la derrota de May en la votación de este martes en el Parlamento

De izquierda a derecha, el holandés Frans Timmermans y el primer ministro portugués António Costa.rn
De izquierda a derecha, el holandés Frans Timmermans y el primer ministro portugués António Costa. EFE

Los partidos socialistas europeos, reunidos el fin de semana en Lisboa, oficializaron la candidatura del holandés Frank Timmermans a la presidencia de la Comisión Europea si las elecciones de mayo les son propicias. La fórmula para ganarlas es más socialismo y menos nacionalismo; menos austeridad y más internacionalismo. Como dijo el aclamado líder de los laboristas británicos, Jeremy Corbyn, se trata de seguir la vía abierta por António Costa, el primer ministro de Portugal, el otro gran triunfador del cónclave.

“Las elecciones de mayo son las de mayor riesgo para el proyecto europeo”, anunció Timmermans. “Los ciudadanos van a elegir si quieren la Europa de los derechos humanos o la anterior, una Europa gobernada por el miedo”.

La amenaza de los populismos, los nacionalismos y las xenofobias estuvo presente en todas las intervenciones de los tres días que duró el congreso. “Para nosotros los socialistas solo existe una raza, la raza humana”, prometió Timmermans, tras criticar a los Gobiernos de Hungría y Polonia.

Timmermans defiende el contrato social, el fin de los salarios-basura, más participación de los sindicatos en las empresas y el ‘impuesto Google’, que no acaba de implantarse por desacuerdo entre los países de la UE. “Los gobiernos piden a los pequeños comercios que paguen sus impuestos, pero después no exigen lo mismo a los Google y a los Facebook”, añadió.

Como buena reunión familiar, tuvo sus momentos de tensión, el primero cuando Timmermans señaló al compadre británico Corbyn para que pidiera un nuevo referéndum en su país; el segundo, cuando la eurodiputada portuguesa Ana Gomes increpó al primer ministro maltés, Joseph Muscat, por el asesinato de la periodista Daphne Caruana. “¡Apoyas a corruptos! Vergüenza”.

"Alargar la negociación del Brexit es un precio que merece la pena pagar", según Corbyn

Corbyn había sido aclamado el día anterior por anunciar que el Partido Laborista ingresaría en la Internacional Socialista y también por pronosticar la derrota de la primera ministra británica Theresa May en la votación del martes en el Parlamento. Que Corbyn vote contra May no quiere decir que vote contra el Brexit, sino contra el acuerdo alcanzado. “Un Brexit sin acuerdo traerá consecuencias imprevisibles en toda Europa”, auguró. “Un mejor acuerdo es deseable y posible. Alargar la negociación es un precio que merece la pena pagar. Yo no quiero que mi país se convierta en una cueva de acuerdos y derechos ocultos".

Para Corbyn, el Brexit fue una consecuencia del enfado de los británicos con su situación económica. “Llevan diez años con los salarios congelados, al igual que en toda Europa; la gente siente rabia ante el fracaso de Europa para darle protección”.

El líder laborista recordó que quien rompió la espiral de la austeridad fue el Gobierno portugués. “Aquí, en Portugal, se rompió el hechizo de la austeridad. El Gobierno socialista de António Costa, con sus acuerdos con otros partidos de izquierda, desafío las previsiones y encontró un camino mejor para la gente”.

Hace tres años, Costa dio vuelo a la alicaída familia socialista -él mismo perdió las elecciones- formando un Gobierno de izquierdas que cumplía con las exigencias de Bruselas y a la vez acababa con las medidas de austeridad. “Tenemos que decir a los ciudadanos que sabemos que hay razones para desconfiar, pero que la respuesta al miedo no es cerrar fronteras, sino construir una Unión Europea socialdemócrata, que responda día a día a las necesidades de los ciudadanos”, dijo Costa en el cierre del congreso.

El primer ministro portugués señaló que, en sus tres años de Gobierno, la confianza de los portugueses en las instituciones democráticas ha subido del 15% al 75%. “Portugal es el segundo país que más confía en la Unión Europea y en el futuro de Europa”.

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