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Un niño de nueve años logra que lanzar bolas de nieve deje de ser ilegal en un pueblo de Colorado

El pequeño Dane Best consigue cambiar la ordenanza que incluía a las bolas de nieve dentro de la prohibición de arrojar "piedras y misiles" en Severance

Pablo Guimón
Dane Best lanza la primera bola de nieve legal en Severance (Colorado).
Dane Best lanza la primera bola de nieve legal en Severance (Colorado).Timothy Hurst (AP)

La localidad de Severance, en Colorado, levantó su histórica prohibición de lanzar bolas de nieve, y el principal perjudicado por la medida será el pequeño Dax Best, de cuatro años.

Su hermano Dane, de nueve, fue quien convenció al Consistorio local, que decidió modificar una ley casi centenaria, tan antigua como el propio pueblo. Cuando las autoridades locales preguntaron a Dane quién sería el objetivo de su primer bolazo de nieve legal, señaló inmediatamente a su hermano pequeño.

La madre de ambos, Brooke Best, aseguró que su hijo mayor llevaba más de un mes dándole la tabarra desde que descubrió que era ilegal arrojar bolas de nieve dentro de los límites geográficos de Severance, donde las Grandes Llanuras se encuentran con las montañas Rocosas, una localidad a menudo azotada por las nevadas. Durante la última, confesó Dane, él y sus amigos miraron a ver si había algún policía y se plantearon quebrantar la ley.

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Lanzar bolas de nieve estaba prohibido en Severance, en virtud de la sección 10-5-80 de una ordenanza de 1920 que prohíbe “arrojar o disparar piedras u otros misiles contra personas, animales, edificios, árboles o cualquier otra propiedad pública o privada”. “Las bolas de nieve”, confirmó en la CBS el alcalde, Don McLeod, “eran percibidas como misiles”.

Dane Best presenta su caso ante el Consistorio.
Dane Best presenta su caso ante el Consistorio.Timothy Hurst (AP)
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El pequeño Dane se enteró de la prohibición en el transcurso de un viaje escolar al Ayuntamiento, y se indignó. Al llegar a casa le preguntó a su madre si podía cambiar la ley. La madre se informó en el Ayuntamiento y le dijo a Dane que tendría que hacer un discurso.

Dane inició una campaña. Invitó a sus compañeros de clase a enviar cartas al Ayuntamiento y recogió firmas entre los vecinos. Al final, presentó su caso, vestido con camisa y pajarita, durante una ponencia de tres minutos ante el pleno municipal. “Es una ley anticuada. Y quiero poder lanzar bolas de nieve sin meterme en líos”, argumentó. “Los niños de Severance queremos tener la oportunidad de lanzar bolas de nieve como el resto del mundo”, concluyó.

Como en toda negociación política, hubo peligrosos giros de última hora: “¿Podemos enmendar la ordenanza para decir que, si tienes más de 60 años, nadie te puede lanzar una bola de nieve?”, propuso, sin éxito, el concejal Dennis Kane. Pero el pleno aprobó la propuesta de Dane por unanimidad el pasado lunes. Se añadió a la sección 10-5-80 de la ordenanza el siguiente texto: “Esta sección no debe interpretarse que incluya objetos esféricos formados por nieve y creados dando forma a la nieve con las manos y compactándola hasta crear una bola más o menos del tamaño de un puño (bola de nieve)”. Advierte a continuación, no obstante, que si la bola de nieve oculta en su interior “una piedra, roca u otro objeto sólido” o “está compuesta principalmente de hielo” no se librará de la prohibición.

Los niños que llenaban el salón de plenos vitorearon a Dan. A la salida del acto, con la prohibición ya levantada, el ecuánime alcalde entregó ceremoniosamente dos pedazos de nieve, uno a Dane y otro a su hermano Dax, que lanzaron las primeras bolas de nieve legales de la historia de Severance. Dane parece haber cogido carrerilla en esto de las campañas para cambiar leyes. Sus padres mencionaron que tampoco le gusta nada una ley que prohíbe a las familias tener más de tres mascotas, y que define a estas solo como perros o gatos. Tiemblen, legisladores: Dan tiene una cobaya como mascota.

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Sobre la firma

Pablo Guimón
Es el redactor jefe de la sección de Sociedad. Ha sido corresponsal en Washington y en Londres, plazas en las que cubrió los últimos años de la presidencia de Trump, así como el referéndum y la sacudida del Brexit. Antes estuvo al frente de la sección de Madrid, de El País Semanal, y fue jefe de sección de Cultura y del suplemento Tentaciones.

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