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Duro golpe electoral para los partidarios de la independencia de Taiwán de China

La presidenta Tsai Ing-wen ha dimitido como líder de su partido tras la pérdida de varias de las principales alcaldías en la isla

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La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, vota este domingo en Taipéi en las elecciones locales. EFE

Sin paliativos. El Gobierno chinoescéptico de la presidenta de Taiwán Tsai Ing-wen ha sufrido este sábado una durísima derrota en unas elecciones municipales que se planteaban como un anticipo de las presidenciales en poco más de un año. Tras perder los principales Ayuntamientos de la isla, incluida la ciudad bastión de su partido, el Demócrata Progresista (DPP), la jefa de Estado ha dimitido como líder de esta formación política. El gran vencedor de la jornada es el partido Kuomintang (KMT), más partidario de cultivar lazos amistosos con Pekín, que considera a la isla parte inalienable de su territorio.

Estaban en juego las alcaldías de 22 ciudades. El DPP controlaba trece de ellas. Este sábado solo ha logrado repetir en seis. En cambio, el KMT se ha impuesto en trece, incluidas tres de las seis grandes metrópolis: Kaohsiung -en el sur de Taiwán y bastión tradicional de los demócratas progresistas-, Taichung y Nueva Taipei. Hasta ahora, el partido opositor solo encabezaba seis.

El golpe ha sido durísimo para Tsai, que en 2016 arrasó en las últimas elecciones presidenciales, en lo que entonces se vio como un voto de castigo a la política del Kuomintang de acercamiento a China. Ahora, los electores han optado por enviar un claro mensaje contra el enfrentamiento a la gran potencia asiática; para los próximos días quedará analizar hasta qué punto influyó el descontento popular con la marcha de la economía o unas reformas internas que habían levantado críticas entre la oposición y las propias filas del DPP. O si la campaña de desinformación y “fake news” denunciada por el gobierno y de la que se responsabilizaba a China tuvo un impacto de importancia.

“Como dirigente del partido en el poder, asumo la total responsabilidad de los resultados de las elecciones locales de hoy. Dimito de mi cargo al frente del DPP”, ha indicado la presidenta taiwanesa en una comparecencia ante la prensa. “Nuestros esfuerzos no han sido suficiente y hemos decepcionado a los seguidores que nos han apoyado. Les presento mis más rendidas disculpas”.

Tsai no ha aceptado la dimisión de su primer ministro, Willy Lai Ching-te, quien se perfila ahora como el candidato alternativo del DPP en las presidenciales de principios de 2020 si la presidenta no se presenta a la reelección.

Desde la llegada al poder de Tsai, cuyo partido simpatiza con la independencia taiwanesa, Pekín ha endurecido sus posiciones hacia la isla y ha aumentado su presión militar y política. Dio por terminada la tregua diplomática que existió durante el gobierno del KMT encabezado por Ma Ying-jeou (2008-2016) y ha ido arrebatando aliados al gobierno de Taipéi, reconocido ahora oficialmente solo por 17 países.

China también ha incrementado su presión sobre gobiernos y empresas extranjeras para que acaten su interpretación de la doctrina de “Una Sola China”: la versión de Pekín considera a la isla no un país independiente de facto, sino una provincia más de su territorio. Este año, líneas aéreas y productoras extranjeras de bienes de consumo se han visto forzadas a incluir “China” después de la palabra “Taiwán” en sus páginas de ventas en internet, por temor a boicots.

En Pekín, el Gobierno chino expresó su satisfacción por los resultados electorales. Los votantes taiwaneses han expresado su deseo de "compartir los beneficios del desarrollo pacífico" y de "mejorar la economía de la isla y el bienestar de sus gentes", ha declarado el director de la Oficina de Asuntos Taiwaneses, Ma Xiaoguang.

Además de las alcaldías y cerca de 11.000 puestos de mando municipales, los taiwaneses votaban este sábado una decena de referendos, incluida una consulta acerca de si la isla debía participar en competiciones internacionales bajo el nombre "Taiwán" o mantener la apelación de compromiso adoptada en 1981, "Taipei Chino". La participación quedó por debajo del 25% necesario para considerar sus resultados válidos, si bien la mayoría de los sufragios depositados se inclinó por mantener la denominación actual.

Los taiwaneses también se pronunciaron contra el matrimonio homosexual, al votar con cinco millones de papeletas a favor de definir el matrimonio como una unión solo entre un hombre y una mujer. Una propuesta alternativa progay solo consiguió tres millones de votos a favor.

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