La turbulenta semana en la que López Obrador canceló el aeropuerto de México

La incertidumbre sobre el futuro de las inversiones en el país domina las dudas de los mercados sobre el nuevo presidente mexicano

Una vista aérea del proyecto del aeropuerto de Texcoco.
Una vista aérea del proyecto del aeropuerto de Texcoco.P. Pardo (Getty)

El nuevo aeropuerto de Ciudad de México quedó sepultado la misma semana en que los mexicanos celebraron el Día de Muertos. A las 22.00 del domingo 28 de octubre, el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunció que la construcción del aeródromo en Texcoco sería suspendida por el nuevo Gobierno tras llevar a cabo una consulta en la que participaron apenas un millón de mexicanos. Una gran ola de reacciones siguió al anuncio en la última semana. Partidarios y detractores de la decisión subieron el volumen del debate. El peso mexicano perdió valor frente al dólar, como señal de que la incertidumbre sobre el futuro de las inversiones en el país domina las dudas de los mercados sobre el nuevo presidente mexicano.

Más información
Un paso en falso
La cancelación del aeropuerto compromete el presupuesto de López Obrador para el nuevo proyecto
México entierra la multimillonaria obra del nuevo aeropuerto

Los empresarios mexicanos reaccionaron la misma noche del anuncio. El presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Gustavo de Hoyos, advirtió de que el destino del nuevo aeropuerto marcaría completamente el Gobierno de López Obrador, que comenzará el próximo 1 de diciembre. Y añadió una petición: “Siempre hay tiempo para corregir. Exhorto a López Obrador para que reconsidere la decisión sobre el abandono del nuevo aeropuerto de México”. En los siguientes días, la patronal apuntó los riesgos económicos que la decisión podría traer a México, principalmente, con la certeza de que los inversionistas no querrían participar en el futuro en los proyectos de su Gobierno.

Durante la campaña, el entonces candidato se había asegurado de tranquilizar los ánimos de los empresarios que temían la suspensión del aeropuerto. El debate quedó postergado para la larga transición de cinco meses. Una improvisada consulta antes de asumir el cargo con un resultado poco deseable para el sector financiero crispó la relación con el presidente electo. López Obrador se apresuró a aclarar que no existirán consecuencias económicas mayores. “Afortunadamente los inversionistas y los mercados actúan con inteligencia, con información, con responsabilidad. Y a pesar del escándalo, la bulla y los ataques, no pudieron generar inestabilidad. Hubo un deslizamiento en el peso para decirlo de manera eufemística, no una devaluación, pero ya se va a recuperar. Además, se gana muchísimo con esta decisión, se evita la corrupción”, dijo en un mensaje en YouTube.

Al momento del anuncio, el peso mexicano comenzó a perder valor. En los siguientes cuatro días se depreció un 4,11% y cerró la semana en 20,16 unidades por dólar. La Bolsa Mexicana de Valores mostró pérdidas de un 4%, principalmente en las empresas del sector aeroportuario. Pero el indicador definitivo de que los mercados tomaron con reserva la decisión de López Obrador fue el ajuste de las agencias calificadoras a la perspectiva sobre la deuda soberana de México, de estable a negativa. Las estadounidenses Fitch Ratings y Moody’s advirtieron de que el Gobierno mexicano envía señales negativas que podrían ahuyentar a la inversión privada y extranjera. También han señalado que una situación similar podría presentarse en el sector energético, liberalizado hace cuatro años a pesar de la oposición de López Obrador. “Vamos a garantizar las inversiones y los contratos”, dijo el presidente electo y llamó a conversar a las empresas que han sido contratadas para la construcción del aeropuerto.

A pocos kilómetros del actual aeropuerto, los cimientos del aeródromo de Texcoco —cuya construcción ha sido estimada en 13.000 millones de dólares— han alcanzado ya un tercio del total de la obra. La suspensión del proyecto también ha planteado los costos financieros de hacerlo. El presidente electo ha asegurado que podrá ahorrar 5.000 millones de dólares, pero la complejidad del cambio de plan divisa un gasto mucho mayor. Enrique Peña Nieto, el presidente en funciones, se ha negado a detener la obra. La corrección de rumbo por parte del nuevo presidente, que pedían los empresarios, se ve poco probable. En el Día de Muertos, los trabajadores del polémico aeropuerto montaron altares dedicados al proyecto, que ya tiene sentencia de muerte.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete

Sobre la firma

Sonia Corona

Es la jefa de la redacción de EL PAÍS en México. Cubre temas de Política, Economía, Tecnología y Medio Ambiente. Fue enviada especial para las elecciones presidenciales de 2020 en EE UU. Trabajó en Reforma y El Huffington Post. Es licenciada en Comunicación por la Universidad de las Américas Puebla y Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS