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La revisión del caso pendiente de los chicos de la playa de Gaza

Las revelaciones sobre la muerte de cuatro niños en un ataque en 2014 suscitan un debate en Israel para reabrir el sumario

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Funeral de los cuatro niños muertos en Gaza en un ataque israelí el 14 de julio de 2014. Getty Images

Las últimas revelaciones sobre la muerte de cuatro niños palestinos abatidos en 2014 en una playa de Gaza por dos misiles disparados desde un dron israelí están suscitando en Israel un debate público para reabrir la investigación. Sin presentar cargos, la justicia militar archivó en 2015 el caso sobre uno de los incidentes letales que adquirió mayor notoriedad internacional en la última guerra.

El entonces fiscal general castrense, general Danny Efroni, dio carpetazo a las investigaciones —una interna en la Fuerza Aérea y otra de la policía militar— al dictaminar que los operadores de los drones consideraron que las figuras que observaban a través de las cámaras era milicianos de Hamás dentro de una zona controlada por el grupo islamista.

Los abogados de los familiares de los cuatro chicos fallecidos, que tenían edades comprendidas entre los nueve y los once años, han tenido acceso por primera vez al expediente que manejó el fiscal. A pesar de que se trata de un documento censurado con tachaduras, los letrados de la ONG Adalah (justicia, en árabe) han difundido información sobre su contenido que apunta a errores de inteligencia militar y fallos en la cadena de mando.

Hasán Yarabin, director de la organización Adalah, ha reclamado abiertamente la “reapertura de la investigación y la incoación de una causa penal basada tanto en la legislación penal israelí como en el derecho humanitario internacional”.

Para Yonah Jeremy Bob, analista legal del Jerusalem Post, la revisión del caso dependerá de la decisión que tome la Corte Penal Internacional, que ha abierto de oficio diligencias previas para determinar si el Ejército y las milicias palestinas presentes en Gaza cometieron crímenes de guerra. Este experto aseguraba que “las Fuerzas Armadas alegan que muy pocos ataques en zona urbana de guerra cuentan con exactitud científica sobre la identidad del objetivo”.

Se refería a la llamada que un operador del dron artillado planteó por radio a sus superiores para que precisaran cuáles eran los límites del recinto militar de Hamás en la playa sobre el que estaba autorizado a abrir fuego. La zona esta situada cerca de hoteles frecuentados por la prensa extranjera. Acababa de disparar el primer misil contra una figura sospechosa de ser un miliciano de Hamás (en realidad, uno de los niños) mientras observaba como otro grupo huía a la carrera para buscar protección. Al no recibir respuesta, al cabo de 30 segundos decidió disparar el proyectil que causó la muerte de los otros tres chicos.

Mordejái Kremnitzer, profesor emérito de derecho en la Universidad Hebrea de Jerusalén, planteaba en una tribuna en el diario Haaretz un conjunto de dudas legales, que pueden resolverse con una revisión del caso, tras las revelaciones de la investigación de la policía militar que había permanecido en secreto hasta ahora.

“¿Los operadores del dron tendrían que haber esperado una contestación?”, se preguntaba Kremnitzer, experto del Instituto para la Democracia de Israel, quien también se cuestionaba por qué el Ejército aún no ha pedido perdón por el error del ataque y ni ha ofrecido una compensación a los familiares de los niños en un gesto humanitario.

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