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Colau y Ocasio-Cortez defienden las ciudades como un fuerte contra el giro conservador en Europa y EE UU

La alcaldesa de Barcelona y la joven demócrata del Bronx abordan en una charla en Nueva York la transformación del activismo en política. “La política institucional es más frustrante porque hay una lucha por el poder que saca lo peor de las personas", advierte Colau a Ocasio

La demócrata Alexadría Ocasio-Cortez, a la izquierda, junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, este lunes por la noche en Nueva York.

¿Cómo se pasa del activismo de las calles a las instituciones? ¿Cómo se deja el activismo -sin traicionarlo- cuando se llega al poder? Esta noche se sentaron a discutirlo en Nueva York, ante centenares de personas, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el nombre de moda en el partido demócrata, Alexandria Ocasio-Cortez, la joven de origen latino que el mes pasado dio la campanada al derrotar en las primarias de su distrito a un pope de la formación en la nominación para el Congreso estadounidense. Ambas coincidieron en que ningún ámbito como las ciudades se presta a semejante transformación del movimiento social en poder político. Las ciudades pueden ser, además, un fuerte izquierdista ante el giro conservador en la era Trump en varios países europeos.

“Somos una anomalía del sistema”, dijo Colau, durante el acto, organizado por el Instituto del Conocimiento Público, en la New York University (NYU), dentro de un ciclo sobre política municipal titulado Ciudades sin miedo de Norteamérica. “La victoria de Alexandría me ha recordado mucho a mí, aquella fue una victoria de David contra Goliat, me convertí no solo en la primera mujer alcaldesa de Barcelona, sino también en la primera persona de clase trabajadora, de origen humilde”.

Hubo un momento en el que alguien del público le pidió un consejo para Ocasio y, más que recomendación, Colau le hizo la advertencia de que lo que viene, a partir de ahora, está lleno de miserias: “La política institucional es más frustrante porque hay una lucha por el poder que saca lo peor de las personas, a la vista está la mala imagen que tiene la gente de la política. Llevo tres años de alcaldesa y aún hoy la lucha por el poder que se ve en la política institucional me deprime”, dijo.

Colau, de 44 años, y Ocasio-Cortez, de 28 años, comparten su llegada a la política desde el activismo y como alternativa a los partidos hegemónicos de la izquierda. Mientras la primera ganó las elecciones municipales en 2015 tras haber sido portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), la segunda acaba de lograr la gesta de convertirse en la nominada de los demócratas del distrito de Bronx-Queens para la Cámara de Representantes y en noviembre, si gana las legislativas, será la mujer más joven de la historia en llegar al Congreso de EE UU.

Para Ocasio-Cortez, las ciudades son “el laboratorio de pruebas” de los movimientos sociales y sirven para lanzarlos a la política nacional. En EE UU las grandes metrópolis progresistas como Nueva York o Los Ángeles han cobrado un carácter de “resistencia” respecto a la Administración de Donald Trump y su giro conservador, además de a la mayoría republicana en el Congreso. “Las ciudades brindan la oportunidad de rechazar el argumento de que ciertas políticas no funcionan, porque sí funcionan y lo podemos demostrar”, dijo, y puso como ejemplo el proyecto de la ciudad de Nueva York -cuyo alcalde es el progresista Bill de Blasio- de ofrecer educación gratuita universal a los niños de tres años o la decisión de una coalición de ciudades de seguir cumpliendo con los objetivos del Acuerdo de París por el clima, pese a la ruptura por parte de Trump.

Colau opinó que las ciudades son un lugar privilegiado para el “protagonismo de la gente en la política” y vaticinó que el siglo XX será “el siglo de las ciudades, las mujeres y el feminismo”. Preguntada por su opinión sobre el Gobierno de Trump, la alcaldesa de Barcelona criticó que “usa el poder” para causar daño a la sociedad y lo consideró “un reflejo de lo que está pasando en Europa", donde países como Italia están viviendo un auge de la derecha populista, y de lo que ha hecho mal la izquierda. En la misma línea, aunque afirmó no tener palabras para la tolerancia cero impuesta por la Administración federal en la frontera con México, y que ha llevado a la separación de familias migrantes sin papeles, aseguró que la situación es también desastrosa en Europa, donde “hombres, mujeres y niños mueren cada semana en el Mediterráneo” en su intento por emigrar.

Colau preguntó a Ocasio Cortez si pensaba pasar mucho tiempo en política. “Quiero estar el tiempo que sea necesario, el tiempo que vaya a ser útil”, respondió, y recalcó que su objetivo es luchar por “los derechos raciales, económicos y sociales de los trabajadores”. Si gana en noviembre, lo hará desde Washington, el corazón del poder político y todas las luchas de las que hablaba Colau. La alcaldesa le dio un último consejo: “Tendrás que pelearte cada día con las contradicciones y los límites”. “Grasias”, respondió la joven demócrata con su acento de español del Bronx. Cuando acabó la charla, una larga cola de jóvenes se formó para tomar fotografías y autógrafos de Ocasio.

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