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Italia avala en las urnas la política de Salvini

El centroderecha se hace con históricos feudos de la izquierda y confirma que la coalición populista que gobierna carece hoy de oposición

Matteo Salvini junto al candidato a la alcaldía de Siena, Luigi De Mossi.
Matteo Salvini junto al candidato a la alcaldía de Siena, Luigi De Mossi. EFE

La política y las consignas de Matteo Salvini preocupan a muchos en Europa. Pero la realidad confirma cada día que son muchísimos más los que las respaldan en Italia. Lo dicen las encuestas, que le colocan ya como el político más valorado y con mayor apoyo entre los ciudadanos. Pero lo subraya, sobre todo, el resultado de la segunda vuelta de las elecciones municipales celebradas el domingo. La coalición de centroderecha arrasó y arrebató al Partido Demócrata (PD) feudos históricos de la izquierda como Siena, Massa, Pisa e Imola. Unas cifras que confirman lo que apuntaban todas las encuestas: la retórica agresiva y xenófoba de Salvini convence.

La segunda vuelta convocó este domingo unos tres millones de italianos de 75 ayuntamientos en los que ningún partido obtuvo más del 50% de los votos tras la primera ronda del pasado 10 de junio. De todos ellos, el centroderecha —formado todavía por Liga y Forza Italia— se hizo con 28 y el centroizquierda con 20. Pero la pérdida de bastiones tan importantes, que han pasado a manos de la derecha gracia al impulso de Matteo Salvini en las últimas semanas, sirve para tomar el pulso a la ciudadanía. El Movimiento 5 Estrellas, completamente desdibujado desde que formó gobierno con la Liga, consiguió imponerse en cinco ayuntamientos, entre ellos Avellino e Imola, pero perdió en Ragusa, ciudad que había administrado en los últimos cinco años.

El resultado refleja también la profunda crisis que vive el PD y la izquierda en general en Italia. Desde su tremenda derrota en las elecciones del 4 de marzo, cuando Matteo Renzi tuvo que dimitir y dejar el partido en manos de una dirección provisional, la formación no ha logrado hacer oír su voz. La oposición al gobierno de M5S y Liga es inexistente ahora mismo en Italia. De hecho, en municipios de Toscana —históricamente de izquierdas y vinculados al PD—, se impusieron candidatos de la Liga. En Pisa, por ejemplo, ha ganado el candidato del centroderecha, apoyado por Liga y Hermanos de Italia, Michele Conti, y en Siena se impuso también Luigi de Mossi, de la coalición conservadora.

Salvini, antes de partir hacia Libia la mañana del lunes, se congratuló en Twitter por la victoria. "HISTÓRICAS victorias de la Liga en ayuntamientos administrados por la izquierda desde hace decenios. ¡¡¡GRACIAS!!! Cuanto más nos insulta la izquierda, más nos premian los ciudadanos. Los italianos primero, yo no me detengo".

La otra cara, la de la derrota, encarnada en su máximo esplendor por el PD, también hizo su reflexión. Maurizio Martina, secretario general del partido tras la dimisión de Matteo Renzi, considera que "hay tanto que cambiar, comenzando por el lenguaje". Como si fuese solo una cuestión comunicativa. Pero el exministro Carlo Calenda, convertido en una especie de Pepito Grillo de las corrientes del PD, fue más duro y advirtió que se está llevando al centroizquierda a "la irrelevancia" y que es necesario cambiar todo "desde las ideas, a las personas y la organización". De momento, nadie es capaz de atisbar ese punto de inflexión en el horizonte político italiano. Más bien todo lo contrario.

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