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Trump critica a la UE y Alemania por sus políticas migratorias

El presidente dice que la ola de refugiados ha cambiado la “cultura” europea y se jacta de la crisis del Gobierno alemán

Trump, en un acto este lunes en la Casa Blanca
Trump, en un acto este lunes en la Casa Blanca REUTERS

Europa es un mal modelo migratorio para Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, recuperó este lunes esa idea para tratar de atajar la creciente crisis política por la polémica política de su Administración de separar a padres e hijos inmigrantes indocumentados en la frontera. El republicano denunció la llegada de inmigrantes a Europa, utilizó datos falsos sobre la comisión de delitos por parte de indocumentados y consideró que la llegada de refugiados ha cambiado la “cultura” en el Viejo Continente. Con sus ataques, el mandatario intenta buscar un chivo expiatorio y nuevos argumentos en su cruzada contra la inmigración irregular.

“¡No queremos que lo que está ocurriendo con la inmigración en Europa nos pase a nosotros!”, escribió Trump en Twitter. Dos minutos antes, había publicado otro mensaje en que se jactó de la crisis que sufre la canciller alemana, Angela Merkel, por las diferencias sobre inmigración con uno de sus socios de gobierno. “La gente de Alemania se está volviendo en contra de sus líderes cuando la migración está haciendo balancear la ya débil coalición de Berlín”, escribió. “¡La delincuencia en Alemania está bien al alza. Un gran error cometido en toda Europa al admitir dentro a millones de personas que han cambiado tan fuertemente y violentamente su cultura!”, agregó, empleando términos parecidos a los de la derecha xenófoba europea.

La realidad, sin embargo, es que los delitos cayeron un 5% en Alemania en 2017, alcanzando el nivel más bajo desde 1992. Además, los delitos cometidos por inmigrantes descendieron un 23%.

Trump, que ha construido su carrera política alrededor de la demonización de la inmigración, apenas entró en detalles en sus mensajes. Pocas horas después, en un acto en la Casa Blanca, redobló la andanada contra Europa al prometer que EE UU no será un “campo” de inmigrantes o refugiados. “Si miras lo que está ocurriendo en Europa u otros lugares. No podemos permitir que esto ocurra”, clamó.

En los últimos días, el debate sobre cómo responder a la inmigración irregular se ha avivado en Europa por el caso del barco Aquarius de una ONG que rescató a 630 inmigrantes en el Mediterráneo. El buque llegó el domingo a Valencia después de que el Gobierno español aceptara que atracara en sus puertos tras el rechazo de Italia. Los 28 miembros de la Unión Europea celebran a finales de junio una cumbre que estará marcada por las tensiones sobre inmigración.

En el mensaje sobre Alemania, Trump se refiere presumiblemente a la oleada de refugiados que llegaron a Europa en 2015. En 2017, días antes de ser investido presidente, tildó de “catastrófica” la política inicial de puertas abiertas de Merkel. No es ningún secreto que el republicano mantiene una relación tirante con la canciller. Hasta el punto de que ahora no tiene reparos en romper con la ortodoxia y entrometerse en asuntos internos de otros países.

La CSU, el partido conservador bávaro aliado de Merkel en su gobierno, ha dado un ultimátum de dos semanas a la canciller para que acuerde con los socios europeos un mecanismo para rechazar en las fronteras alemanas a inmigrantes que han solicitado asilo en otros países de la UE. De lo contrario, el líder del partido y ministro del Interior, Horst Seehofer, ha amenazado con cerrar unilateralmente las fronteras germanas.

Un presidente enemistado con Europa

Los reproches a la inmigración son el último ejemplo de la creciente hostilidad de Donald Trump con Europa. El presidente estadounidense parece concebir a los principales países europeos como socios que se aprovechan de EE UU en vez de aliados fieles. Dos ejemplos claros son la imposición de aranceles al acero y aluminio europeo, y los reproches constantes a los miembros de la OTAN que no invierten un 2% de su PIB en Defensa. A ello se han unido las decisiones de sacar a EE UU de los acuerdos sobre el programa nuclear iraní y contra el cambio climático, dos emblemas de la diplomacia europea.

De los principales líderes europeos, el francés Emmanuel Macron ha sido el mayor aliado de Trump, pero esa relación se ha deteriorado recientemente tras la guerra comercial abierta contra Europa y la retirada del pacto con Irán. En el terreno militar, sin embargo, Francia y Reino Unido participaron en abril en los bombardeos estadounidenses en Siria.

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