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El vendaval ‘MeToo’ también sacude el bastión religioso republicano de EE UU

La Iglesia Bautista del Sur, el brazo eclesial de los conservadores en el país, está en una encrucijada entre el rol de la mujer y su propia supervivencia

Un cartel contra los abusos, a la salida de la Convención de la Iglesia Bautista del Sur, en Dallas (Texas).
Un cartel contra los abusos, a la salida de la Convención de la Iglesia Bautista del Sur, en Dallas (Texas). AP

El movimiento MeToo (Yo también, contra el acoso sexual) ha llegado también a la conocida Iglesia Bautista del Sur (SBC, por sus siglas en inglés), la congregación protestante más influyente e importante de Estados Unidos. Más de 15.000 personas se reunieron en Dallas esta semana para participar en su convención con la mujer y las promesa de reformas internas como asunto central. El gran ausente fue el hasta ahora indiscutido y venerado líder de los bautistas sureños, Paige Patterson, al que le correspondía el sermón principal, pero tuvo que renunciar porque en mayo se difundieron dos casos de violación (en 2003 y 2015) donde el pastor se dedicó en silenciar a las víctimas, más que en ayudarlas. Patterson discrepó de las acusaciones, pero miles de mujeres conservadoras exigieron su renuncia.

La convención partió con dos resoluciones enfocadas en la mujer, una centrada en su dignidad y valor -resaltando los diferentes papeles que han desempeñado en la iglesia-, y otra condenando “todas las formas de abuso”. En esta línea, enfatizó la necesidad de contactar a autoridades civiles en este tipo de casos. Este año por primera vez la convención organizó un panel sobre “Sexualidad en el evangelio en la cultura de MeToo".

Mientras, sin embargo, fuera del centro de convenciones Kay Bailey Hutchinson en Dallas decenas de manifestantes protestaban por cambios más profundos en la estructura y principios de la Iglesia Bautista del Sur en el rally “por un tiempo como este”. Los manifestantes exigieron respecto para las mujeres dentro de la congregación, pidieron que se cree una lista de delincuentes sexuales y también que los pastores reciban entrenamiento para lidiar con casos de violencia doméstica y abuso sexual.

“En las últimas semanas, cuando surgió el escándalo de Paige Patterson, las ideas erróneas dentro de la SBC sobre mujeres, abuso y agresión sexual han demostrado trágicamente ser un problema sistémico”, aseguró Cheryl Summers este martes, una de las organizadoras de la protesta.

Pero dentro del centro de convenciones, los miembros de SBC estaban concentrados en cambios diferentes. Eligieron al pastor más joven en su historia para liderar la congregación en un intento por refrescar su imagen. El pastor de Carolina del Norte J.D. Greear, de 45 años, conocido por un estilo misionero, donde incentiva a los pastores a mudarse a otros países y ciudades para fundar nuevas iglesias, reemplazó a Patterson.

Elesha Coffman, experta en religión de Baylor University en Texas, explicó a EL PAÍS que “aunque Greear sea un rostro más joven, su mentor fue Patterson” y los cambios en las resoluciones aunque mencionan a la mujer “no modifican la estructura esencial de SBC donde la mujer está sometida al hombre y tiene un rol complementario”.

Trillia Newbell, directora de acercamiento comunitario, enfatizó en el panel que se necesita “reconocer que hay personas en su iglesia que son víctimas de abuso” y que en la mayoría de los casos hay una desconección en las congregaciones que usualmente tratan el asalto sexual como un pecado primero y como un acto criminal en segundo lugar.

La Iglesia Bautista del Sur es un brazo fuerte de los republicanos para las elecciones y parada obligada de los candidatos en cada ciclo electoral. El martes el gobernador republicano de Texas Greg Abbott participó en el encuentro y el miércoles el vicepresidente Mike Pence dio el discurso principal. Pero los números de los republicanos han bajado en las encuestas de cara a las elecciones de noviembre del mismo modo que las estadísticas de SBC pintan un panorama complicado. La iglesia perdió 78.000 miembros sólo el año pasado, según el Perfil Anual de Iglesias (ACP por sus siglas en inglés). SBC ha perdido un millón de feligreses desde su máximo en 2003, con 16,3 millones.

Según Coffman la Iglesia Bautista del Sur había sido el “único sector entre los evangélicos conservadores que se había resistido históricamente al declive general en miembros, pero eso ha cambiado”, explicó. “Nadie sabe si realmente resultará su estrategia de mantener la postura de la verdad tradicional en la biblia. La juventud en general se aleja y no está de acuerdo con la sumisión de la mujer”, agregó.

Es una etapa difícil para el liderazgo socialmente conservador de la Convención Bautista del Sur, formado por sólo hombres, en tiempos donde la mujer tiene un rol cada vez más protagónico.

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