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ENTREVISTA | JUAN PABLO CASTAÑÓN, presidente de la patronal mexicana

“López Obrador no está dispuesto a escuchar sobre el nuevo aeropuerto de México”

El máximo responsable del Consejo Coordinador Empresarial explica su decisión de suspender el diálogo técnico sobre el polémico nuevo aeródromo con el candidato de Morena

Castañón, durante la entrevista.
Castañón, durante la entrevista.

El líder de los empresarios mexicanos, Juan Pablo Castañón (Los Mochis, 1960), atiende a EL PAÍS poco después de la conferencia de prensa en la que ha dado por terminada la mesa de diálogo técnico con Andrés Manuel López Obrador (Morena) y el resto de candidatos a la presidencia de México sobre la polémica en torno a la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. Visiblemente molesto, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) ahonda en las razones que le han llevado a tomar esa determinación e insiste en la necesidad de consolidar las reformas estructurales. La respuesta de López Obrador, el candidato que lidera los sondeos previos a las elecciones presidenciales de julio, no se ha hecho esperar. “No sabía yo que ya habían resuelto cancelar la mesa”, ha dicho. “No hay ruptura con los coordinadores de empresarios; no hay ruptura con nadie. Es amor y paz. No tenemos pleito ni con los de la mafia del poder”.

Pregunta. ¿Por qué se ha anulado la mesa de diálogo para tratar el tema del aeropuerto?

Respuesta. Porque ya se ha dicho lo suficiente en medios de comunicación, en los discursos políticos y en las posturas que el sector empresarial ha hecho públicas. Los argumentos han sido los suficientes para concluir que ya no es necesaria. Desafortunadamente, el candidato de Morena no ha querido escuchar y ha seguido en su discurso. Una persona de la envergadura del ingeniero [Carlos] Slim también salió hace unos días y dio sus argumentos: están invirtiendo en el proyecto y ese es un muy buen aval. Y la respuesta es solo política, para dar golpes electorales: no tiene ningún sentido hablar sobre el aeropuerto cuando ya está dicho todo y ya no se quiere escuchar. No estamos en un tiempo en el que tengamos que hacerle cambiar de opinión [a López Obrador], sino que él debe convencer a los ciudadanos. Que no se tergiversen los roles.

P. La decisión de cerrar la mesa de diálogo puede interpretarse como una forma de negar la interlocución.

R. Estamos reaccionando a una falta de respuesta. Le hemos invitado y él solo ha respondido a través de los medios de comunicación, desacreditando a cualquier otro que tenga una opinión en contra o diferente. No tiene ningún sentido: ya ha tomado su decisión y ya tiene hasta cuadernillos hechos. No quiere el aeropuerto y él es quien no está abierto al diálogo. Las posiciones han quedado claras. Para el resto de temas sí tiene sentido: ya le hemos hecho una invitación para que venga al CCE y que nos dé sus opiniones sobre la agenda que hemos propuesto. El aeropuerto es importante, pero también lo es el Estado de derecho, el combate a la corrupción, las pequeñas y medianas empresas, las acciones para la competitividad o la administración de los recursos públicos.

P. ¿Comparte los argumentos expuestos por Slim? ¿Ha actuado, de alguna manera, como portavoz de los empresarios?

R. No puedo decir que habló como portavoz, porque no nos pusimos de acuerdo. Pero sí habló con la autoridad que le corresponde a él como el mayor empresario de México. Todo el sector privado sabe que necesitamos el aeropuerto, que se tiene que terminar y que es una de las obras que México necesita para hacer frente a los retos de los próximos años.

P. ¿Hay alguna posibilidad de que el sector privado asuma la totalidad del proyecto para que salga adelante?

R. En este momento es un proyecto de infraestructura que este Gobierno, después de 25 años de análisis, ha determinado realizar. El proyecto es adecuado, está bien sustentado y tiene que continuar su marcha porque es bueno para México, para la conectividad, para los trabajadores y para las comunidades que están en el entorno del aeropuerto, con un impacto social que no podemos negar. Ahora viene otro Gobierno y discutiremos sobre el rol del sector privado. Seguiremos insistiendo porque estamos seguros de que es el camino correcto.

P. ¿Es la propuesta que más les preocupa?

R. Lo que nos preocupa es que se cierre el diálogo y se polarice. Me preocupa que se denoste a las personas que no están de acuerdo porque entonces no vivimos en una democracia abierta: no podemos romper el diálogo, porque eso nos aísla. Seguiremos insistiendo con todos los candidatos, y con él [López Obrador], con quien hemos tenido esta diferencia, para que podamos seguir discutiendo sobre lo demás, sobre lo que sigue para México. No vamos a entretenernos solo en el aeropuerto cuando tenemos muchos temas que tratar.

P. ¿Qué reformas económicas va a tener que poner en marcha el próximo Gobierno, llegue quien llegue a la presidencia?

R. En primer lugar tiene que continuar con las reformas. Es importante la educación de calidad para todos, que se transforme la cultura de la educación y que los jóvenes tengan las competencias adecuadas. Muy importante, también, continuar con una nueva tecnología para explotar los recursos petrolíferos que tenemos: hay comprometidos 200.000 millones de dólares, que implican 500.000 empleos en materia energética, con una renta para el Estado del 70% o más. Además, tenemos que atender el tema de la salud y las pensiones, dos reformas importantes: tenemos que ahorrar más para las jubilaciones de los adultos mayores y enfocarnos en un mejor sistema de salud, con un servicio de mayor calidad pagado por nuestros impuestos. Y eso va a la par con una reforma regulatoria que permita que haya más trabajadores con seguridad social, y una reforma del campo mexicano que vaya hacia atender las carencias y las dificultades de los pequeños agricultores y ejidatarios que no tienen acceso a la tecnología.

P. ¿Qué cree que se debería hacer en materia de pobreza?

R. México ha venido avanzando fuertemente en algunas regiones del país. Tenemos un Estado, Nuevo León, con un 2,7% de pobreza extrema, con respecto al 11,4% del resto del país, y con un 20% o 22% de pobreza, frente al 45% de todo el país. Y, de la misma forma, han avanzado fuertemente Aguascalientes, Querétaro, el Bajío, Chihuhua... Buena parte del centro y norte de México ha tenido disminución de la pobreza a través de educación y oportunidades de empleo. Tenemos un reto muy importante en el sur-sureste: en Chiapas y Oaxaca, la pobreza y pobreza extrema es el doble, con un exponencial indicador de informalidad. Tenemos que llevar la inversión hacia estos lugares, por eso el proyecto de zonas económicas especiales ligado a un proyecto de infraestructuras que nos sigue interesando dialogar con los candidatos y con una exitosa renegociación de los tratados internacionales de libre comercio (TLC, TLCUEM y TPP), nos da un marco para llevar lo que hemos logrado en las entidades que comenté hacia el sur-sureste del país. Eso significa combatir la pobreza.

P. ¿Y para mitigar la desigualdad?

R. En la inequidad no solamente se trata de un proyecto económico de inclusión, sino de inclusión hacia la justicia. Tenemos que fortalecer las instituciones: tiene que haber una definición sobre el rol de las policías locales, estatales y federales, que cuando se coordinan, tienen resultado. Por otro lado, es muy importante el apoyo a los ministerios públicos para que armen los casos adecuadamente, los lleven ante el juez y defiendan a la ciudadanía para que tengan consecuencias quienes hacen daño a los demás. Queremos ver en el debate [de este domingo] los pronunciamientos y compromisos de cada quien. Lo que no esperamos es ver magia: esperamos ver propuestas con sustento, que nos permitan diferenciar claramente la visión de cada uno [de los candidatos a la presidencia].