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Culto electoral a la personalidad sin rival en El Cairo

Los egipcios asisten con indiferencia a los comicios para ratificar en el poder al presidente Al Sisi

Una mujer pasa ante un cartel electoral de Abdelfatá al Sisi en El Cairo.
Una mujer pasa ante un cartel electoral de Abdelfatá al Sisi en El Cairo. Getty Images

La vida transcurría este lunes con monotonía de eterno atasco en las calles de El Cairo. Los egipcios han votado tanto y con tantos sobresaltos en los últimos siete años de revolución y vuelco autoritario que ahora parecen estar decepcionados de las urnas. Tras media docena de comicios, están afrontando desde hoy y hasta mañana un maratoniano plebiscito para ratificar en el poder al presidente Abdelfatá al Sisi, el mariscal del Ejército que depuso en 2013 al primer mandatario civil —el hoy encarcelado islamista Mohamed Morsi— en la historia moderna del país del Nilo.

“Yo no votaba desde los tiempos de Gamal Abdel Nasser”, bromea jovial el fotógrafo de bodas jubilado Mohamed Abdelkarim Hassan a la puerta del colegio electoral de Abdin, en el distrito central del mismo nombre de la capital egipcia, a la vera de ministerios y comercios. A los 77 años apela a la memoria del militar panárabe que en 1952 puso fin a la monarquía en la tierra de los faraones y devolvió el orgullo nacional a los egipcios. “He votado por la estabilidad, igual que hace cuatro años”, puntualizaba luego con gesto serio mientras muestra el dedo índice derecho marcado con tinta indeleble violeta.

Solo hay algunos hombres maduros. Llegan de tanto en tanto ante la urna. Apenas se observan jóvenes en este colegio electoral masculino. La fanfarria de campaña que aún atruena con cantos patrióticos por la megafonía escolar ha logrado atraer a un 11% de electores (740 de los 6.658 censados) a las cinco de la tarde, a cuatro horas de que concluya la primera jornada de votaciones. Lo certifica el fiscal Ahmed Amro, de 33 años, presidente de la mesa, mientras juguetea con las aplicaciones del móvil. “Esperamos que venga a votar más gente después del trabajo”, augura. Son ya sus quintas elecciones desde 2012, siempre en esa misma demarcación. La judicatura tiene asignada la dirección de supervisión de los comicios en Egipto, encomendada por ley a los funcionarios.

A mediodía, el fiscal Amro pudo escapar por un instante del tedio cuando acudió al colegio Abdin a depositar su sufragio Musa Mustafá Musa, único candidato alternativo a la hegemonía de Al Sisi. Musa, dirigente de un partido que apoya al jefe del Estado, presentó su candidatura en el último momento, después de que hubiesen quedado apartados de la carrera presidencial otros aspirantes de talla. Su imagen en la casilla alternativa de la papeleta de las presidenciales, no estaba respaldada siquiera con la presencia de un interventor propio en la mesa en la que precisamente le correspondía ejercer el voto.

Para un recién llegado a El Cairo, es difícil hacerse una idea de quién es Musa, líder del movimiento liberal Gad. Las calles de la capital se han convertido en un escenario norcoreano en el que empresarios y todo tipo de entidades rinden culto a la personalidad de Al Sisi con los carteles y pasquines en favor del presidente que han sufragado obsequiosos. El área metropolitana de 22 millones de habitantes, que agrupa a una quinta parte de la población egipcia, aún parece conservar la dimensión humana al comienzo de la primavera. Los cairotas deambulan camino de sus quehaceres con indiferencia a las urnas. Algún pequeño grupo de partidarios del jefe del Estado se deja ver con banderas nacionales por la plaza de Tahrir, que fue emblema de la marchitada revolución árabe, sin duda el lugar más frecuentado por la prensa internacional.

Una mujer se dispone a votar durante la primera jornada de las elecciones presidenciales en un colegio electoral de El Cairo.
Una mujer se dispone a votar durante la primera jornada de las elecciones presidenciales en un colegio electoral de El Cairo. EFE

Los mercados locales dan por descontado el nombre del ganador de los comicios. Aunque la primera de las tres jornadas de votaciones consecutivas no parecía arrancar con alta afluencia a las urnas, Al Sisi revalidará previsiblemente la marca del 97% de los sufragios que le catapultó al primer mandato. Está por ver si ahora se supera la tasa de participación del 45% con la que el antiguo jefe del Ejército fue encumbrado a la presidencia.

Al Sisi votó a primera hora de la mañana de ayer en un colegio del distrito de Heliópolis, próximo al palacio presidencial. La Autoridad Nacional Electoral, citada por Efe, aseguró que la participación estaba siendo “alta” en El Cairo, Alejandría, Asuán o en el Sinaí, sin ofrecer datos oficiales. Organizaciones y grupos de oposición han llamado a boicotear lo que denominan “farsa electoral”.

Mohamed Magdi cumplió 18 años en noviembre y ayer votó por primera vez. “Es mi derecho”, proclamaba este estudiante de último curso de secundaria, que sueña con matricularse en Ciencias Políticas en la Universidad de El Cairo. “Pero entiendo perfectamente a quienes no han acudido a los colegios electorales”, admitía con franqueza. “Muchos de mis amigos ni se plantean participar en una votación en la que no creen”. El colegio electoral de Abdin está custodiado por soldados armados con fusiles de asalto, parapetados tras sacos terreros.

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