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Redouane Lakdim, el terrorista que logró despistar a las autoridades

El atacante de Trèbes es un franco-marroquí de 26 años condenado por delitos menores

Fachada del supermercado donde se atrincheró el atacante este viernes antes de ser abatido. REUTERS-QUALITY

Redouane Lakdim encarna en buena manera la peor pesadilla de los responsables de la lucha antiterrorista. Pese a haber sido investigado por una posible radicalización, las autoridades no creían que el hombre que este viernes asesinó a una persona e hirió gravemente a otra para hacerse con su coche, con el que emprendió un viaje mortal en el que dejó a otro policía herido antes de matar a dos personas más en un supermercado en Trèbes en el que se atrincheró hasta ser abatido, pudiera perpetrar ese periplo asesino en nombre del Estado Islámico (ISIS). Lakdim es la representación de esa “amenaza endógena” terrorista, como la definió el presidente Emmanuel Macron, que tan difícil resulta identificar y, por tanto, combatir. 

Porque Lakdim, un francés de origen marroquí que estaba a punto de cumplir los 26 años —nació el 11 de abril de 1992 en Marruecos—, no estaba considerado una amenaza inminente. El joven residente en Carcasona, en el sureste de Francia, sí estaba en el radar de las fuerzas de seguridad, pero nadie pensó que estuviera tan radicalizado como para emprender un atentado. 

El ministro del Interior, Gérard Collomb, que fue quien reveló la identidad del terrorista, aseguró desde Trèbes que Lakdim “actuó solo” y que, aunque había sido investigado por una posible radicalización, las autoridades no creían que constituyera una amenaza islamista inminente. “Le habíamos seguido y pensábamos que no había radicalización. Pasó a la acción de manera brusca”, aseveró Collomb, que explicó que el joven había sido condenado, pero por “pequeños delitos”, relacionados con “posesión y tráfico de estupefacientes”. 

Lakdim cumplió varias condenas cortas —de un mes— por esos delitos, en 2011 y en 2015, acotó el fiscal general, François Molins, en rueda de prensa. El especialista —se ha encargado de los principales casos de terrorismo en Francia en los últimos años— confirmó además que Lakdim fue objeto de un “seguimiento efectivo” por su radicalización entre 2016 y 2017, especialmente por su actividad en redes salafistas. Según el diario Le Parisien, se sospecha que realizó un viaje a Siria, aunque ese extremo no ha sido aún confirmado. 

Pero Molins subrayó que pese a las investigaciones que se hicieron en torno a su persona, “no hubo ninguna señal precursora que pudiera indicar que iba a cometer un atentado”. Una de las cuestiones que deberá resolver la investigación en curso, continuó el fiscal, es averiguar cómo logró Lakdim hacerse con un arma. También es importante conocer con cuánta premeditación actuó. 

El joven vivía en Carcasona con sus padres y varias hermanas en una vivienda que fue registrada el viernes al mediodía, poco después de que las autoridades identificaran al sospechoso. Una vecina aseguró a Le Parisien que había visto a Lakdim acompañar a su hermana pequeña al colegio a primera hora de la mañana. Horas más tarde, al final de su periplo terrorista, y ya acorralado en el supermercado Super U de la vecina Trèbes, Lakdim afirmó que actuaba en nombre del Estado Islámico y reclamó la liberación de Salah Abdeslam, el único superviviente del comando que el 13 de noviembre de 2015 atentó en París, en una serie de ataques que dejaron 130 muertos. Pero, para el ministro Collomb, fue algo con toda seguridad improvisado. “Esa reivindicación, sin duda, fue a posteriori”, declaró. 

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