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El baile infantil que ha hecho dimitir al alcalde reformista de Teherán

Su presencia en un acto en el que unas niñas danzaron desata la polémica y le lleva ante el fiscal

Mohammad Ali Najafi (en primer plano), en una imagen institucional.
Mohammad Ali Najafi (en primer plano), en una imagen institucional.

El alcalde de Teherán, Mohammad Ali Najafi, un reformista y cercano al presidente Hassan Rohaní, ha dimitido tras verse envuelto en una absurda polémica de las que son tan habituales en Irán. Su presencia en una actividad del Ayuntamiento en la que bailaron unas niñas ha sido aprovechada por sus rivales políticos para atacarle e incluso ha motivado una citación de la Fiscalía, como el resto del sistema judicial en manos de los ultraconservadores.

La controversia surgió por un acto por el Día Internacional de la Mujer. En su calidad de regidor, Najafi asistió dos días antes a la Jornada de las funcionarias del Ayuntamiento, una cita exclusiva para las trabajadoras municipales en la que una banda de mujeres interpretó música tradicional y cantó. Por si eso fuera poco, el broche final lo puso un grupo de niñas que ejecutó una danza folclórica en un país que prohíbe cualquier baile a las mujeres. El evento, grabado por los móviles de algunas asistentes, se difundió en las redes sociales y se desató el escándalo.

“Han querido mostrar que el ejemplo de la sociedad islámica ya no es Hazrat Zahra [la hija de Mahoma], sino Sofía Loren”, manifestó el pasado viernes el ayatolá Ahmad Alamolhoda, imam de las plegarias de Mashhad, quien criticó duramente la ceremonia celebrada en el Ayuntamiento de Teherán. Alamolhoda calificó de “prostituta de Occidente” a la popular actriz italiana. “Intentan presentarla como modelo para las mujeres en lugar de los valores islámicos”, dijo el clérigo. Sus palabras han dado lugar a todo tipo de chanzas en las redes sociales, dónde muchos se preguntan a qué viene ahora la referencia a Sofía Loren, quien hoy tiene 83 años y cuya época de glamour coincide más con la juventud del religioso que con las niñas bailarinas. Las búsquedas de su nombre en Internet se dispararon en Irán.

“Las niñas tenían menos de 9 años, pero hubiera sido preferible un programa diferente”, declaró por su parte un sorprendido Najafi tras la ceremonia. Al día siguiente, mientras los medios conservadores insistían en “el baile de las mujeres en presencia del alcalde”, los sectores más reformistas volvían a la edad de las crías para restar hierro al asunto, ya que según las leyes islámicas sólo a partir de los 9 años, cuando puede tener la primera menstruación, se convierten en mujeres y tienen que cumplir con los ritos religiosos.

Pocos días después, varias mujeres se arrancaron a bailar en el bazar de Tajrish, un barrio del norte de Teherán, según difundió la periodista Samira Alampanah. No está claro si se trataba de una respuesta al incidente de las niñas, o un nuevo desafío a las numerosas constricciones que la República Islámica impone a sus mujeres. “No es fácil ser mujer. Si eres mujer debes vivir para agradar a los demás. Muchas cosas serán delito: reír a carcajadas, caminar sola, ser sincera… muchas cosas”, escribió Alampanah en su tuit. También bailar y hasta, como ha comprobado el alcalde, ver bailar a unas niñas.

Ni siquiera el apoyo de sus correligionarios ha evitado que la presión haga mella sobre Najafi. “Se ha ido el alcalde que nunca debió serlo”, titulaba el diario ultraconservador Javan, mostrando su júbilo por la renuncia. Pero la mayoría de los medios locales ha calificado la decisión del alcalde de “inoportuna” porque se ha hecho pública a una semana del inicio de las vacaciones de Nowruz, el año nuevo iraní que comienza el 21 de marzo. Con el país preparando las festividades, el jefe del consejo municipal, Mohsen Hashemi Rafsanjani, ha atribuido la dimisión a que el alcalde está enfermo y retrasado el debate sobre si aceptarla o no para el regreso del largo periodo de asueto, en abril. Así que, de momento, Najafi sigue en su puesto y las iraníes sin poder bailar… legalmente.