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Entrevista

“Si Maduro no cumple con las condiciones, yo me retiraría de las elecciones”

Seguro de poder ganarle al presidente de Venezuela, el opositor Henri Falcón vaticina que “con la MUD nos volveremos a encontrar en el camino”

El candidato a presidente de Venezuela, Henri Falcón, el pasado 2 de marzo.
El candidato a presidente de Venezuela, Henri Falcón, el pasado 2 de marzo. AFP

Aunque ha militado consecuentemente en las entrañas de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) durante ocho años, luego de haber roto con el chavismo, Henri Falcón sigue siendo, para muchos opositores ortodoxos, una figura pactista y dudosa.

Gobernador del Estado Lara durante tres lustros, fundador del partido Avanzada Progresista, Falcón se ha ubicado, deliberadamente, del lado izquierdo de la MUD, y es uno de los pocos dirigentes opositores que el chavismo quizá este dispuesto a aceptar como interlocutor. Se trata de un dirigente que ha cultivado sus simpatías en los sectores moderados de la disidencia, y equidistantes con el chavismo. Un político que parece haber estructurado una estrategia de poder para las actuales circunstancias de Venezuela, con un proyecto propio, tan controvertido y discutible como los propios términos de cualquier transición política. Con márgenes aceptables en las encuestas, es el único opositor que ha decidido desconocer el llamado mayoritario de la MUD a boicotear las elecciones convocadas por Maduro.

Pregunta. ¿Ha pensado en el costo político que puede pagar presentándose a una elección en la cual puede quedar obteniendo un decoroso segundo lugar que le complete el lienzo a Nicolás Maduro?

Respuesta. Uno debe asumir acá una responsabilidad frente al país y la historia. No se trata de posiciones personales o ideológicas. Es un clamor: casi 70% de la gente en Venezuela quiere participar en unas elecciones, gente que está pasando trabajo, que no consigue medicinas, a la cual no se le puede negar el derecho a votar. Aquí no se trata de cálculos personales, de cómo vas a quedar. Alguien tiene que dar la cara.

P. ¿No hubo un fraude lo suficientemente notorio con la convocatoria a la Asamblea Constituyente?

R. Los gobiernos con signos dictatoriales como este regularmente apelan a la trampa. Eso ha sido así siempre. Ocurrió en Nicaragua, con el sandinismo; en Perú, con Fujimori; en Chile con Pinochet. Esas barreras pueden remontarse con organización y decisión ciudadana. Hay un gran cansancio en el país y las condiciones para cambiar están dadas.

P. ¿Lo aconsejable no habría sido alinearse con la decisión tomada por el resto de los partidos de la Unidad Democrática frente a Maduro?

R. En la oposición se han venido dando posiciones interesantes, como el Frente Amplio convocado por toda la sociedad civil para rescatar la democracia, que yo saludo y respeto. Todo lo que obre para colocarle un destino cierto al fin de esta pesadilla es bienvenido. Tenemos que ver esas expresiones, incluyendo a la MUD, como aliados, más allá de las diferencias de interpretación.

P. A usted se le acusa de ser un agente encubierto del chavismo, un dirigente que va a pactar con Maduro para garantizar el continuismo.

R. Pienso que hay que superar las etiquetas de la militancia política; centrarnos en el criterio de la ciudadanía venezolana. Nuestra misión es convencer a las mayorías, movilizarlas para superar este gobierno desastroso. Quiénes somos demócratas no queremos sacar a este gobierno con balas, sino con votos. Ahí tenemos el caso de Colombia: el proceso de paz termina donde debió comenzar: dialogando. Buscando un marco político para todos. No hay posibilidad de superar esta crisis si no apelamos a la reconciliación. Liberar a los presos políticos, tomar grandes decisiones económicas, levantar el control de cambios. Ahí están las elecciones parlamentarias del 2015. Favorecían al chavismo desde todos los puntos de vista, y unidas, las fuerzas opositoras obtuvieron una amplia victoria. Esas condiciones eran más adversas que las actuales. En estas elecciones esperamos una observación internacional mucho más consistente que en 2015. Iré pronto a Naciones Unidas, a conversar con su Secretario General, Antonio Guterres; estamos exigiendo la presencia de una delegación de la Unión Europea a las autoridades electorales del país.

P. ¿Qué pasa si esas demandas no se cumplen?

R. Si usted firma un contrato, con condiciones establecidas, y las cláusulas no se cumplen, no hay condiciones de darle cumplimiento al acuerdo. Nos retiraríamos. Pero el más interesado en darle cumplimiento a esas condiciones pactadas es el propio gobierno.

P. ¿Por qué?

R. Porque el gobierno de Maduro no tiene posibilidad de maniobra. La crisis devora al país.

P. ¿Usted se figura al gobierno de Maduro perdiendo unas elecciones y organizando las cosas para entregarle el poder?

R. No tiene otra. El gobierno de Maduro no solo es derrotable: ya está derrotado. Cercado por la crisis y aislado. Debemos dejar de enviarle a la población mensajes cruzados, ayudando al gobierno a consolidar la desmotivación. Hay sectores extremistas de la Oposición que emplean todo su tiempo en atacarme a mí, en lugar de concentrarse en el verdadero adversario, que es Maduro.

P. ¿Cómo podrá imponer su autoridad con unas Fuerzas Armadas que han colaborado activamente con Nicolás Maduro para imponer su ley?

R. Los militares no son extraterrestres. Tienen, como nosotros, extracción popular; sufren las consecuencias de esta crisis. La realidad de los hechos, políticamente, irá haciendo perder peso a la Constituyente. Una vez que yo gane las elecciones, en este contexto, el clima del país cambiará. La Constituyente no tiene posibilidad de generar ninguna legitimidad luego de la consulta de mayo.

P. ¿Qué piensa Henrique Capriles Radonski de su candidatura?

R. He tenido mis diferencias con Henrique. Nuestra relación hoy es excelente, porque más allá de la política somos amigos. Hemos conversado mucho. Es una persona con muchos atributos, un líder necesario. Ojalá sigamos coincidiendo. Nadie quiere ir aquí a un gobierno perpetuo: mi presidencia será extraordinaria, encarna una circunstancia excepcional, y debe ser el comienzo para eliminar ese vicio de la reelección. Venezuela necesita rescatar el valor de la alternabilidad.

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