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La Unión Africana quiere ser independiente

El presidente ruandés Paul Kagame asume el mando con el objetivo de aplicar una tasa del 0,2% a las importaciones que reste peso a los donantes extranjeros en el presupuesto

El presidente ruandés Paul Kagame, durante la asamblea de la Unión Africana en Addis Abeba.
El presidente ruandés Paul Kagame, durante la asamblea de la Unión Africana en Addis Abeba. AFP

La Unión Africana (UA), en boca del entonces presidente de turno, el guineano Alpha Conde, fue de las pocas organizaciones multilaterales que a mediados del pasado noviembre se atrevió a decir que lo que estaba pasando en Zimbabue con Robert Mugabe era un golpe de Estado. "Nunca aceptaremos el golpe de Estado militar", dijo Conde. Este lunes se cierra la 30ª asamblea de la organización panafricana en Adís Abeba (Etiopía). Por la reunión de la UA se ha pasado el actual máximo mandatario zimbabuense, Emmanuel Mnangagwa. Las cosas han cambiado. Mnangagwa, cerebro de la intervención militar que echó a Mugabe, les dijo a sus colegas que su "hermano" estaba bien, sano y seguro. Poco más. Normalidad en una organización que 15 años después de su nacimiento está lejos aún de ser políticamente relevante y económicamente independiente. Este es precisamente el objetivo de la nueva presidencia, asumida por el ruandés Paul Kagame.

El flamante reelegido presidente, uno de los líderes africanos más respetados tras más de 17 años en el poder —no sin sombras en su mandato por la represión de voces opositoras- se ha echado a la espalda la reforma de la organización que, entre otras cosas, quiere dejar de depender del dinero que llega de países extranjeros. Según los datos presupuestarios de 2017, un 63% del dinero previsto provenía de donantes extranjeros, entre ellos la Unión Europea, China y Estados Unidos. Y eso, la UA, que aglutina a 55 países, quiere cambiarlo. El plan, que cuenta con el sello del expresidente del Banco de Desarrollo Africano Donald Kaberuka, tiene como pilar fundamental el establecimiento para todos los miembros de una tasa del 0,2% a las importaciones de bienes, con la excepción de medicinas, fertilizantes y productos para bebés. Se prevé que este impuesto, si se aplica, aporte a las arcas de la UA unos 965 millones de euros al año.

La tasa ya está aprobada y hay países que la están aplicando como Ghana, Kenia o la propia Ruanda. Pero hay otros más reacios, los grandes generalmente, cuyo trozo al pastel del presupuesto a través de este gravamen sería mayor. Según Elissa Jobson, analista del International Crisis Group citada por la agencia Reuters, potencias económicas como Egipto, Nigeria o Sudáfrica se resisten y sin ellos "la tasa no tiene sentido". Entre las cinco principales economías del continente  —a las tres anteriores se añadirían Argelia y Marruecos— se alcanzaría el 48% del presupuesto a través de sus contribuciones con esta tasa.

Otros reparos son los que pudieran tener países como EE UU ante la posibilidad de que el impuesto pudiera contravenir las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). A esto, la propia UA dice que la tasa no contraviene ninguna norma y que ya la aplican uniones económicas regionales en el continente como la Comunicad Económica de Estados del África Occidental.

Sea como fuere, las reticencias ante esta reforma están en la debilidad que la propia UA ha mostrado como organización multilateral. Según la propia organización, una media de 30 países incumple con sus obligaciones económicas. Ya se han intentado otras fórmulas para ganar independencia financiera medio siglo después del gran proceso de descolonización en el continente: en 2005 se trató de establecer una tasa del 20% a las importaciones de países fuera de la Unión; en 2011, con el presidente nigeriano Olusegun Obasanjo al frente, la propuesta giró en torno a gravar las estancias en hotel, los viajes e incluso el envío de SMS. Esto último fue aprobado, pero el tirón del turismo para muchos países africanos hizo que nunca se aplicara.  

La independencia económica es el objetivo del mandato de Kagame, al que le seguirá el próximo año el egipcio Abdelfatá al Sisi, si obtiene la reelección en su país. No obstante, la agenda del presidente ruandés para 2018 prevé también reformar el día a día de la organización y ganar en eficiencia limitando el papel de la UA en cuatro frentes: paz y seguridad, libre comercio regional, política y portavocía en asuntos internacionales. Lo consiga o no, el centro de análisis International Crisis Group señala que entre las prioridades que tiene que asumir ya la Unión está la estabilidad  política y seguridad en Congo, Camerún, Malí y Zimbabue, y la gestión de los sangrantes conflictos de República Centroafricana, Somalia y Sudán del Sur.

Como la implementación de la tasa, la voluntad y fortalece política aquí son cruciales.

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