Francia moviliza a EE UU y otros aliados contra las armas químicas

El secretario de Estado, Rex Tillerson, responsabiliza a Rusia de los ataques con armamento prohibido en Siria

El ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, segundo por la izquierda, frente a su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, en París
El ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, segundo por la izquierda, frente a su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, en París Christian Hartmann / AP

Han pasado más de noventa años desde que la humanidad, todavía bajo la conmoción de la Primera Guerra Mundial, intentó eliminar por primera vez las armas químicas. Pero su uso no ha cesado, y la guerra civil siria, que ha dejado más de 340.000 muertos, se ha convertido en el escenario de repetidos ataques con este armamento que se ensaña con la población civil. Francia y otros 23 países, entre ellos Estados Unidos, adoptaron este martes una iniciativa para esquivar el veto de Rusia a la investigación en la ONU sobre el uso de armas químicas en Siria, e investigarlas y sancionarlas por su cuenta.

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La conferencia internacional, celebrada en París con la asistencia de varios ministros de Asuntos Exteriores, no apuntaba de forma explícita a ningún país específico, pero a nadie escapaba que la llamada Asociación contra la impunidad —un sistema para compartir información y recopilar una lista de personas y entidades implicadas en el uso de armas químicas— tenía por objetivo Siria. En este país se han documentado 130 casos de ataques con armas químicas desde el inicio de la guerra en 2011, según algunas organizaciones, y unas 14.000 expuestas a estas sustancias, según el Gobierno francés. El otro objetivo era Rusia, acusada de amparar al régimen sirio y torpedear los intentos de atajar el uso de estas armas de destrucción masiva.

El secretario de Estado de EE UU, Rex Tillerson, mencionó en París las informaciones sobre un ataque con armas químicas el lunes en la región de Gouta Oriental, cerca de Damasco, en el que, dijo, “más de 20 civiles, la mayoría niños, fueron víctimas de un ataque supuesto con cloro”. Y añadió: “Independientemente de quién llevó a cabo los ataques, en última instancia recae sobre Rusia la responsabilidad por las víctimas de Gouta Oriental y por un número incontable de otros sirios golpeados con armas químicas desde que Rusia se implicó en Siria”. Al amparar a Siria, Rusia ha roto, según el jefe la diplomacia de la Administración Trump, el compromiso con EE UU adquirido en septiembre de 2013, cuando Washington suspendió una intervención militar prevista tras alcanzar un acuerdo con Moscú para destruir el arsenal químico del régimen de Bachar El Asad.

El acuerdo de París pretende enviar a Siria y a sus aliados el mensaje de que “no habrá impunidad”, dijo el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian. “El cloro, el sarín, el gas mostaza, el VX: estos nombres de muerte han regresado al frente de la escena internacional, y con ellos las imágenes terribles de las víctimas de estas armas de terror”, añadió. Las dificultades para crear un consenso amplio en el Consejo de Seguridad explican en parte que Francia y sus aliados hayan optado por este formato. La ONG Human Rights Watch aplaudió la iniciativa francesa, pero subrayó que la falta de una investigación impulsada por el Consejo de Seguridad de la ONU “envía un mensaje peligroso a quienquiera que tenga la intención de usar armas químicas contra los hombres, las mujeres y los niños de Siria”.

Francia anunció, coincidiendo con la conferencia, la congelación de los bienes de 25 personas y entidades sirias, francesas, libanesas y chinas sospechosos "de alimentar el programa sirio de concepción y realización de armas químicas", según fuentes del Quai d'Orsay —Ministerio francés de Exteriores— citadas por la agencia France Presse, que precisa que se trata de importadores y distribuidores de metales, de electrónica y sistemas de iluminación. En la lista no figuran responsables del régimen "por falta de elementos" que permitan poner en marcha un procedimiento contra ellas.

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El presidente Emmanuel Macron ha insistido, desde el inicio de su mandato en mayo, en que el uso de armas químicas por parte de Damasco era una "línea roja". "Si ha resultado que se han utilizado armas químicas sobre el terreno, y si sabemos trazar su procedencia", dijo en junio a EL PAÍS y otros diarios europeos, "entonces Francia procederá a ataques para destruir los almacenes de armas químicas identificados".

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