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El ISIS reivindica el ataque contra la iglesia copta cerca de El Cairo

El atentado se ha cobrado la vida de 10 personas, pero el autor fue arrestado por las fuerzas de seguridad

Un miembro de las Fuerzas de Seguridad junto una mancha de sangre en la iglesia Mar Mina tras el ataque contra el templo este viernes.

El autodenominado Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) volvió a golpear con crueldad la comunidad cristiana copta de Egipto el viernes por la mañana con atentado que se saldó con al menos diez personas muertas y otras cinco heridas, según informó el Ministerio de Sanidad egipcio. El ataque tuvo lugar en la iglesia de Mar Mina, situada en el humilde suburbio cairota de Helwan. El terrorista, que pudo ser arrestado tras resultar herido, abrió fuego contra los fieles congregados en la puerta del templo después de la misa matando a seis civiles. Antes de dirigirse a la iglesia en una motocicleta, el atacante asesinó a otras dos personas en una tienda regentada por una familia copta en otro barrio de la capital.

Según un comunicado del Ministerio del Interior, el terrorista poseía un artefacto explosivo, y se cree que su plan inicial era penetrar en la iglesia para hacerlo detonar, lo que habría podido provocar una auténtica masacre. Sin embargo, la policía pudo repeler el ataque e impedir sus planes. Al menos uno de los agentes apostados en el templo falleció, mientras otro resultó herido. En un principio, algunos medios aseguraron citando fuentes de seguridad que habían sido dos los atacantes y que uno de ellos habría sido abatido en el lugar de los hechos. Pero la versión oficial apunta a un solo autor del atentado. 

Las autoridades ya lo han indentificado. Se trata de Ibrahim Ismail Mustafa, nacido en 1984, residente el barrio y considerado uno de los terroristas más "peligrosos" buscados por la justicia. Durante los últimos meses, la comunidad copta, a la que pertenecen aproximadamente un 8% de los más de 90 millones de egipcios, ha sido el blanco de diversos atentados de la filial local del autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). Este último, que reviindicó unas horas después a través de su agencia de noticias Amaq se produce pocos días antes de la celebración de la Navidad por la Iglesia Ortodoxa Copta el próximo 7 de enero.

El presidente del país, el mariscal Abdelfatá Al Sisi, condenó los ataques a través de un comunicado público, en el que también expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas. “La presidencia de la República reitera que estos ataques terroristas desesperados no minarán la determinación y la arraigada unidad nacional del pueblo egipcio, sino solo la incrementarán para continuar el camino de eliminar el terrorismo y el extremismo”, reza la nota pública.

Sin embargo, hasta el momento, la política de mano dura del Gobierno egipcio ha sido incapaz de neutralizar una pertinaz insurgencia surgida después del golpe de Estado de 2013. De una miríada de organizaciones aparecidas, algunas ya extinguidas, la filial del Estado Islámico es la más poderosa y mortífera. De hecho, se cree que el mes pasado llevó a cabo el atentado terrorista más sanguinario de la historia contemporánea del país árabe al segar la vida de más de 300 personas en una mezquita sufí situada al norte de la península del Sinaí, si bien nunca se atribuyó la masacre.

Este grupo yihadista fue el responsable de un atentado suicida hace aproximadamente un año en la iglesia de San Pablo y San Pedro en El Cairo, adjunta a la sede de la Iglesia Ortodoxa Copta, en el que murieron 29 personas. Unos meses más tarde, en abril de este año, llevó a cabo un doble atentado simultáneo en una iglesia de Tanta y otra de Alejandría durante la celebración de Semana Santa provocó la muerte de 45 personas. Aunque la mayoría de la comunidad copta apoyó el ascenso a la presidencia del mariscal Al Sisi, la reciente retahíla de ataques ha suscitado fuertes críticas contra el Gobierno al considerar que no se tomaba en serio la protección de sus lugares santos. Por esta razón, antes de la Navidad, se han reforzado las medidas de seguridad de los templos cristianos

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