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Valparaíso, el laboratorio del Frente Amplio de la izquierda chilena

La coalición que define las elecciones en Chile tiene uno de sus mayores apoyos en la ciudad-puerto

Elecciones en Chile 2017
La excandidata presidencial del Frente Amplio, Beatriz Sánchez. EFE

Hace poco más de un año se hablaba de una revolución silenciosa en el puerto de Valparaíso, a unos 110 kilómetros de Santiago de Chile. Y el vaticinio se cumplió: en las municipales de octubre 2016, el abogado Jorge Sharp sorpresivamente se quedó con la alcaldía de una de las principales ciudades del país, con el 53% del respaldo. Desconocido para la opinión pública, exdirigente estudiantil de 31 años y militante del Movimiento Autonomista —una de las principales fuerzas del Frente Amplio de izquierda— superó a los dos grandes bloques de derecha y de centroizquierda. Luego de un año de gestión marcado por un estilo ciudadano, el apoyo a Sharp se fue irradiando al resto de Valparaíso. En las últimas elecciones parlamentarias, el Frente Amplio logró elegir a tres diputados y a un senador, el primero de la coalición fundada en febrero pasado. La candidata presidencial, Beatriz Sánchez, en Valparaíso alcanzó el primer lugar con el 36,7% de los votos en la primera vuelta, cuando a nivel nacional quedó tercera con el 22%.

La movilización de la izquierda del Frente Amplio definirá en buena parte las elecciones de hoy en Chile, donde la derecha de Sebastián Piñera medirá fuerzas ante el centroizquierda oficialista de Michelle Bachelet. Cercana a Podemos y compuesta por 14 movimientos y partidos bastante heterogéneos –como el Partido Liberal, los verdes o el Partido Pirata–, esta coalición evitó darle el apoyo explícito a Guillier con miras al balotaje, aunque sus principales figuras terminaron dándole su respaldo público para evitar que resulte electa la derecha de Piñera. En una segunda vuelta incierta y competitiva, el oficialismo se ha enfocado en movilizar a los 1,3 millones de electores de Sánchez y ha concentrado sus esfuerzos en los lugares en donde la periodista obtuvo mayor votación. El miércoles pasado, por ejemplo, Guillier realizó un cierre de campaña en Valparaíso arropado por el expresidente uruguayo Pepe Mujica, el personaje más querido por la izquierda latinoamericana. En esta ciudad, el senador quedó en tercer lugar en la primera vuelta de noviembre, con el 19%.

“En poco tiempo hemos podido mostrar tanto el avance electoral como la capacidad de gestión de un gobierno local de nuevo cuño, como es la alcaldía ciudadana de Sharp. Valparaíso va un paso adelante de lo que nosotros estamos construyendo en todo Chile. Estamos tomando nota de las cosas que se están haciendo para replicarlas en otras ciudades”, señala Sebastián Depolo, exjefe de campaña de Sánchez. “Se han dado circunstancias particulares que nos han permitido sintonizar con las preocupaciones y con las demandas ciudadanas que existían antes de la creación del Frente Amplio. Existía una sensación de abandono por parte de las coaliciones políticas tradicionales y, por lo tanto, las propuestas alternativas ganan fuerza”, agrega.

Alguna vez principal puerto de la región, compuesta por 42 cerros y con una muy escasa superficie en el plan de la ciudad, “ha sido desde siempre un lugar de incendios y de toda clase de calamidades, naturales o no”, como escribió el académico Agustín Squella, Ciudadano Ilustre de Valparaíso, una ciudad que desde 2003 es patrimonio cultural de la humanidad.

La gestora cultural Chantal Signorio señala que “es la única ciudad con identidad propia de Chile, una ciudad mítica”. Fundadora de Puerto de Ideas, un festival de reflexión cultural que este 2017 realizó su séptima versión en Valparaíso, relata que “por décadas ha vivido una situación de abandono por parte de todas las instituciones”. “Cobija pobreza, precariedad y muchos problemas de calidad de vida. Cerros enteros con habitaciones informales, sectores grandes sin agua potable, basura. Por décadas nadie hizo nada. Tenemos la sensación de que Valparaíso siempre está a punto de caerse”. Para Signorio, el éxito del Frente Amplio en esta zona se puede explicar porque “de alguna forma, regresó la esperanza y los porteños creen posible que Valparaíso puede cambiar”. Y aclara: “El proyecto de Sharp no solo convoca a los militantes del Frente Amplio, sino a una ciudadanía transversal”.

En este año de gestión, el alcalde de Valparaíso se ha esmerado en asuntos como la limpieza y en revertir un millonario déficit con que recibió el municipio, aunque ha tenido menos suerte en apurar la reconstrucción de viviendas incendiadas en los cerros en los últimos años. Se ha opuesto a la construcción de un gigantesco centro comercial en el muelle y se ha enfrentado a una importante inmobiliaria por un proyecto de edificios que la constructora pretende levantar en un barrio histórico.

“Los resultados que tuvimos en las parlamentarias y presidenciales en Valparaíso son fruto del fenómeno político que implicó el triunfo de Sharp: mostrar que es posible disputarle el poder a los mismos de siempre”, señala el psicólogo Juan Ignacio Latorre, de 39 años, que a partir de marzo será el primer senador del Frente Amplio en el Congreso, en representación de Valparaíso. Militante del partido Revolución Democrática, que se quedó con la mayor parte de los 20 escaños de la coalición, apunta a una nueva forma de hacer política y ejemplifica con la campaña: “Son austeras. A diferencia de otros sectores, que contratan brigadistas, tenemos muchos adherentes que creen en nuestro proyecto. Tenemos mucho vínculo con organizaciones sociales por lo que no tenemos problemas con salir a las calles, cosa que no hacen los políticos tradicionales por su desprestigio, porque la gente no les cree o porque van solo a lugares seguros. Todo eso lo combinamos con las redes sociales que es una herramienta más democratizadora que los medios de comunicación”.

En la discusión que se dio en el Frente Amplio luego de la primera vuelta, sobre el camino que tenía que tomar ante la disyuntiva de Piñera o Guillier, el alcalde Sharp fue uno de los que lideró la postura de apoyar a candidato oficialista. Probablemente por la necesidad que, desde el municipio, tiene de llegar a acuerdos para generar cambios. Lo recuerda Carlos Ominami, presidente honorario de la Fundación Chile 21, centro de pensamiento progresista: “No tuvo ninguna duda –y me consta– de que no iba a ser neutral en un balotaje y la necesidad de converger. Es una de las figuras importantes de la izquierda chilena y ha sido capaz de algo que nadie del Frente Amplio ha realizado todavía: generar una adhesión que le permita formar mayorías. En la discusión que se abrirá luego de la elección sobre la necesidad de la izquierda de encontrarse consigo misma, probablemente figuras como Sharp serán determinantes para generar puentes entre la izquierda emergente y la tradicional”.

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