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Hariri regresa a Líbano sin desvelar su futuro político

El primer ministro libanés hace escala en Egipto para buscar la mediación del presidente Al Sisi con Arabia Saudí

Hariri desciende del avión que le ha llevado de vuelta a Beirut.
Hariri desciende del avión que le ha llevado de vuelta a Beirut.

Sin desvelar su futuro político, el primer ministro libanés, Saad Hariri, ha regresado este martes por la noche a Líbano. Antes, hizo escala en Egipto para buscar la mediación del presidente Abdelfatá al Sisi con Arabia Saudí. Las incógnitas que planean sobre su sorpresiva renuncia al cargo, que hizo pública el pasado día 4 en Riad, persistirán hasta que el propio Hariri se explique ya de vuelta en su país. Después de haber viajado el pasado fin de semana a Francia desde la capital saudí, al término de dos semanas de incertidumbre, queda patente que el jefe de Gobierno musulmán suní solo revelará si continúa en el cargo o ratifica su dimisión en presencia del presidente de Líbano, el cristiano Michel Aoun, quien se ha negado a tomar en consideración una decisión anunciada fuera del país. Según informó anoche a través de su cuenta de Twitter, hizo otra escala en Chipre, donde se reunió con el presidente Nikos Anastasiades.

Tanto en El Elíseo como en el palacio presidencial de El Cairo Hariri ha sido recibido con el tratamiento dado a un primer ministro en ejercicio del cargo. Al Sisi se apresuró a regresar de Chipre, donde había asistido por la mañana a una reunión trilateral con los gobernantes de la isla y de Grecia, para dar la bienvenida al primer ministro libanés en su residencia oficial de Itihadiya. La referencia oficial del encuentro, distribuida por la agencia estatal de noticias MENA, se limitó a señalar que ambos “abordaron los últimos acontecimientos en la región”. La misma agencia puntualizó que Al Sisi había conversado poco antes por teléfono con el presidente Aoun “sobre los acontecimientos políticos en Líbano”. En resumen, el mandatario egipcio pareció haberle transmitido a Hariri un mensaje de Beirut. "Mi postura política, como dije en París, será (conocida) en Líbano. No voy a hablar de política", dijo Hariri en una breve declaración, citada por la agencia Efe, tras la reunión.

En la capital libanesa, mientras tanto, partidarios del primer ministro salieron a la calle haciendo sonar las bocinas de sus vehículos mientras ondeaban banderas nacionales, informó France Presse, en la víspera de la fiesta nacional del país levantino. Desde el pasado día 4 Líbano sufre una de las crisis políticas más graves de su historia a causa de la dimisión de Hariri, que ha repercutido también sobre la estabilidad regional. El presidente Aoun y el partido-milicia proiraní chií de Hezbolá han acusado a Arabia Saudí de haber forzado la renuncia del primer ministro, que también tiene nacionalidad saudí, después de de haberle retenido.

La escala de Hariri en El Cairo parece haber obedecido a la estrecha relación de Al Sisi con la monarquía saudí. Su Gobierno recibe apoyo un económico vital de Riad tras el derrocamiento militar en 2013 del presidente islamista Mohamed Morsi. La agencia MENA citó un comunicado oficial en el que el actual mandatario egipcio mostraba su rechazo a "los intentos de intervención extranjera" en los asuntos internos del Líbano. La familia de Hariri cuenta con intereses empresariales en Arabia Saudí, forjados por su padre, Rafik Hariri, que también fue primer ministro de su país y murió asesinado en un atentado con coche bomba en Beirut en 2005 atribuido a Hezbolá y a Siria.

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