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El exfutbolista Weah y el vicepresidente Boakai lucharán por la presidencia de Liberia

El único Balón de Oro africano obtiene el 39% de los votos en la primera vuelta de las elecciones

El vicepresidente de Liberia ,Joseph Boakai, (i) y el exfutbolista George Weah.
El vicepresidente de Liberia ,Joseph Boakai, (i) y el exfutbolista George Weah. AFP

George Weah se acerca a la presidencia de Liberia. Su popularidad ha pasado de respirarse y oírse entre el amarillo de los transportes públicos de Monrovia a verse reflejada en los resultados electorales. Un 39% de los liberianos ha votado por el exfutbolista en la primera vuelta de las elecciones, según los resultados anunciados este domingo por la Comisión Electoral Nacional con el 95.6% escrutado, convirtiéndolo en el candidato más votado.

La euforia y la confianza desborda desde hace días el entorno de Weah, pero el exjugador del Paris Saint Germain y del AC Milan, entre otros, tiene que competir en la segunda vuelta con Joseph Boakai -alias Joe durmiente-, el actual vicepresidente del país, que ha obtenido un 29.1% de los sufragios. 

Al borde de la arteria principal de la capital algunos manifestantes aguantan unas pancartas de queja, pacífica y silenciosamente, más como expresión de decepción que enfado. “Queremos los verdaderos resultados”, se lee en unos carteles firmados por el Liberty Party. Son jóvenes del partido de Charles Brumskine, que, con un 9.8 %, ha quedado lejos de la carrera presidencial. Es la única muestra pública de rechazo a los resultados, en unos comicios en los que la gran protagonista ha sido la participación: el 74.5 % de los liberianos fue a votar a pesar de las dificultades logísticas, de las distancias a pie, de la lluvia y de las largas horas de cola.

Sin embargo, la voz de Burmskine y de otros dos candidatos, derrotados pero con influencia, será clave para la segunda vuelta. Apartados de la carrera, el apoyo del exejecutivo de Coca Cola, Alexander Cumming con un 7.1%, y del exjefe de guerra Prince Johnson con un 7%, así como el del mismo Burmskine, a Weah o Boakai, puede decantar la balanza.

El liderazgo y futuro de Liberia se decidirá el 7 de noviembre entre dos personajes muy distintos. Por un lado está el célebre y popular George Weah, de 51 años, el único africano que ha ganado el Balón de Oro, una figura muy querida entre los liberianos pero criticado por su poco bagaje político y por la delicada elección de su número dos: la exesposa de Charles Taylor, dictador del país entre 1997 y 2003, que cumple una condena de 50 años de cárcel por crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Weah estuvo fuera del país durante la cruenta guerra civil (1989-2003), vivió su época dorad mientras ocurrían las atrocidades en su país y el fútbol, su fútbol, se convirtió en morfina para los liberianos durante el conflicto. “Cuando él jugaba paraban las armas”, recuerda un grupo de exmilicianos que lucharon al lado de Charles Taylor. Weah asegura que ha “ganado experiencia” desde que en 2014 se convirtió en senador, y es cierto que para estos comicios ha formado una sabia, aunque polémica, alianza estratégica con Jewel Howard Taylor, la exesposa de Charles Taylor, quien sigue gozando de un gran respeto y apoyo en el interior de Liberia. Si Weah gana las elecciones, el nombre de Taylor volverá a la primera línea, a la vicepresidencia del país.

La otra cara es Joseph Boakai, a quien han apodado Joe durmiente por pillarle a menudo dormitando en actos públicos  —él dice que es porque es “un soñador”—. Boakai, de 73 años, representa lo contrario a Weah. Lleva 30 años en altos cargos públicos y privados en Liberia. Ha sido director de la Refinería Petrolífera de Liberia, ministro durante la dictadura de Samuel Doe y vicepresidente de Ellen Johnson Sirleaf desde 2005, aunque ahora se ha distanciado de la presidenta saliente. Como muchos liberianos de la élite ha pasado varias veces por Estados Unidos. Ha sido consultor del Banco Mundial en Washington y estudió en la Universidad de Kansas gracias a una beca estadounidense.

El país fue fundado en 1847 por “esclavos liberados” de Estados Unidos, que reprodujeron un sistema opresivo hacia la población indígena. La diferencia entre la élite de américo-liberianos– llamados congos— y los indígenas sigue presente, aunque actualmente la distinción se hace por clase social y no por apellidos. Tanto Weah como Boakai son descendientes de indígenas.

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