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Lula vuelve a declarar ante Moro y dice ser víctima de una “caza de brujas”

Otro delator implica de nuevo al presidente Temer en una trama para captar sobornos masivos

Por segunda vez en cuatro meses, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva volvió este miércoles a verse las caras con su némesis, el juez estrella de las operaciones anticorrupción en el país, Sérgio Moro. Lula declaró durante dos horas ante el mismo juez que hace pocas semanas le condenó a nueve años de cárcel acusado de recibir como soborno el regalo de un apartamento en la playa. En esta nueva comparecencia, el expresidente afrontaba acusaciones similares, supuestas donaciones de terrenos para el Instituto Lula y de otra vivienda por parte de la constructora Odebrecht. Lula lo negó todo y volvió a mostrarse desafiante ante el juez. Lo acusó de promover una "caza de brujas" contra él y le espetó: "Ustedes actúan presionados por la prensa. Se han convertido en rehenes de la prensa brasileña".

Cuatro momentos de la declaración judicial de Lula.
Cuatro momentos de la declaración judicial de Lula.

El primer duelo de Lula contra Moro, hace cuatro meses, fue vivido en el país como un verdadero combate deportivo, con miles de personas, partidarios y detractores del presidente, concentradas en las calles próximas a los juzgados de Curitiba. Esta vez el interés decayó, aunque Lula volviese a entrar a los juzgados jaleado por cientos de militantes del Partido de los Trabajadores (PT). El expresidente llegaba en una posición mucho más precaria que en la ocasión anterior. Además de la condena ya dictada por el propio Moro, lo más preocupante para Lula es que uno de los exdirigentes del PT encarcelado por corrupción, el que en su día fue muy influyente ministro de Hacienda, António Palocci, ha roto el silencio que protegía al expresidente.

Palocci contó la pasada semana a Moro que Lula suscribió en su día un “pacto de sangre” con la constructora Odebrecht para otorgarle contratos públicos a cambio de financiación para el partido y de favores personales. Entre esos supuestos regalos figuraban los terrenos para el Instituto Lula y un apartamento contiguo a la vivienda habitual del expresidente en São Bernardo do Campo, en el área metropolitana de São Paulo, los dos asuntos que motivaban la comparecencia judicial de este miércoles. El cambio de actitud del exministro, encarcelado desde hace un año, supuso el mayor revés para Lula en su calvario judicial. La proximidad de Palocci a Lula en los años de gloria de los gobiernos del PT lo ha convertido en un testigo explosivo. Y la fidelidad que hasta ahora había mostrado al partido debilita la principal línea de defensa del expresidente, empeñado en presentar los procesos judiciales como resultado de una operación política de sus enemigos y de la élite brasileña.

 Pero Lula no se arredró y arremetió con dureza contra su excolaborador, al que acusó de inventarse un relato para conseguir beneficios en su situación penitenciaria. "El testimonio del Palocci es una cosa casi cinematográfica, como si hubiera sido escrito por un guionista de la televisión O Globo. Es tan astuto que es capaz de simular una mentira más verdadera que la verdad", afirmó el expresidente. "Inventó la frase de efecto 'pacto de sangre'. Ha sido él quien ha hecho un pacto de sangre con los fiscales y los abogados"

Lula tampoco se recató en provocar a Moro al final de su declaración, cuando le preguntó si se considera imparcial para juzgarlo. "¿Yo puedo mirar en la cara de mis hijos y decir que vine a prestar testimonio a un juez imparcial?", preguntó Lula. Moro respondió: "Primero, no tiene cabida que usted me haga ese tipo de pregunta. Pero, de todos modos, sí".

En el proceso, iniciado como parte de la Operación Lava Jato, los procuradores sostienen que durante el último año del Gobierno de Lula, en 2011, Odebrecht adquirió un apartamento utilizado por el expresidente y lo puso a nombre de un testaferro. La familia de Lula lo usó sin pagar ningún tipo de alquiler al propietario legal. El acusado, sin embargo, alegó que el asunto de esa vivienda era gestionado por su esposa, fallecida el pasado febrero, y que él desconocía que no se estuviese pagando por ocuparlo.

Mientras Lula volvía a prestar testimonio, los problemas judiciales se agravaban también para el actual presidente brasileño, Michel Temer. En este caso tampoco falta un delator que ha comenzado a colaborar con la justicia. Lúcio Funaro, el encargado durante años de blanquear dinero para la formación política de Temer, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), ya ha ofrecido escandalosas revelaciones que implican al presidente en el cobro masivo de sobornos. Al tiempo, la Policía Federal ha concluido un informe que sitúa a Temer y sus ministros de mayor confianza como cerebros de un sistema creado por la dirección del PMDB para captar dinero ilegal de empresas a cambio de contratos. Para completar el cuadro, la policía indaga la posible relación de Temer con el asombroso botín de 51 millones de reales -13,7 millones de dólares- en billetes hallado la pasada semana en un refugio del que fue uno de los hombres del círculo de confianza del presidente, el exministro Geddel Vieira Lima.